/ martes 17 de diciembre de 2019

2019

Año complejo este 2019. México comenzó a vivir, para algunos gozar y para otros sufrir un nuevo régimen de gobierno, una manera distinta de ubicarnos en el contexto internacional, pero especialmente, de tratar de entendernos en lo interno, en las relaciones entre quienes piensan igual y quienes disienten, entre quienes apoyan completamente, con sus reservas o de plano están en desacuerdo con esta nueva forma de relación y acción de (y), entre los tres poderes públicos que, a querer o no, guían los destinos de la patria; a quienes entregamos nuestra aspiración cotidiana para que el esfuerzo diario rinda mejores y no menores frutos, nos sintamos mas y no menos seguros, y en fin, para que habitar este México nos permita alcanzar la plenitud y la paz…algo parecido a la felicidad, pues.

En materia de igualdad entre hombres y mujeres el año fue convulso y paradójico. Por una parte, vemos como se incrementaron los feminicidios y la violencia generalizada y por la otra, el poder legislativo impulsó normas que avanzan en la visión de que en cuanto a derechos y oportunidades, los hombres y las mujeres debemos ser iguales no solo ante la ley, sino en la cotidianeidad, en los actos simples del día a día.

Se reconoció en la Constitución general que en la vida pública las oportunidades para las mujeres siguen siendo menores y se estableció la paridad como una forma de equilibrar el número de posiciones que tienen los varones respecto al que puedan acceder y efectivamente ocupar, las mujeres.

La legislatura de la paridad, ésta LXIV, finalmente después de años de lucha, tipificó varios tipos de violencia que las mujeres sufren y que la ley no preveía, por lo que tampoco dichas conductas se podían sancionar adecuadamente; a saber;

Violencia Obstétrica: como toda acción u omisión intencional del personal de salud que dañe física o psicológicamente, denigre o discrimine a la mujer durante el embarazo, parto, postparto y puerperio.

  • Falta mucho para que en efecto estas nuevas disposiciones legales rindan fruto pero, mientras las injusticias, delitos y maltratos hacia las mujeres se sigan haciendo visibles en medios de comunicación, sociedad organizada y conversaciones privadas y públicas, hay esperanza.

Violencia digital: que se refiere entre otros, a la difusión de contenido sexual sin consentimiento y a la vulneración de datos e información privada; en Tlaxcala recién el 13 de diciembre se aprobó la “Ley Olimpia” que justamente busca dar justicia a quienes son agredidas en su honor y dignidad por terceros que las exhiben sin su consentimiento, y;

Violencia política en razón de género: toda acción u omisión, basada en elementos de género y ejercida dentro de la esfera pública o privada, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de una o varias mujeres, el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo, labor o actividad, el libre desarrollo de la función pública, la toma de decisiones y la libertad de organización.

Falta mucho para que en efecto estas nuevas disposiciones legales rindan fruto pero, mientras las injusticias, delitos y maltratos hacia las mujeres se sigan haciendo visibles en medios de comunicación, sociedad organizada y conversaciones privadas y públicas, hay esperanza.

Estos días son para reflexionar, descansar y planear acciones diarias para que 2020 sea mejor el moribundo 2019. Que con él muera la injusticia y que el respeto a la dignidad de las personas, la generosidad y la empatía, guíen nuestros pasos presentes y futuros. Nos encontramos el 07 de enero, primero Dios. Gracias por sus minutos de cada semana. ¡Felices Fiestas!


Año complejo este 2019. México comenzó a vivir, para algunos gozar y para otros sufrir un nuevo régimen de gobierno, una manera distinta de ubicarnos en el contexto internacional, pero especialmente, de tratar de entendernos en lo interno, en las relaciones entre quienes piensan igual y quienes disienten, entre quienes apoyan completamente, con sus reservas o de plano están en desacuerdo con esta nueva forma de relación y acción de (y), entre los tres poderes públicos que, a querer o no, guían los destinos de la patria; a quienes entregamos nuestra aspiración cotidiana para que el esfuerzo diario rinda mejores y no menores frutos, nos sintamos mas y no menos seguros, y en fin, para que habitar este México nos permita alcanzar la plenitud y la paz…algo parecido a la felicidad, pues.

En materia de igualdad entre hombres y mujeres el año fue convulso y paradójico. Por una parte, vemos como se incrementaron los feminicidios y la violencia generalizada y por la otra, el poder legislativo impulsó normas que avanzan en la visión de que en cuanto a derechos y oportunidades, los hombres y las mujeres debemos ser iguales no solo ante la ley, sino en la cotidianeidad, en los actos simples del día a día.

Se reconoció en la Constitución general que en la vida pública las oportunidades para las mujeres siguen siendo menores y se estableció la paridad como una forma de equilibrar el número de posiciones que tienen los varones respecto al que puedan acceder y efectivamente ocupar, las mujeres.

La legislatura de la paridad, ésta LXIV, finalmente después de años de lucha, tipificó varios tipos de violencia que las mujeres sufren y que la ley no preveía, por lo que tampoco dichas conductas se podían sancionar adecuadamente; a saber;

Violencia Obstétrica: como toda acción u omisión intencional del personal de salud que dañe física o psicológicamente, denigre o discrimine a la mujer durante el embarazo, parto, postparto y puerperio.

  • Falta mucho para que en efecto estas nuevas disposiciones legales rindan fruto pero, mientras las injusticias, delitos y maltratos hacia las mujeres se sigan haciendo visibles en medios de comunicación, sociedad organizada y conversaciones privadas y públicas, hay esperanza.

Violencia digital: que se refiere entre otros, a la difusión de contenido sexual sin consentimiento y a la vulneración de datos e información privada; en Tlaxcala recién el 13 de diciembre se aprobó la “Ley Olimpia” que justamente busca dar justicia a quienes son agredidas en su honor y dignidad por terceros que las exhiben sin su consentimiento, y;

Violencia política en razón de género: toda acción u omisión, basada en elementos de género y ejercida dentro de la esfera pública o privada, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de una o varias mujeres, el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo, labor o actividad, el libre desarrollo de la función pública, la toma de decisiones y la libertad de organización.

Falta mucho para que en efecto estas nuevas disposiciones legales rindan fruto pero, mientras las injusticias, delitos y maltratos hacia las mujeres se sigan haciendo visibles en medios de comunicación, sociedad organizada y conversaciones privadas y públicas, hay esperanza.

Estos días son para reflexionar, descansar y planear acciones diarias para que 2020 sea mejor el moribundo 2019. Que con él muera la injusticia y que el respeto a la dignidad de las personas, la generosidad y la empatía, guíen nuestros pasos presentes y futuros. Nos encontramos el 07 de enero, primero Dios. Gracias por sus minutos de cada semana. ¡Felices Fiestas!


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