/ viernes 12 de julio de 2019

ANATOMÍA DE LO SOCIAL

Renuncias

Cada elección tiene un anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de elegir y el acto de renunciar

Italo Calvino

Incertidumbre provocó la dimisión del titular de la Secretaría de Hacienda en las finanzas nacionales; a pesar del inmediato nombramiento de quien lo sustituye en el cargo; sin embargo, las causas, así como las posibles consecuencias son el motivo de la preocupación colectiva; pues más allá del seguimiento a las obligaciones institucionales, las que se espera, se resuelvan, mejor dicho, se atiendan, todos aquellos asuntos demandados por los contribuyentes y que, seguramente, por los cambios, quedarán rezagados.

De acuerdo a las declaraciones del exfuncionario, los desacuerdos con el ejecutivo fueron las causas de la renuncia, sobretodo, en la imposición de algunas personas, presuponiéndose incompetencia de los mismos; así como por recomendaciones de la clase política; sin tener los merecimientos para ser nombrados; complementándose con el señalamiento de algunos conflictos de interés por quienes avalaron las designaciones; consecuentemente, las actividades de la secretaría no cubrían las expectativas en las funciones correspondientes.

Cuestionado, como ocurre, la decisión de renunciar, puede percibirse, desde diferentes perspectivas, sin considerar si era o no amigo del ejecutivo; pues ya, en otro tiempo, cuando fue secretario de finanzas en el gobierno del Distrito Federal, también había presentado su renuncia; lo que al parecer fue soslayado en este último nombramiento. De alguna manera, fueran las presiones políticas o el exceso en las responsabilidades, los motivos causales, para la auto separación de la encomienda.

Esto último, fue muy evidente; pues ya se le habían asignado, desde el pago a los maestros, hasta algunas licitaciones que deberían hacerse en las secretarías respectivas, se había convertido la dependencia en una oficina de pagaduría, y otra de adquisiciones, obviamente, se desgastaron algunas áreas y se descargaron responsabilidades no establecidas en la normatividad económica de la misma secretaría.

En otro sentido, habrá quienes se encuentren de plácemes, pues se le considera el autor de innumerables despidos, sin consideración a las tareas, tiempo de antigüedad, derechos laborales, de aquellos que padecieron, y siguen padeciendo, los estragos de una medida absurda, pues no solo fue la acción, sino el haber dejado en la indefensión a miles de familias mexicanas.

En las esferas de la política, dentro de las filas del partido en el poder, se dijeron voces en contra de tan significativa decisión, al señalarla como irresponsable y cobarde, al hacer señalamientos sin fundamento, respecto de las presiones en las incorporaciones de recomendados en el organigrama institucional, así como de los supuestos conflictos de interés; olvidándose de deber de servir al pueblo de México.

En los niveles populares, se cuestiona, no solo la postura de abandonar una responsabilidad, sino también, la sumatoria de otros trece, dicho de otra manera, son muchos los funcionarios, lejos de sus funciones y niveles, que han desertado de sus trabajos, lo que parece, los hace comunes son los descuidos presupuestales, hasta la invasión de las áreas; repercutiendo en las competencias de cada renunciante y sus compromisos institucionales.

Como quiera que haya sido, la diversidad de opiniones, no resuelve los problemas, como tampoco servirá para detener otras renuncias, pareciera ya anunciadas, lo malo puede presentarse en cuanto, se obstruyan las actividades, en perjuicio de la ciudadanía, particularmente en aquellas donde se tiene que ver, entre otras tantas, con la salud, la educación, la seguridad, y el empleo; pues se provocarían serios problemas en las relaciones entre los integrantes de la sociedad con quienes los representan.

En el mismo contexto de las renuncias, éstas se han convertido, en independencia a los niveles en el servicio público, como una forma de cultura en cada cambio de gobierno, o de autoridad, pues si bien es cierto que cada quien designa a sus colaboradores, también es cierto que muchos de ellos cuando concluyen su periodo de servicio, son renunciados anticipadamente por sus jefes. Por todo eso y lo que sigue, no se debe olvidar que las instituciones quedan y los hombres se van.

Renuncias

Cada elección tiene un anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de elegir y el acto de renunciar

Italo Calvino

Incertidumbre provocó la dimisión del titular de la Secretaría de Hacienda en las finanzas nacionales; a pesar del inmediato nombramiento de quien lo sustituye en el cargo; sin embargo, las causas, así como las posibles consecuencias son el motivo de la preocupación colectiva; pues más allá del seguimiento a las obligaciones institucionales, las que se espera, se resuelvan, mejor dicho, se atiendan, todos aquellos asuntos demandados por los contribuyentes y que, seguramente, por los cambios, quedarán rezagados.

De acuerdo a las declaraciones del exfuncionario, los desacuerdos con el ejecutivo fueron las causas de la renuncia, sobretodo, en la imposición de algunas personas, presuponiéndose incompetencia de los mismos; así como por recomendaciones de la clase política; sin tener los merecimientos para ser nombrados; complementándose con el señalamiento de algunos conflictos de interés por quienes avalaron las designaciones; consecuentemente, las actividades de la secretaría no cubrían las expectativas en las funciones correspondientes.

Cuestionado, como ocurre, la decisión de renunciar, puede percibirse, desde diferentes perspectivas, sin considerar si era o no amigo del ejecutivo; pues ya, en otro tiempo, cuando fue secretario de finanzas en el gobierno del Distrito Federal, también había presentado su renuncia; lo que al parecer fue soslayado en este último nombramiento. De alguna manera, fueran las presiones políticas o el exceso en las responsabilidades, los motivos causales, para la auto separación de la encomienda.

Esto último, fue muy evidente; pues ya se le habían asignado, desde el pago a los maestros, hasta algunas licitaciones que deberían hacerse en las secretarías respectivas, se había convertido la dependencia en una oficina de pagaduría, y otra de adquisiciones, obviamente, se desgastaron algunas áreas y se descargaron responsabilidades no establecidas en la normatividad económica de la misma secretaría.

En otro sentido, habrá quienes se encuentren de plácemes, pues se le considera el autor de innumerables despidos, sin consideración a las tareas, tiempo de antigüedad, derechos laborales, de aquellos que padecieron, y siguen padeciendo, los estragos de una medida absurda, pues no solo fue la acción, sino el haber dejado en la indefensión a miles de familias mexicanas.

En las esferas de la política, dentro de las filas del partido en el poder, se dijeron voces en contra de tan significativa decisión, al señalarla como irresponsable y cobarde, al hacer señalamientos sin fundamento, respecto de las presiones en las incorporaciones de recomendados en el organigrama institucional, así como de los supuestos conflictos de interés; olvidándose de deber de servir al pueblo de México.

En los niveles populares, se cuestiona, no solo la postura de abandonar una responsabilidad, sino también, la sumatoria de otros trece, dicho de otra manera, son muchos los funcionarios, lejos de sus funciones y niveles, que han desertado de sus trabajos, lo que parece, los hace comunes son los descuidos presupuestales, hasta la invasión de las áreas; repercutiendo en las competencias de cada renunciante y sus compromisos institucionales.

Como quiera que haya sido, la diversidad de opiniones, no resuelve los problemas, como tampoco servirá para detener otras renuncias, pareciera ya anunciadas, lo malo puede presentarse en cuanto, se obstruyan las actividades, en perjuicio de la ciudadanía, particularmente en aquellas donde se tiene que ver, entre otras tantas, con la salud, la educación, la seguridad, y el empleo; pues se provocarían serios problemas en las relaciones entre los integrantes de la sociedad con quienes los representan.

En el mismo contexto de las renuncias, éstas se han convertido, en independencia a los niveles en el servicio público, como una forma de cultura en cada cambio de gobierno, o de autoridad, pues si bien es cierto que cada quien designa a sus colaboradores, también es cierto que muchos de ellos cuando concluyen su periodo de servicio, son renunciados anticipadamente por sus jefes. Por todo eso y lo que sigue, no se debe olvidar que las instituciones quedan y los hombres se van.

viernes 12 de julio de 2019

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