/ viernes 7 de febrero de 2020

Anatomía de lo Social | Fines de semana largos

Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.

John Dryden

  • Mucha polémica se ha generado por las recientes declaraciones del Ejecutivo, en su intención de terminar con los famosos puentes mexicanos bajo el argumento de la pérdida de identidad nacional, basada justamente en el desconocimiento de muchos sobre la historia de México. En contrasentido, el puente resulta, para otros tantos, ser sinónimo de descanso, más allá de su significado; quizá este sea un razonamiento lógico, sin embargo, habrían de revisarse cuidadosamente las circunstancias en que los “puentes” dejaron de serlo para convertirlos en fines de semana largos.

No se puede soslayar la base legal que modificó los calendarios oficiales en aras de mejorar algunas condiciones, principalmente de la economía, por las que ha transitado desde mucho tiempo atrás el país; para ello, en diciembre de 2005 se aprobó y publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que modificó el artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo, con el propósito de acabar con los famosos “puentes mexicanos” para dar paso a los fines de semana largos.

Originalmente, se pensó, esta conversión permitiría la convivencia familiar, el descanso o la salida a cualquier destino turístico, nacional o internacional, entre otras cosas; es decir, en este sentido se activaría el turismo, lográndose con ello una derrama económica importante, desde luego, para mejorar las finanzas públicas.

Con esta visión económica pudiera justificarse la medida, aunque para la gente ordinaria estas mejoras no se han percibido, se siguen teniendo muchas necesidades sin atender, en consecuencia, puede decirse, que la pobreza, no ha disminuido sus estándares de crecimiento.

En otro sentido, si bien cierto que el desarrollo del conocimiento que debe producirse en las instituciones educativas ha mermado, en esos análisis no solo de las fechas ni de los héroes que en este tiempo se construyeron, sí se debe construir otro tipo de pensamientos e ideologías, basándose en una realidad objetiva, dicho de otra manera, para tener un pensamiento crítico, debe fomentarse en los estudiantes, el interés por la investigación, para encontrar, hasta donde les sea posible, las verdades ocultas o no dichas en las escuelas.

Tal vez, esto pudiera generar, un interés genuino por mejorar, no solo las condiciones personales, sino las de todo el contexto social y cultural del pueblo; es decir, no bastaría solo conocer algunos acontecimientos importantes ocurridos en el pasado, ni fechas ni nombres, sino el origen y las causas, que motivaron a los antecesores a buscar otras expectativas de vida, sin importar, las consecuencias; por lo tanto, ahí es donde radica el cambio, cuando se exija el cumplimiento, con justicia, de las deudas que se tienen con los mexicanos.

Desde otra perspectiva, puente o fin de semana largo, en independencia de su adjetivación, se pueden entender como el sinónimo perfecto, para regresar a los comportamientos del pasado, se modifiquen o no los calendarios, de cualquier forma, la idiosincrasia nacional, encontrará las formas para suspender las actividades de producción, provocadas por las pausas en las áreas laborales.

Sin menospreciar las buenas intenciones de modificar, una vez más, los calendarios oficiales, en especial los referidos a los descansos obligatorios, no se puede evitar la necesidad, se cree así debe ser, de cambiar la conciencia de las personas sobre los posibles cambios, desde luego para bien, que pudiera traer consigo la inminencia de este tipo de cambios.

Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.

John Dryden

  • Mucha polémica se ha generado por las recientes declaraciones del Ejecutivo, en su intención de terminar con los famosos puentes mexicanos bajo el argumento de la pérdida de identidad nacional, basada justamente en el desconocimiento de muchos sobre la historia de México. En contrasentido, el puente resulta, para otros tantos, ser sinónimo de descanso, más allá de su significado; quizá este sea un razonamiento lógico, sin embargo, habrían de revisarse cuidadosamente las circunstancias en que los “puentes” dejaron de serlo para convertirlos en fines de semana largos.

No se puede soslayar la base legal que modificó los calendarios oficiales en aras de mejorar algunas condiciones, principalmente de la economía, por las que ha transitado desde mucho tiempo atrás el país; para ello, en diciembre de 2005 se aprobó y publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que modificó el artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo, con el propósito de acabar con los famosos “puentes mexicanos” para dar paso a los fines de semana largos.

Originalmente, se pensó, esta conversión permitiría la convivencia familiar, el descanso o la salida a cualquier destino turístico, nacional o internacional, entre otras cosas; es decir, en este sentido se activaría el turismo, lográndose con ello una derrama económica importante, desde luego, para mejorar las finanzas públicas.

Con esta visión económica pudiera justificarse la medida, aunque para la gente ordinaria estas mejoras no se han percibido, se siguen teniendo muchas necesidades sin atender, en consecuencia, puede decirse, que la pobreza, no ha disminuido sus estándares de crecimiento.

En otro sentido, si bien cierto que el desarrollo del conocimiento que debe producirse en las instituciones educativas ha mermado, en esos análisis no solo de las fechas ni de los héroes que en este tiempo se construyeron, sí se debe construir otro tipo de pensamientos e ideologías, basándose en una realidad objetiva, dicho de otra manera, para tener un pensamiento crítico, debe fomentarse en los estudiantes, el interés por la investigación, para encontrar, hasta donde les sea posible, las verdades ocultas o no dichas en las escuelas.

Tal vez, esto pudiera generar, un interés genuino por mejorar, no solo las condiciones personales, sino las de todo el contexto social y cultural del pueblo; es decir, no bastaría solo conocer algunos acontecimientos importantes ocurridos en el pasado, ni fechas ni nombres, sino el origen y las causas, que motivaron a los antecesores a buscar otras expectativas de vida, sin importar, las consecuencias; por lo tanto, ahí es donde radica el cambio, cuando se exija el cumplimiento, con justicia, de las deudas que se tienen con los mexicanos.

Desde otra perspectiva, puente o fin de semana largo, en independencia de su adjetivación, se pueden entender como el sinónimo perfecto, para regresar a los comportamientos del pasado, se modifiquen o no los calendarios, de cualquier forma, la idiosincrasia nacional, encontrará las formas para suspender las actividades de producción, provocadas por las pausas en las áreas laborales.

Sin menospreciar las buenas intenciones de modificar, una vez más, los calendarios oficiales, en especial los referidos a los descansos obligatorios, no se puede evitar la necesidad, se cree así debe ser, de cambiar la conciencia de las personas sobre los posibles cambios, desde luego para bien, que pudiera traer consigo la inminencia de este tipo de cambios.