/ martes 22 de diciembre de 2020

Bienvenido 2021

Año muy especial este 2020. En cuanto a legisladoras, consejeras electorales, líderes de partidos y de organizaciones de la sociedad civil, la atipicidad de las actividades a que obligó la pandemia no fue suficiente para, ya no digamos detener, retrasar siquiera su empeño y resultados en favor de la institucionalización del reconocimiento a los derechos de las mujeres a participar en la vida laboral, política y social en paz, igualdad y libertad.

Con la misma intensidad que acción tras acción las mujeres proponían y lograban, la resistencia del estatus quo fue creciendo y haciéndose visible.

Todas sabemos lo difícil que es romper paradigmas construidos a lo largo de siglos de cultura donde la preeminencia masculina que les otorga privilegios está normalizada. Sin embargo, fundamentalmente por corrección política y, porque nadie quiere lucir públicamente actitudes machistas que les presenten como retrógradas, la mayoría de los compañeros hombres han acompañado la formalización de las iniciativas pro-mujeres. Este año vivimos lo contrario. Por vez primera tendremos un proceso electoral donde la sanción a comportamientos violentos y la irresponsabilidad con la pensión alimenticia serán motivo para impedir o cancelar candidaturas y encargos; pero, además, el espíritu de la reforma constitucional de Paridad en Todo terminó por romper la actitud de acompañamiento de muchos.

Comenzaron los reproches, las posiciones públicas en contra de las acciones afirmativas alcanzadas, las caretas se quitaron y el patriarcado lució en su esplendor acompañado por un Tribunal Electoral tibio y genuflexo al poder.

El año que viene será para las mujeres políticas, un gran año. Auguro muchas alcaldesas, legisladoras federales y locales y, especialmente, gobernadoras. Tlaxcala será gobernado por una mujer. Las competidoras son políticas experimentadas y capaces. Les toca el reto de imprimir su estilo y ser mejores. Ese debe ser su reto para bien de las y los ciudadanos.

No es quítate tú para ponerme yo, es: vamos nosotras porque México y Tlaxcala merecen mucho, mucho más.

Nos saludamos en enero.

¡Feliz Navidad! Abrazo solidario para quienes este durísimo 2020 perdieron amores, empleos e ilusiones. Rogamos por un mejor 2021. Así sea.

Año muy especial este 2020. En cuanto a legisladoras, consejeras electorales, líderes de partidos y de organizaciones de la sociedad civil, la atipicidad de las actividades a que obligó la pandemia no fue suficiente para, ya no digamos detener, retrasar siquiera su empeño y resultados en favor de la institucionalización del reconocimiento a los derechos de las mujeres a participar en la vida laboral, política y social en paz, igualdad y libertad.

Con la misma intensidad que acción tras acción las mujeres proponían y lograban, la resistencia del estatus quo fue creciendo y haciéndose visible.

Todas sabemos lo difícil que es romper paradigmas construidos a lo largo de siglos de cultura donde la preeminencia masculina que les otorga privilegios está normalizada. Sin embargo, fundamentalmente por corrección política y, porque nadie quiere lucir públicamente actitudes machistas que les presenten como retrógradas, la mayoría de los compañeros hombres han acompañado la formalización de las iniciativas pro-mujeres. Este año vivimos lo contrario. Por vez primera tendremos un proceso electoral donde la sanción a comportamientos violentos y la irresponsabilidad con la pensión alimenticia serán motivo para impedir o cancelar candidaturas y encargos; pero, además, el espíritu de la reforma constitucional de Paridad en Todo terminó por romper la actitud de acompañamiento de muchos.

Comenzaron los reproches, las posiciones públicas en contra de las acciones afirmativas alcanzadas, las caretas se quitaron y el patriarcado lució en su esplendor acompañado por un Tribunal Electoral tibio y genuflexo al poder.

El año que viene será para las mujeres políticas, un gran año. Auguro muchas alcaldesas, legisladoras federales y locales y, especialmente, gobernadoras. Tlaxcala será gobernado por una mujer. Las competidoras son políticas experimentadas y capaces. Les toca el reto de imprimir su estilo y ser mejores. Ese debe ser su reto para bien de las y los ciudadanos.

No es quítate tú para ponerme yo, es: vamos nosotras porque México y Tlaxcala merecen mucho, mucho más.

Nos saludamos en enero.

¡Feliz Navidad! Abrazo solidario para quienes este durísimo 2020 perdieron amores, empleos e ilusiones. Rogamos por un mejor 2021. Así sea.

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