/ lunes 15 de febrero de 2021

Coalición de unidad

La coalición “Unidos por Tlaxcala” está haciendo las cosas bien. Se debe reconocer. Debe llamar la atención la capacidad de sus miembros para construir acuerdos, en un tiempo en que la polarización política obstaculiza la civilidad.

Los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD), Alianza Ciudadana (PAC) y Socialista (PS), van de la mano en una alianza sin precedentes.

Sí, los partidos que han gobernado Tlaxcala en las últimas dos décadas han pactado objetivos y establecido prioridades. Antepusieron intereses de partido y privilegiaron coincidencias.

Esa es la principal fortaleza de este proyecto que ha establecido bases para un futuro gobierno de coalición que garantizaría condiciones de estabilidad política y gobernabilidad democrática, las cuales son necesarias para enfrentar el reto de la crisis que la Covid-19 ha generado en la salud y la economía de las familias.

Estabilidad y gobernabilidad para lograr crecimiento, para proteger el desarrollo, para asegurar que Tlaxcala siga adelante aprovechando los resultados de los gobiernos que han dado beneficios a la población.

En los últimos años, aumentó la inversión privada y el turismo, también el desarrollo de obra pública sin contratar deuda. De ese modo se estimuló el crecimiento económico, lo que se tradujo en más empleos y menos pobreza.

Las cifras del gobierno federal son contundentes en ese sentido: primer lugar nacional en crecimiento económico y segundo lugar nacional en crecimiento industrial en 2019, generación de empleo asegurado a niveles históricos hasta marzo de 2020, y tercer estado que más redujo sus niveles de pobreza moderada y pobreza extrema.

La unidad es el eje de esta coalición, no la imposición, y esa cualidad es congruente con la idea de la reconciliación que esta coalición promueve: la reconciliación política como plataforma para un buen gobierno, para el progreso, para el avance estatal.

Cada fuerza política ha manifestado públicamente su respaldo a la candidata Anabell Ávalos Zempoalteca, y en un gesto de congruencia, también la senadora Minerva Hernández Ramos le ha expresado su apoyo.

No hay fisuras ni cabos sueltos. No hay simulaciones. Quienes le apostaban al fracaso de esta alianza se equivocaron, porque se fortalece y está creciendo.

Las encuestas serias son claras: la tendencia de “Unidos por Tlaxcala” es al alza, lo que poco a poco ha ido cerrando la contienda frente a Morena y su alianza, quienes, por el contrario, sufren una severa fragmentación al interior de sus filas por la falta de claridad en la conducción y resultados de la encuesta por la cual Lorena Cuéllar Cisneros fue designada candidata.

Se acerca el arranque de las campañas, y “Unidos por Tlaxcala” está haciendo las cosas bien. Demuestra unidad, expresa fortaleza, y promete seguir creciendo.

La elección no está definida. No hay ventajas irremontables, y “Unidos por Tlaxcala” lo está demostrando.

La coalición “Unidos por Tlaxcala” está haciendo las cosas bien. Se debe reconocer. Debe llamar la atención la capacidad de sus miembros para construir acuerdos, en un tiempo en que la polarización política obstaculiza la civilidad.

Los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD), Alianza Ciudadana (PAC) y Socialista (PS), van de la mano en una alianza sin precedentes.

Sí, los partidos que han gobernado Tlaxcala en las últimas dos décadas han pactado objetivos y establecido prioridades. Antepusieron intereses de partido y privilegiaron coincidencias.

Esa es la principal fortaleza de este proyecto que ha establecido bases para un futuro gobierno de coalición que garantizaría condiciones de estabilidad política y gobernabilidad democrática, las cuales son necesarias para enfrentar el reto de la crisis que la Covid-19 ha generado en la salud y la economía de las familias.

Estabilidad y gobernabilidad para lograr crecimiento, para proteger el desarrollo, para asegurar que Tlaxcala siga adelante aprovechando los resultados de los gobiernos que han dado beneficios a la población.

En los últimos años, aumentó la inversión privada y el turismo, también el desarrollo de obra pública sin contratar deuda. De ese modo se estimuló el crecimiento económico, lo que se tradujo en más empleos y menos pobreza.

Las cifras del gobierno federal son contundentes en ese sentido: primer lugar nacional en crecimiento económico y segundo lugar nacional en crecimiento industrial en 2019, generación de empleo asegurado a niveles históricos hasta marzo de 2020, y tercer estado que más redujo sus niveles de pobreza moderada y pobreza extrema.

La unidad es el eje de esta coalición, no la imposición, y esa cualidad es congruente con la idea de la reconciliación que esta coalición promueve: la reconciliación política como plataforma para un buen gobierno, para el progreso, para el avance estatal.

Cada fuerza política ha manifestado públicamente su respaldo a la candidata Anabell Ávalos Zempoalteca, y en un gesto de congruencia, también la senadora Minerva Hernández Ramos le ha expresado su apoyo.

No hay fisuras ni cabos sueltos. No hay simulaciones. Quienes le apostaban al fracaso de esta alianza se equivocaron, porque se fortalece y está creciendo.

Las encuestas serias son claras: la tendencia de “Unidos por Tlaxcala” es al alza, lo que poco a poco ha ido cerrando la contienda frente a Morena y su alianza, quienes, por el contrario, sufren una severa fragmentación al interior de sus filas por la falta de claridad en la conducción y resultados de la encuesta por la cual Lorena Cuéllar Cisneros fue designada candidata.

Se acerca el arranque de las campañas, y “Unidos por Tlaxcala” está haciendo las cosas bien. Demuestra unidad, expresa fortaleza, y promete seguir creciendo.

La elección no está definida. No hay ventajas irremontables, y “Unidos por Tlaxcala” lo está demostrando.