/ martes 26 de noviembre de 2019

Duele

A lo largo y ancho del país he dado la conferencia sobre embarazo infantil y adolescente. Siempre alguien levanta la mano y dice: a mi me pasó. La violencia sexual, especialmente contra las niñas, es uno de los más monstruosos fenómenos sociales de nuestro México. Aquí algunos testimonios:

Lucía; Morelia, Mich. Octubre 2018.- (llorando) A los 13 fui abusada; se lo dije a mi mamá pero ella me culpó. Dijo que seguro yo lo había provocado. Hoy mi hijo tiene 12 y lo adoro pero hasta hoy pude volverlo a decir.

Mujeres indígenas, Amealco, Qro., octubre 2018.- Aquí es normal que los hombres nos toquen y nos casen desde chicas. ¿A poco es delito?

María, Tlaxcala., mayo 2019.- A los 12 años el hermano de la congregación me metió a una casita y me comenzó a tocar. Grité pero fue peor, para que me callara me metió su miembro a la boca y me dijo que iba a matar a mi mamá y mi papá si decía algo. Yo jamás había visto un pene. Nunca he podido tener una relación placentera. A mis 42 años, recién me puse un vestido por primera vez en mi vida. Ya no tengo miedo.

Margarita, San Juan de los Lagos, Jal., junio 2019.- Tengo 15 años y un bebé de tres meses. Amo a mi bebé pero me hubiera gustado escuchar esta conferencia el año pasado. No hubiera dejado que él me tocara.

  • Cuando la agresividad se transforma en acciones que lastiman, hacen daño y laceran a mujeres, niñas, niños o subordinados, el mecanismo de defensa se transforma en violencia.

S.A.N.S., Cuernavaca, Mor; noviembre 2019.- 6 años tenía el día que pasó, nunca se lo he contado a nadie y he vivido con eso, estuve una vez a punto del suicidio por esta situación. Fue mi primo.

Este 25 de noviembre se conmemoró el día internacional para el combate y erradicación de la violencia contra la mujer. Algunas personas me preguntan porqué hablamos de violencia de género si hay más asesinatos de hombres que de mujeres.

Es sencillo; las mujeres desde hace más de 25,000 años hemos sido consideradas propiedad de los varones líderes de los núcleos familiares. Ser propiedad implica que el poseedor puede decidir por su propiedad en todos los ámbitos de la vida y no dar explicaciones de su conducta. Ser consideradas propiedad deja a la mujer en estado de sometimiento y subordinación.

La libertad inherente al ser y la condición de iguales como seres humanos es imposible de entender cuando quien ostenta el poder de la familia ejerce el poder para someter y mantener el liderazgo a partir de la fuerza.

Todos los seres humanos y en general los animales tenemos condición de agresividad como parte de nuestros mecanismos de sobrevivencia y lucha por nuestro espacio de vida en sociedad. En el caso de los varones sin embargo, esa agresividad está puesta a prueba cotidianamente. Los varones tienen una presión social constante por demostrar su hombría, no solo por parte de otros hombres sino también de las mujeres. Fuerza, arrojo y valentía, cualidades asociadas al género masculino, siempre están en entredicho. Cuando la agresividad se transforma en acciones que lastiman, hacen daño y laceran a mujeres, niñas, niños o subordinados, el mecanismo de defensa se transforma en violencia.

Aprender con humildad que no tenemos todas las respuestas, que nos falta mucho caminar para construir una sociedad igualitaria y pacífica es fundamental para comenzar a cambiar, pero, en tanto haya una niña sintiendo a un adulto violentarla, una adolescente aterrada ante un ataque por parte de un hombre violento o una mujer asesinada por el solo hecho de ser mujer, a México le sangra el alma… y duele.

A lo largo y ancho del país he dado la conferencia sobre embarazo infantil y adolescente. Siempre alguien levanta la mano y dice: a mi me pasó. La violencia sexual, especialmente contra las niñas, es uno de los más monstruosos fenómenos sociales de nuestro México. Aquí algunos testimonios:

Lucía; Morelia, Mich. Octubre 2018.- (llorando) A los 13 fui abusada; se lo dije a mi mamá pero ella me culpó. Dijo que seguro yo lo había provocado. Hoy mi hijo tiene 12 y lo adoro pero hasta hoy pude volverlo a decir.

Mujeres indígenas, Amealco, Qro., octubre 2018.- Aquí es normal que los hombres nos toquen y nos casen desde chicas. ¿A poco es delito?

María, Tlaxcala., mayo 2019.- A los 12 años el hermano de la congregación me metió a una casita y me comenzó a tocar. Grité pero fue peor, para que me callara me metió su miembro a la boca y me dijo que iba a matar a mi mamá y mi papá si decía algo. Yo jamás había visto un pene. Nunca he podido tener una relación placentera. A mis 42 años, recién me puse un vestido por primera vez en mi vida. Ya no tengo miedo.

Margarita, San Juan de los Lagos, Jal., junio 2019.- Tengo 15 años y un bebé de tres meses. Amo a mi bebé pero me hubiera gustado escuchar esta conferencia el año pasado. No hubiera dejado que él me tocara.

  • Cuando la agresividad se transforma en acciones que lastiman, hacen daño y laceran a mujeres, niñas, niños o subordinados, el mecanismo de defensa se transforma en violencia.

S.A.N.S., Cuernavaca, Mor; noviembre 2019.- 6 años tenía el día que pasó, nunca se lo he contado a nadie y he vivido con eso, estuve una vez a punto del suicidio por esta situación. Fue mi primo.

Este 25 de noviembre se conmemoró el día internacional para el combate y erradicación de la violencia contra la mujer. Algunas personas me preguntan porqué hablamos de violencia de género si hay más asesinatos de hombres que de mujeres.

Es sencillo; las mujeres desde hace más de 25,000 años hemos sido consideradas propiedad de los varones líderes de los núcleos familiares. Ser propiedad implica que el poseedor puede decidir por su propiedad en todos los ámbitos de la vida y no dar explicaciones de su conducta. Ser consideradas propiedad deja a la mujer en estado de sometimiento y subordinación.

La libertad inherente al ser y la condición de iguales como seres humanos es imposible de entender cuando quien ostenta el poder de la familia ejerce el poder para someter y mantener el liderazgo a partir de la fuerza.

Todos los seres humanos y en general los animales tenemos condición de agresividad como parte de nuestros mecanismos de sobrevivencia y lucha por nuestro espacio de vida en sociedad. En el caso de los varones sin embargo, esa agresividad está puesta a prueba cotidianamente. Los varones tienen una presión social constante por demostrar su hombría, no solo por parte de otros hombres sino también de las mujeres. Fuerza, arrojo y valentía, cualidades asociadas al género masculino, siempre están en entredicho. Cuando la agresividad se transforma en acciones que lastiman, hacen daño y laceran a mujeres, niñas, niños o subordinados, el mecanismo de defensa se transforma en violencia.

Aprender con humildad que no tenemos todas las respuestas, que nos falta mucho caminar para construir una sociedad igualitaria y pacífica es fundamental para comenzar a cambiar, pero, en tanto haya una niña sintiendo a un adulto violentarla, una adolescente aterrada ante un ataque por parte de un hombre violento o una mujer asesinada por el solo hecho de ser mujer, a México le sangra el alma… y duele.

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