/ viernes 7 de agosto de 2020

Educación por medio de radio y televisión

En el pasado, hace 50 años que educadores mexicanos pensaron que la televisión como la radio debiera utilizarse para educar al pueblo; sin embargo, en esa época los recursos públicos para la educación eran insuficientes (como ahora), y en el caso de la televisión requería de inversión que no podía soportar el erario público. Ayer como hoy, para que la señal televisiva pueda llegar a la mayor parte de la república es necesario sostener el mantenimiento de aparatos y equipos así como el personal técnico que cubra las emisiones que se hacen por medios electrónicos y eso es costoso, lo aconsejable para el futuro es ir proyectando la construcción de una televisora, cuya potencia haga llegar la señal hasta el último rincón del territorio nacional, para ello también el Estado debe contar con satélite artificial propio.

El nacimiento de la escuela Telesecundaria en México no fue fácil, pero hubo una voluntad férrea del gestor y creador de la idea que podía subsanar el grave problema de México por tener una gran población de adolescentes sin cursar la Educación Secundaria y cuyo futuro era olvidado para siempre. Aunque apoyado como directivo (el fundador de la escuela televisiva), no contaba con recursos para contratar a los maestros actores por medio del aparato emisor, y lo más difícil: tampoco tenía televisora que transmitiera teleclases, para ello le solicitó al dueño de una de las televisoras (Sr. Azcárra Milmo) escuchara el proyecto para llevar la educación a la población, el que después de escuchar argumentos de “El Bachiller”, accedió facilitar señal del Canal 5 y sus repetidoras cuya señal no abarcaba más de cincos Estados en área parcial.

La opinión: este medio moderno de hacer llegar a miles de educandos la enseñanza-aprendizaje, resolvió al principio, en parte la ausencia de la Educación Secundaria, este modelo fue creciendo paulatinamente coadyuvando a la solución de los miles de adolescente rezagados por la miseria en que vivían.

Hoy se aplaude el hecho decisivo del gobierno para utilizar los medios electrónicos para la educación pública, de diferentes niveles del sistema educativo mexicano. Desde luego hará falta la clase presencial, pero será un 20 % la deficiencia.

Lo que preocupa es saber si efectivamente será el personal especializado el que imparta las clases, porque no es igual impartir clase en vivo que por medio televisivo. Hace falta la interacción y el diálogo.

Hay retos para llevar a cabo lo que pretende hacer al Estado con el tipo de instrucción, ello debido a que hay que guardar la “sana distancia” y entonces si el número de alumnos era de 40, ahora obligados por el virus será de 20. Problema de espacio que se buscará subsanar. Los libros deberán estar acordes a lo que trate la telemaestra o maestro. La lucha está por iniciar tanto padres de familia como a estudiantes que desean continuar estudios para poder alcanzar la meta propuesta.

Otros países no tienen los medios de proseguir impulsando la educación por culpa del ataque del virus asesino que ha desquiciado la vida de los pueblos del mundo, México hace el esfuerzo por proseguir la educación del pueblo con la cooperación de varias televisoras dispuestas a no permitir que los estudiantes pierdan un año escolar, como el añejo ayer cuando inició la telesecundaria, con la cooperación voluntaria de los poderosos empresarios.

La educación pública iniciará su ciclo el próximo día 24 del mes en curso, no será fácil; tendrá sus obstáculos que entre todos los miembros que están inmersos en la nueva tarea tendrán que resolver con el propósito de no perder un año vital en la preparación de una generación que será útil a la Patria. De lo que debemos estar seguros es de la fortaleza de nuestro pueblo en la lucha de los problemas que ha enfrentado y que enfrenta actualmente

En el pasado, hace 50 años que educadores mexicanos pensaron que la televisión como la radio debiera utilizarse para educar al pueblo; sin embargo, en esa época los recursos públicos para la educación eran insuficientes (como ahora), y en el caso de la televisión requería de inversión que no podía soportar el erario público. Ayer como hoy, para que la señal televisiva pueda llegar a la mayor parte de la república es necesario sostener el mantenimiento de aparatos y equipos así como el personal técnico que cubra las emisiones que se hacen por medios electrónicos y eso es costoso, lo aconsejable para el futuro es ir proyectando la construcción de una televisora, cuya potencia haga llegar la señal hasta el último rincón del territorio nacional, para ello también el Estado debe contar con satélite artificial propio.

El nacimiento de la escuela Telesecundaria en México no fue fácil, pero hubo una voluntad férrea del gestor y creador de la idea que podía subsanar el grave problema de México por tener una gran población de adolescentes sin cursar la Educación Secundaria y cuyo futuro era olvidado para siempre. Aunque apoyado como directivo (el fundador de la escuela televisiva), no contaba con recursos para contratar a los maestros actores por medio del aparato emisor, y lo más difícil: tampoco tenía televisora que transmitiera teleclases, para ello le solicitó al dueño de una de las televisoras (Sr. Azcárra Milmo) escuchara el proyecto para llevar la educación a la población, el que después de escuchar argumentos de “El Bachiller”, accedió facilitar señal del Canal 5 y sus repetidoras cuya señal no abarcaba más de cincos Estados en área parcial.

La opinión: este medio moderno de hacer llegar a miles de educandos la enseñanza-aprendizaje, resolvió al principio, en parte la ausencia de la Educación Secundaria, este modelo fue creciendo paulatinamente coadyuvando a la solución de los miles de adolescente rezagados por la miseria en que vivían.

Hoy se aplaude el hecho decisivo del gobierno para utilizar los medios electrónicos para la educación pública, de diferentes niveles del sistema educativo mexicano. Desde luego hará falta la clase presencial, pero será un 20 % la deficiencia.

Lo que preocupa es saber si efectivamente será el personal especializado el que imparta las clases, porque no es igual impartir clase en vivo que por medio televisivo. Hace falta la interacción y el diálogo.

Hay retos para llevar a cabo lo que pretende hacer al Estado con el tipo de instrucción, ello debido a que hay que guardar la “sana distancia” y entonces si el número de alumnos era de 40, ahora obligados por el virus será de 20. Problema de espacio que se buscará subsanar. Los libros deberán estar acordes a lo que trate la telemaestra o maestro. La lucha está por iniciar tanto padres de familia como a estudiantes que desean continuar estudios para poder alcanzar la meta propuesta.

Otros países no tienen los medios de proseguir impulsando la educación por culpa del ataque del virus asesino que ha desquiciado la vida de los pueblos del mundo, México hace el esfuerzo por proseguir la educación del pueblo con la cooperación de varias televisoras dispuestas a no permitir que los estudiantes pierdan un año escolar, como el añejo ayer cuando inició la telesecundaria, con la cooperación voluntaria de los poderosos empresarios.

La educación pública iniciará su ciclo el próximo día 24 del mes en curso, no será fácil; tendrá sus obstáculos que entre todos los miembros que están inmersos en la nueva tarea tendrán que resolver con el propósito de no perder un año vital en la preparación de una generación que será útil a la Patria. De lo que debemos estar seguros es de la fortaleza de nuestro pueblo en la lucha de los problemas que ha enfrentado y que enfrenta actualmente

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