/ martes 17 de septiembre de 2019

El Cristal con que se mira | Musas libertarias

  • A mujeres y hombres juntos, brazo con brazo y de manera igualitaria, nos toca edificar la patria pacífica y justa

El pasado domingo 15, en cada rincón de México se escucharon las ¡Vivas! Que rememoran cada año la gesta que culminó con la independencia de México. Se nombran a los héroes y a las heroínas que nos dieron patria y libertad y que, aun en condiciones muy adversas, construyeron los cimientos de lo que hoy llamamos México.

Ahora, si para los hombres de la época fue difícil, para las mujeres, por su condición de subordinación a sus esposos y el cuidado de hijos y tareas domésticas aunado al desprecio por su capacidad de contribuir a la causa, la participación como activistas fue de verdad heroica; basten dos extraordinarios ejemplos que hasta la fecha nos inspiran a todas a seguir en la brega de eternidad por el bien común.

María de la Natividad Josefa Ortiz; así fue bautizada un 16 de septiembre de 1768 la más reconocida y valiente mujer de la lucha por la independencia de México, “La Corregidora”. Gracias a las tertulias literarias convocadas en su casa, que se conocerían como “La conspiración de Querétaro”, los independentistas fueron acordando lo que a la postre sería el movimiento armado más importante para el nacimiento de México como patria libre. No solo Josefa era la principal impulsora de los afanes conspiradores contra el virreinato, sino que además estuvo prácticamente permanentemente embarazada. Tuvo 12 hijos y de hecho, estuvo presa en estado de gravidez. Su propio esposo la encerró en su cuarto con miedo a ser señalados como conspiradores y ahí, con letras recortadas de periódicos para no ser reconocida por su caligrafía, Josefa elaboró un comunicado para Allende que finalmente llegó a manos de Hidalgo para dar parte que el movimiento había sido descubierto, lo que aceleró el inicio de la lucha. Cuando años después Agustín de Iturbide proclamó su imperio, liberó a Josefa de su encarcelamiento y le ofreció ser dama de la corte de su esposa, Ana Duarte, lo que Josefa rechazó con contundencia por sentirlo más como burla que como real reconocimiento. Hay que destacar que a sabiendas que su libertad y vida estaban en riesgo, jamás perdió la convicción nacionalista aun y cuando sus propios hijos pasaron penurias al ser encarcelados ambos progenitores.

“No solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres; ellas son capaces de todos los entusiasmos y los deseos de la gloria y libertad de la patria no les son sentimientos extraños” escribió María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, insurgente mexicana nacida en 1789 y muerta en 1842; a quien se conoce más por haber sido esposa de Andrés Quintana Roo que por su preparación en Bellas Artes y Ciencias así como por su labor como periodista, lo que la formó para su aportación a la lucha independentista. Leona publicó en diarios como El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano. Fue su pensamiento plasmado en este último medio el que llamó la atención de los insurgentes quienes la contactaron y a partir de ello Leona se unió al movimiento enviándoles noticias y algunos bienes desde la Ciudad de México. Dos veces el gobierno le ofreció indulto y ella aceptó la segunda vez, ya con su pequeña hija en brazos, con quien había sido encarcelada. Murió a los 53 años pero su legado permanecerá por siempre.

Mujeres y hombres juntos fueron artífices de nuestra independencia; así, ahora, a mujeres y hombres juntos, brazo con brazo y de manera igualitaria, nos toca edificar la patria pacífica y justa que si bien libre de enemigos extranjeros, hoy se ve oprimida por los baños de sangre de -otra vez como hace más de dos siglos-hermano contra hermano. Por una patria para todas y todos, que ¡Viva México!

  • A mujeres y hombres juntos, brazo con brazo y de manera igualitaria, nos toca edificar la patria pacífica y justa

El pasado domingo 15, en cada rincón de México se escucharon las ¡Vivas! Que rememoran cada año la gesta que culminó con la independencia de México. Se nombran a los héroes y a las heroínas que nos dieron patria y libertad y que, aun en condiciones muy adversas, construyeron los cimientos de lo que hoy llamamos México.

Ahora, si para los hombres de la época fue difícil, para las mujeres, por su condición de subordinación a sus esposos y el cuidado de hijos y tareas domésticas aunado al desprecio por su capacidad de contribuir a la causa, la participación como activistas fue de verdad heroica; basten dos extraordinarios ejemplos que hasta la fecha nos inspiran a todas a seguir en la brega de eternidad por el bien común.

María de la Natividad Josefa Ortiz; así fue bautizada un 16 de septiembre de 1768 la más reconocida y valiente mujer de la lucha por la independencia de México, “La Corregidora”. Gracias a las tertulias literarias convocadas en su casa, que se conocerían como “La conspiración de Querétaro”, los independentistas fueron acordando lo que a la postre sería el movimiento armado más importante para el nacimiento de México como patria libre. No solo Josefa era la principal impulsora de los afanes conspiradores contra el virreinato, sino que además estuvo prácticamente permanentemente embarazada. Tuvo 12 hijos y de hecho, estuvo presa en estado de gravidez. Su propio esposo la encerró en su cuarto con miedo a ser señalados como conspiradores y ahí, con letras recortadas de periódicos para no ser reconocida por su caligrafía, Josefa elaboró un comunicado para Allende que finalmente llegó a manos de Hidalgo para dar parte que el movimiento había sido descubierto, lo que aceleró el inicio de la lucha. Cuando años después Agustín de Iturbide proclamó su imperio, liberó a Josefa de su encarcelamiento y le ofreció ser dama de la corte de su esposa, Ana Duarte, lo que Josefa rechazó con contundencia por sentirlo más como burla que como real reconocimiento. Hay que destacar que a sabiendas que su libertad y vida estaban en riesgo, jamás perdió la convicción nacionalista aun y cuando sus propios hijos pasaron penurias al ser encarcelados ambos progenitores.

“No solo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres; ellas son capaces de todos los entusiasmos y los deseos de la gloria y libertad de la patria no les son sentimientos extraños” escribió María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, insurgente mexicana nacida en 1789 y muerta en 1842; a quien se conoce más por haber sido esposa de Andrés Quintana Roo que por su preparación en Bellas Artes y Ciencias así como por su labor como periodista, lo que la formó para su aportación a la lucha independentista. Leona publicó en diarios como El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano. Fue su pensamiento plasmado en este último medio el que llamó la atención de los insurgentes quienes la contactaron y a partir de ello Leona se unió al movimiento enviándoles noticias y algunos bienes desde la Ciudad de México. Dos veces el gobierno le ofreció indulto y ella aceptó la segunda vez, ya con su pequeña hija en brazos, con quien había sido encarcelada. Murió a los 53 años pero su legado permanecerá por siempre.

Mujeres y hombres juntos fueron artífices de nuestra independencia; así, ahora, a mujeres y hombres juntos, brazo con brazo y de manera igualitaria, nos toca edificar la patria pacífica y justa que si bien libre de enemigos extranjeros, hoy se ve oprimida por los baños de sangre de -otra vez como hace más de dos siglos-hermano contra hermano. Por una patria para todas y todos, que ¡Viva México!

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