/ lunes 11 de enero de 2021

El porvenir

Hace un año… hoy lo ratifico: A Encarnación Juárez, por tu valía y enseñanzas: ¡Vamos por más!

Recuerda siempre que el futuro llega un día a la vez

Dean Acheson

Tal vez no haya algo más errado que decenas de columnas, artículos, vaticinios, buenos deseos, augurios, metas, pronósticos o propósitos como los que se expresan al inicio de un año venidero: y más, después del año 2020.

La suma de traspiés en las predicciones, no es otra cosa que la temeridad de las personas por querer adelantarse a los acontecimientos siempre inciertos del futuro, para de esta manera alertarse sobre las precauciones y las apuestas próximas para sortear el porvenir.

Profetizar es una ambición legítima, una que entre líneas busca leer, acomodando experiencias propias y ajenas, sumar las virtudes de la observación y de la lectura propia de la historia, para resultar las posibilidades que se reducen a aproximaciones del “casi le atiné”.

Sin embargo, “tratar de predecir el futuro es como intentar conducir por un camino rural por la noche sin luces, mientras miras por la ventana trasera” P. (Drucker), tarde o temprano, el auto [el vaticinio] termina impactándose contra las sorpresas del camino; sea por extrañezas, por eventualidades, por el maldito o bendito azar de la vida y muerte o sencillamente por estupidez.

2020 es un año que nos mostró que el mundo de la humanidad puede cambiar tan repentinamente, sin ni siquiera existir fundada razón o ideología alguna, y que lo hace contigo, sin ti o sin el resto de las personas: al porvenir solo le basta un poco de pánico, algo de caos, la fragilidad de la vida y de los ecosistemas, una cadena de decisiones politizada cargada de fanatismos, y listo: nuestra realidad cambia tan radicalmente, que añoramos el regreso de los maltratos del tiempo pasado.

¿Alguien pudo predecir que 2020 sería el año en el que los koalas quedaron “funcionalmente extintos”? ¿Alguien predijo que 2020 sería el año en el que el precio del petróleo tuviera su peor caída en la historia hasta llegar a cifras negativas en las bolsas financieras? ¿Alguien pudo predecir el impacto del #Covid19 en el mundo y su efecto dominó como un primer gran desafío de la humanidad y su status quo? ¿Alguien puede predecir con exactitud la aparición de nuevas enfermedades y la devastación de los ecosistemas?

Tal vez por eso “el porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños” (A. France), pues es ahí donde la comodidad y las apetencias se sacian sin esfuerzo o riesgo alguno. Solo con la suma de voluntades, bondades y buenos pensamientos basta para estar seguro ahí, en el porvenir.

Y es justo el porvenir, el más exitoso de los elementos mezclados por los más osados prestidigitadores de la política, que mediante la sorpresa de las coyunturas o mejor dicho, la nostalgia de los anhelos, nos convencen una y otra vez de que el porvenir se construye votando electoralmente, pues nos convencen de que “el futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura” (A. Bierce).

Bienvenido el 2021, año del más grande proceso electoral que haya vivido antes México, año del porvenir: Porque a todo se acostumbra el ser humano, menos a la desesperanza de un futuro incierto. Y tal vez esta sea la primera y ya perdida batalla de una oposición política vacía en México. Al tiempo.

Asedio al Capitolio

Si bien “el futuro no es ya lo que solía ser” (A.C. Clarke), lo que ayer aconteció en el Capitolio durante el conteo de votos para validar la elección presidencial, nos muestra que el modelo democrático de los Estados Unidos requiere una revisión urgente para los tiempos venideros, pero también que es un sistema democrático construido en la firmeza de sus instituciones, que es capaz de resistir al más férreo arrebato del populismo.

*Analista Político.

Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204

Hace un año… hoy lo ratifico: A Encarnación Juárez, por tu valía y enseñanzas: ¡Vamos por más!

Recuerda siempre que el futuro llega un día a la vez

Dean Acheson

Tal vez no haya algo más errado que decenas de columnas, artículos, vaticinios, buenos deseos, augurios, metas, pronósticos o propósitos como los que se expresan al inicio de un año venidero: y más, después del año 2020.

La suma de traspiés en las predicciones, no es otra cosa que la temeridad de las personas por querer adelantarse a los acontecimientos siempre inciertos del futuro, para de esta manera alertarse sobre las precauciones y las apuestas próximas para sortear el porvenir.

Profetizar es una ambición legítima, una que entre líneas busca leer, acomodando experiencias propias y ajenas, sumar las virtudes de la observación y de la lectura propia de la historia, para resultar las posibilidades que se reducen a aproximaciones del “casi le atiné”.

Sin embargo, “tratar de predecir el futuro es como intentar conducir por un camino rural por la noche sin luces, mientras miras por la ventana trasera” P. (Drucker), tarde o temprano, el auto [el vaticinio] termina impactándose contra las sorpresas del camino; sea por extrañezas, por eventualidades, por el maldito o bendito azar de la vida y muerte o sencillamente por estupidez.

2020 es un año que nos mostró que el mundo de la humanidad puede cambiar tan repentinamente, sin ni siquiera existir fundada razón o ideología alguna, y que lo hace contigo, sin ti o sin el resto de las personas: al porvenir solo le basta un poco de pánico, algo de caos, la fragilidad de la vida y de los ecosistemas, una cadena de decisiones politizada cargada de fanatismos, y listo: nuestra realidad cambia tan radicalmente, que añoramos el regreso de los maltratos del tiempo pasado.

¿Alguien pudo predecir que 2020 sería el año en el que los koalas quedaron “funcionalmente extintos”? ¿Alguien predijo que 2020 sería el año en el que el precio del petróleo tuviera su peor caída en la historia hasta llegar a cifras negativas en las bolsas financieras? ¿Alguien pudo predecir el impacto del #Covid19 en el mundo y su efecto dominó como un primer gran desafío de la humanidad y su status quo? ¿Alguien puede predecir con exactitud la aparición de nuevas enfermedades y la devastación de los ecosistemas?

Tal vez por eso “el porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños” (A. France), pues es ahí donde la comodidad y las apetencias se sacian sin esfuerzo o riesgo alguno. Solo con la suma de voluntades, bondades y buenos pensamientos basta para estar seguro ahí, en el porvenir.

Y es justo el porvenir, el más exitoso de los elementos mezclados por los más osados prestidigitadores de la política, que mediante la sorpresa de las coyunturas o mejor dicho, la nostalgia de los anhelos, nos convencen una y otra vez de que el porvenir se construye votando electoralmente, pues nos convencen de que “el futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura” (A. Bierce).

Bienvenido el 2021, año del más grande proceso electoral que haya vivido antes México, año del porvenir: Porque a todo se acostumbra el ser humano, menos a la desesperanza de un futuro incierto. Y tal vez esta sea la primera y ya perdida batalla de una oposición política vacía en México. Al tiempo.

Asedio al Capitolio

Si bien “el futuro no es ya lo que solía ser” (A.C. Clarke), lo que ayer aconteció en el Capitolio durante el conteo de votos para validar la elección presidencial, nos muestra que el modelo democrático de los Estados Unidos requiere una revisión urgente para los tiempos venideros, pero también que es un sistema democrático construido en la firmeza de sus instituciones, que es capaz de resistir al más férreo arrebato del populismo.

*Analista Político.

Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204

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