/ jueves 14 de febrero de 2019

ESPACIO ITE

La necesaria existencia de los OPLE

Denisse Hernández Blas*

Desde hace algunas semanas se ha abierto un debate sobre si deben o no existir o permanecer los (OPLE), el cual cobró relevancia a partir de que el Instituto Nacional Electoral (INE) determinó asumir la totalidad de la organización de las elecciones del estado de Puebla, así como por la opinión de uno de los consejeros de ese organismo que ha manifestado que los OPLE deben desaparecer porque son muy costosos.

Se ha cuestionado cuál es la función de los institutos electorales de los estados, la cual es, nada más y nada menos, garantizar la renovación pacífica de los poderes de las entidades federativas; una respuesta aparentemente sencilla, pero que implica echar a andar un engranaje legal y humano para poderla llevar a cabo. Con la reforma electoral de 2014 el INE se suma a dicha organización con funciones muy concretas, sin que esto signifique que los OPLE tengan menos actividades ni que requieran de menor cantidad de recursos económicos.

Desde que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones fue creado ha organizado tres elecciones con los estándares de calidad y normatividad establecida por el INE, dos de ellas ordinarias y una extraordinaria. Pero si hacemos un análisis objetivo de la reforma constitucional, el involucramiento del INE no ha significado una reducción a los costos de los procesos electorales, pues ambos órganos electorales requieren del recurso necesario para poder afrontar sus atribuciones, lo cual, si bien no se refleja el gasto o ahorro en una sola autoridad, sí se ve manifestado en los presupuestos de ambos institutos, esto es resultado de lo establecido en la ley y de ninguna manera es atribuible a dichas autoridades.

Por otro lado, se tiene la falsa idea de que las y los consejeros de los OPLE y del INE están supeditados los unos de los otros, pensar de esta manera significaría que la reforma electoral solo traspasó lo que correspondía a los congresos locales al INE.

Aunque las autoridades electorales locales cuentan con independencia en sus funciones y determinaciones, la actividad electoral ha significado diversos problemas para los integrantes de las mismas; cabe decir, como mero ejemplo, que partidos políticos, candidatas, candidatos y gobiernos han solicitado el inicio de múltiples procedimientos de remoción, sin mayor sustento que la inconformidades con su función.

La era de los OPLE se da en un ambiente sumamente adverso, pues como autoridades responsables de organizar las elecciones en la entidad y garantizar la renovación de los poderes, estamos inmersos en la acción de múltiples actores políticos: partidos políticos, el INE, tribunales electorales locales y federales, ciudadanía, medios de comunicación, poderes ejecutivo y legislativo, así como la aplicación de una muy variada legislación, lo que ha hecho que las autoridades electorales tengan poco margen de acción y mucho de responsabilidad por las omisiones en que pudieran incurrir.

La solución al aparente descontento con el desempeño de las autoridades electorales es mucho más compleja que la desaparición de instituciones, implica una valoración del federalismo y de nuestro sistema electoral mexicano, el cual es producto de muchos años de experiencia y aprendizajes, que no pueden dejarse de lado si se pone sobre la mesa una reforma electoral de gran escala.

Las autoridades electorales, tanto administrativas, como jurisdiccionales, pueden tener criterios dispares, pero que de ninguna manera deben utilizarse para demeritar el trabajo de unas u otras, sino todo lo contrario; bueno sería que dichos criterios sean tomados como ventanas de oportunidad para mejorar las determinaciones y fortalecer procedimientos de cada autoridad en el ámbito de sus competencias. El INE no es infalible, ni los OPLE son siempre erráticos, simplemente tienen circunstancias distintas que caracterizan a cada uno. Lo que las autoridades electorales debemos hacer es fortalecernos y no restarnos importancia, debilitar a los OPLE es debilitar la democracia de nuestro país.

*Consejera Electoral del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones

La necesaria existencia de los OPLE

Denisse Hernández Blas*

Desde hace algunas semanas se ha abierto un debate sobre si deben o no existir o permanecer los (OPLE), el cual cobró relevancia a partir de que el Instituto Nacional Electoral (INE) determinó asumir la totalidad de la organización de las elecciones del estado de Puebla, así como por la opinión de uno de los consejeros de ese organismo que ha manifestado que los OPLE deben desaparecer porque son muy costosos.

Se ha cuestionado cuál es la función de los institutos electorales de los estados, la cual es, nada más y nada menos, garantizar la renovación pacífica de los poderes de las entidades federativas; una respuesta aparentemente sencilla, pero que implica echar a andar un engranaje legal y humano para poderla llevar a cabo. Con la reforma electoral de 2014 el INE se suma a dicha organización con funciones muy concretas, sin que esto signifique que los OPLE tengan menos actividades ni que requieran de menor cantidad de recursos económicos.

Desde que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones fue creado ha organizado tres elecciones con los estándares de calidad y normatividad establecida por el INE, dos de ellas ordinarias y una extraordinaria. Pero si hacemos un análisis objetivo de la reforma constitucional, el involucramiento del INE no ha significado una reducción a los costos de los procesos electorales, pues ambos órganos electorales requieren del recurso necesario para poder afrontar sus atribuciones, lo cual, si bien no se refleja el gasto o ahorro en una sola autoridad, sí se ve manifestado en los presupuestos de ambos institutos, esto es resultado de lo establecido en la ley y de ninguna manera es atribuible a dichas autoridades.

Por otro lado, se tiene la falsa idea de que las y los consejeros de los OPLE y del INE están supeditados los unos de los otros, pensar de esta manera significaría que la reforma electoral solo traspasó lo que correspondía a los congresos locales al INE.

Aunque las autoridades electorales locales cuentan con independencia en sus funciones y determinaciones, la actividad electoral ha significado diversos problemas para los integrantes de las mismas; cabe decir, como mero ejemplo, que partidos políticos, candidatas, candidatos y gobiernos han solicitado el inicio de múltiples procedimientos de remoción, sin mayor sustento que la inconformidades con su función.

La era de los OPLE se da en un ambiente sumamente adverso, pues como autoridades responsables de organizar las elecciones en la entidad y garantizar la renovación de los poderes, estamos inmersos en la acción de múltiples actores políticos: partidos políticos, el INE, tribunales electorales locales y federales, ciudadanía, medios de comunicación, poderes ejecutivo y legislativo, así como la aplicación de una muy variada legislación, lo que ha hecho que las autoridades electorales tengan poco margen de acción y mucho de responsabilidad por las omisiones en que pudieran incurrir.

La solución al aparente descontento con el desempeño de las autoridades electorales es mucho más compleja que la desaparición de instituciones, implica una valoración del federalismo y de nuestro sistema electoral mexicano, el cual es producto de muchos años de experiencia y aprendizajes, que no pueden dejarse de lado si se pone sobre la mesa una reforma electoral de gran escala.

Las autoridades electorales, tanto administrativas, como jurisdiccionales, pueden tener criterios dispares, pero que de ninguna manera deben utilizarse para demeritar el trabajo de unas u otras, sino todo lo contrario; bueno sería que dichos criterios sean tomados como ventanas de oportunidad para mejorar las determinaciones y fortalecer procedimientos de cada autoridad en el ámbito de sus competencias. El INE no es infalible, ni los OPLE son siempre erráticos, simplemente tienen circunstancias distintas que caracterizan a cada uno. Lo que las autoridades electorales debemos hacer es fortalecernos y no restarnos importancia, debilitar a los OPLE es debilitar la democracia de nuestro país.

*Consejera Electoral del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones

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