/ jueves 14 de octubre de 2021

Fuera de agenda | Bicenterario de la Armada

En la última década el nivel de interlocución que la secretaría de Marina alcanzó con sus pares estadounidenses y con algunas agencias de seguridad de aquel país, muestran el grado de confianza que es resultado de un —callado y pocas veces expuesto— proceso de modernización interno de la Armada de México.

Un análisis de la Marina, a propósito del Bicentenario de la Armada de México, recoge lo que ha sido la cooperación con el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (USNorthCom) para la seguridad regional en el Pacifico. El documento señala que ambos países comparten intereses políticos, económicos y sociales, desafíos regionales principalmente en materia de defensa y seguridad, creando una interdependencia de vital importancia para las dos naciones.

La postura institucional de las fuerzas armadas mexicanas ante el Departamento de Defensa, Comando Norte y las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, parte del hecho de que la relación debe mantenerse al margen de consideraciones políticas, es decir va más allá de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador, cuyas administraciones tienen fecha de caducidad.

“La relación bilateral militar con E.U.A. más que necesaria, es prioritaria y de carácter estratégico, para atender la problemática e intereses comunes en materia de defensa y seguridad”.

La Armada considera que el enlace y una comunicación permanente en todos los niveles de coordinación, son la base que garantiza la obtención de resultados favorables para México y los Estados Unidos. La guía de todas las actividades de cooperación previstas en los diferentes niveles de coordinación debe ser una “Visión Estratégica Mutua”, plasmada en metas y objetivos estratégicos.

En agosto pasado se realizó en Colorado Springs, Estados Unidos, la quinta mesa redonda de Cooperación Militar Bilateral entre Semar, secretaría de la Defensa Nacional y el Comando Norte de Estados Unidos. Ahí quedó establecido hacia dónde se dirigen y orientan las actividades de cooperación bilateral, resultado de los niveles, táctico, estratégico y operacional, que guían las metas para alcanzar una compatibilidad operativa “como socios de defensa para fortalecer la cooperación en la protección” de la región.

El documento señala que “las actividades militares acordadas con USNorthCom, permiten a las fuerzas armadas de ambos países adquirir capacidades basadas en intereses nacionales, así como implementar acciones bilaterales en adiestramiento, cursos, ejercicios y visitas recíprocas, para fortalecer la defensa y seguridad de ambos países, como socios de defensa”.

El análisis resalta las acciones que la Armada ha realizado en apoyo a la población de Haití, afectada por desastres naturales; en las experiencias adquiridas durante las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz de la ONU, y las acciones para atender la problemática pesquera (totoaba y vaquita marina) en el alto Golfo de California.

Capítulo aparte es el tema de combate al tráfico de drogas, las operaciones de la infantería de Marina, y el intercambio de información de inteligencia con agencias norteamericanas, que tiene visos de reanudarse tras la firma la semana pasada del “Marco Bicentenario” para la seguridad con Estados Unidos.

En la última década el nivel de interlocución que la secretaría de Marina alcanzó con sus pares estadounidenses y con algunas agencias de seguridad de aquel país, muestran el grado de confianza que es resultado de un —callado y pocas veces expuesto— proceso de modernización interno de la Armada de México.

Un análisis de la Marina, a propósito del Bicentenario de la Armada de México, recoge lo que ha sido la cooperación con el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (USNorthCom) para la seguridad regional en el Pacifico. El documento señala que ambos países comparten intereses políticos, económicos y sociales, desafíos regionales principalmente en materia de defensa y seguridad, creando una interdependencia de vital importancia para las dos naciones.

La postura institucional de las fuerzas armadas mexicanas ante el Departamento de Defensa, Comando Norte y las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, parte del hecho de que la relación debe mantenerse al margen de consideraciones políticas, es decir va más allá de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador, cuyas administraciones tienen fecha de caducidad.

“La relación bilateral militar con E.U.A. más que necesaria, es prioritaria y de carácter estratégico, para atender la problemática e intereses comunes en materia de defensa y seguridad”.

La Armada considera que el enlace y una comunicación permanente en todos los niveles de coordinación, son la base que garantiza la obtención de resultados favorables para México y los Estados Unidos. La guía de todas las actividades de cooperación previstas en los diferentes niveles de coordinación debe ser una “Visión Estratégica Mutua”, plasmada en metas y objetivos estratégicos.

En agosto pasado se realizó en Colorado Springs, Estados Unidos, la quinta mesa redonda de Cooperación Militar Bilateral entre Semar, secretaría de la Defensa Nacional y el Comando Norte de Estados Unidos. Ahí quedó establecido hacia dónde se dirigen y orientan las actividades de cooperación bilateral, resultado de los niveles, táctico, estratégico y operacional, que guían las metas para alcanzar una compatibilidad operativa “como socios de defensa para fortalecer la cooperación en la protección” de la región.

El documento señala que “las actividades militares acordadas con USNorthCom, permiten a las fuerzas armadas de ambos países adquirir capacidades basadas en intereses nacionales, así como implementar acciones bilaterales en adiestramiento, cursos, ejercicios y visitas recíprocas, para fortalecer la defensa y seguridad de ambos países, como socios de defensa”.

El análisis resalta las acciones que la Armada ha realizado en apoyo a la población de Haití, afectada por desastres naturales; en las experiencias adquiridas durante las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz de la ONU, y las acciones para atender la problemática pesquera (totoaba y vaquita marina) en el alto Golfo de California.

Capítulo aparte es el tema de combate al tráfico de drogas, las operaciones de la infantería de Marina, y el intercambio de información de inteligencia con agencias norteamericanas, que tiene visos de reanudarse tras la firma la semana pasada del “Marco Bicentenario” para la seguridad con Estados Unidos.