/ viernes 16 de julio de 2021

Inteligencia emocional

“Gnothi seauton”, frase grabada en el Frontón de Delfos en Atenas que, Sócrates utilizó en sus razonamientos durante su vida de preguntón: “conócete a ti mismo”, y tenía razón el hombre todavía no se conoce a fondo. La ciencia se ha ocupado en esclarecer muchos enigmas de nuestro propio organismo ejemplo: en el ámbito de las conductas, la interrogante ha sido el porqué de ellas.

Descifrar cómo operan las funciones del cerebro humano ha sido difícil, pues; ubicar donde se encuentran los centros servicios que comandan ciertas acciones ha llevado tiempo identificarlas, sin embargo; el campo de investigación científica ha aportado valiosos descubrimientos respecto a las emociones y sus centros de comando. La ciencia aporta un dato interesante e importante cuando asevera que las emociones son más importantes que la inteligencia.

Un padre de familia así está un bofetón a su hijo causándole hemorragia nasal y rotura de labio. Motivo: un acto cometido por el hijo, que el padre reprobó en forma violenta que por un impulso incontrolable jala de una oreja causándole una herida que implica sutura médica.

Estos sucesos y otros impulsos más graves y reprobables se han cometido y cometen en forma cotidiana, debiéndose a la ira identificada como una auténtica “hija” De las emociones, generadora de hechos deplorables (Homicidios).

Cómo se nota al inicio, la ciencia ha descubierto centros nerviosos dentro del cerebro y los nombra “amígdalas“ que se encuentran ubicadas en la parte delantera o frontal de cada uno de los hemisferios cerebrales. Estas amígdalas reciben del exterior lo que acontece por medio de sensores: ojo, oído, olfato o tacto.

La información externa pasa primero al tálamo y de ahí a la amígdala antes de hacerla llegar a la certeza visual donde el mensaje es analizado y evaluado para dar una respuesta adecuada (Inteligente).

Sin embargo; Como el tálamo transmite unos instantes antes (milésimas de segundo), información a la amígdala, esta es la respuesta inmediata con la aplicación de alguna emoción.

Según sea el caso, por ejemplo: si de momento se presenta un incendio, la persona en peligro corre de inmediato para alejarse de él, sin pensar y se dirige hacia el camino correcto o el equivocado, que lo lleve a salvarse o morir y no precisamente por fuego.

En este caso opera un “hijo” de la emoción: el miedo
hermano de la pasión, el odio, la ira, la felicidad, el amor, el disgusto y la tristeza, comandadas en forma rapidísima por la amígdala cerebral.

El ejemplo anterior demuestra que las emociones se anteponen al razonamiento que es base la inteligencia. Cómo es de considerarse, los impulsos emocionales, rebasan a la inteligencia y obligan a cometer actos erróneos: en consecuencia, el dominio de las emociones nulifican las buenas intenciones y ello acontece en forma momentánea.

No todos los ingredientes de la vida. ¿Por qué? Por qué muchos de ellos se han dejado llevar por las emociones y estos son los que obstruyen al discernimiento, no es pensamiento analítico dicta la solución del problema a resolver en forma inteligente, la que está basada en razonamiento, por ello se practican los arrebatos que no solucionan el o los casos, como la emoción que induce al suicidio o el homicidio.

Otra interrogante importante: ¿por qué las personas carentes de elevado cociente intelectual (CI) se desempeñan bien con muy bien en la vida cotidiana? La respuesta que dan los científicos es; que la diferencia se localizan lo que llaman inteligencia emocional, a la que se anexa “el autodominio, el celo y la persistencia sin soslayar la capacidad de automotivarse”.

La capacidad de frenar el impulso emocional interpretar sentimientos íntimos ajenos, saber manejar las relaciones de forma adecuada, yo nos conduce hacia la práctica de la inteligencia emocional.

Esta opinión debe ser considerada por la educación, ya que debe orientar tanto a los maestros como estudiantes, con el propósito de controlar las emociones. Los investigadores de campo psicológico afirman que: la capacidad de controlar el impulso, es la base de la voluntad y el carácter.

Por ello esta tarea debe iniciarse en el hogar y reafirmarse la escuela, porque el control de las emociones encaja muy bien en el ámbito de la educación para la vida, no es suficiente dominar el cálculo matemático y demás materias indicadas en los programas de la SEP.

“Gnothi seauton”, frase grabada en el Frontón de Delfos en Atenas que, Sócrates utilizó en sus razonamientos durante su vida de preguntón: “conócete a ti mismo”, y tenía razón el hombre todavía no se conoce a fondo. La ciencia se ha ocupado en esclarecer muchos enigmas de nuestro propio organismo ejemplo: en el ámbito de las conductas, la interrogante ha sido el porqué de ellas.

Descifrar cómo operan las funciones del cerebro humano ha sido difícil, pues; ubicar donde se encuentran los centros servicios que comandan ciertas acciones ha llevado tiempo identificarlas, sin embargo; el campo de investigación científica ha aportado valiosos descubrimientos respecto a las emociones y sus centros de comando. La ciencia aporta un dato interesante e importante cuando asevera que las emociones son más importantes que la inteligencia.

Un padre de familia así está un bofetón a su hijo causándole hemorragia nasal y rotura de labio. Motivo: un acto cometido por el hijo, que el padre reprobó en forma violenta que por un impulso incontrolable jala de una oreja causándole una herida que implica sutura médica.

Estos sucesos y otros impulsos más graves y reprobables se han cometido y cometen en forma cotidiana, debiéndose a la ira identificada como una auténtica “hija” De las emociones, generadora de hechos deplorables (Homicidios).

Cómo se nota al inicio, la ciencia ha descubierto centros nerviosos dentro del cerebro y los nombra “amígdalas“ que se encuentran ubicadas en la parte delantera o frontal de cada uno de los hemisferios cerebrales. Estas amígdalas reciben del exterior lo que acontece por medio de sensores: ojo, oído, olfato o tacto.

La información externa pasa primero al tálamo y de ahí a la amígdala antes de hacerla llegar a la certeza visual donde el mensaje es analizado y evaluado para dar una respuesta adecuada (Inteligente).

Sin embargo; Como el tálamo transmite unos instantes antes (milésimas de segundo), información a la amígdala, esta es la respuesta inmediata con la aplicación de alguna emoción.

Según sea el caso, por ejemplo: si de momento se presenta un incendio, la persona en peligro corre de inmediato para alejarse de él, sin pensar y se dirige hacia el camino correcto o el equivocado, que lo lleve a salvarse o morir y no precisamente por fuego.

En este caso opera un “hijo” de la emoción: el miedo
hermano de la pasión, el odio, la ira, la felicidad, el amor, el disgusto y la tristeza, comandadas en forma rapidísima por la amígdala cerebral.

El ejemplo anterior demuestra que las emociones se anteponen al razonamiento que es base la inteligencia. Cómo es de considerarse, los impulsos emocionales, rebasan a la inteligencia y obligan a cometer actos erróneos: en consecuencia, el dominio de las emociones nulifican las buenas intenciones y ello acontece en forma momentánea.

No todos los ingredientes de la vida. ¿Por qué? Por qué muchos de ellos se han dejado llevar por las emociones y estos son los que obstruyen al discernimiento, no es pensamiento analítico dicta la solución del problema a resolver en forma inteligente, la que está basada en razonamiento, por ello se practican los arrebatos que no solucionan el o los casos, como la emoción que induce al suicidio o el homicidio.

Otra interrogante importante: ¿por qué las personas carentes de elevado cociente intelectual (CI) se desempeñan bien con muy bien en la vida cotidiana? La respuesta que dan los científicos es; que la diferencia se localizan lo que llaman inteligencia emocional, a la que se anexa “el autodominio, el celo y la persistencia sin soslayar la capacidad de automotivarse”.

La capacidad de frenar el impulso emocional interpretar sentimientos íntimos ajenos, saber manejar las relaciones de forma adecuada, yo nos conduce hacia la práctica de la inteligencia emocional.

Esta opinión debe ser considerada por la educación, ya que debe orientar tanto a los maestros como estudiantes, con el propósito de controlar las emociones. Los investigadores de campo psicológico afirman que: la capacidad de controlar el impulso, es la base de la voluntad y el carácter.

Por ello esta tarea debe iniciarse en el hogar y reafirmarse la escuela, porque el control de las emociones encaja muy bien en el ámbito de la educación para la vida, no es suficiente dominar el cálculo matemático y demás materias indicadas en los programas de la SEP.