/ lunes 30 de septiembre de 2019

La atención del rezago social en Tlaxcala

La aplicación del presupuesto en Tlaxcala está sirviendo para elevar la calidad de vida entre la población tlaxcalteca, principalmente, la que vive en condiciones de mayor rezago.

Desde el inicio de la actual administración estatal, se han concretado más de 270 obras públicas para las comunidades de todas las regiones de Tlaxcala.

De 2017 a mediados de 2019, se han invertido mil 500 millones de pesos en la construcción de puentes, pavimentación de carreteras y calles, espacios deportivos y sociales, drenajes, y obras de alcantarillado y de electrificación.

Y esta forma de focalizar el gasto le está permitiendo a más familias contar con un mejor entorno e incrustarse al momento de crecimiento que vive Tlaxcala.

Bajo esta línea de acción resulta relevante la reciente entrega de apoyos del Fondo de Infraestructura Social para las Entidades (FISE) 2019 que, a partir de una inversión cercana a los 95 millones de pesos, se beneficiará de manera directa a más de 52 mil tlaxcaltecas de los 60 municipios.

De acuerdo a la Secretaría de Planeación y Finanzas (SPF), este año se contempla la realización de mil 270 acciones de piso y mil 682 techos, la construcción de 350 cuartos dormitorios, 85 cuartos para baño, 39 obras de agua potable, 94 obras de adoquín y 126 obras de drenaje sanitario, en favor de pobladores que se encuentran en pobreza o viven en localidades con rezago social.

En efecto, el objetivo del programa “Apoyos para Construir Juntos”, que opera a través de recursos provenientes del Ramo 33, es financiar acciones y obras que forman parte de estrategias para abatir los aspectos que denotan la marginación y el rezago social.

En este caso, hablamos de las carencias sociales relacionadas con la falta de vivienda digna y con la falta de servicios básicos en vivienda, que son dos componentes considerados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) como prioritarios para hacer frente a los niveles de pobreza de la población.

De esta manera, el Gobierno del Estado se hace solidario con los hogares en situación vulnerable, a través de inversión en beneficio directo de la gente que más lo necesita.

Es importante que, mediante un manejo balanceado del gasto público, las autoridades atiendan, sí, las obras grandes que elevan la competitividad estatal, como el nuevo Hospital General de Tlaxcala, la ampliación del Estadio Tlahuicole y la modernización de la carretera Apizaco-Tlaxcala, pero también las pequeñas obras que mejoran la vida cotidiana de las personas.

El gobierno estatal está demostrando que, al responder a las prioridades sociales, es posible hacer que los recursos públicos rindan al máximo, sin adquirir deuda pública.

Como sabemos, en la última evaluación del Coneval, Tlaxcala destacó como el tercer estado que más redujo sus niveles de pobreza y pobreza extrema. Precisamente, al evaluar el resultado de la política social implementada por el gobierno que encabeza Marco Mena, quedó en evidencia que el gasto prioriza la atención a las necesidades elementales de los tlaxcaltecas.

Seguramente, a través del programa Supérate, que apoyarán instancias como las Naciones Unidas, el Gobierno Federal y el Consejo Coordinador Empresarial, Tlaxcala podrá convertirse en el estado con los niveles más bajos de pobreza extrema en México, gracias a que, en los hechos, demuestra que el destino de los presupuestos responde a planes y estrategias que buscan incidir en las circunstancias de la población.

La aplicación del presupuesto en Tlaxcala está sirviendo para elevar la calidad de vida entre la población tlaxcalteca, principalmente, la que vive en condiciones de mayor rezago.

Desde el inicio de la actual administración estatal, se han concretado más de 270 obras públicas para las comunidades de todas las regiones de Tlaxcala.

De 2017 a mediados de 2019, se han invertido mil 500 millones de pesos en la construcción de puentes, pavimentación de carreteras y calles, espacios deportivos y sociales, drenajes, y obras de alcantarillado y de electrificación.

Y esta forma de focalizar el gasto le está permitiendo a más familias contar con un mejor entorno e incrustarse al momento de crecimiento que vive Tlaxcala.

Bajo esta línea de acción resulta relevante la reciente entrega de apoyos del Fondo de Infraestructura Social para las Entidades (FISE) 2019 que, a partir de una inversión cercana a los 95 millones de pesos, se beneficiará de manera directa a más de 52 mil tlaxcaltecas de los 60 municipios.

De acuerdo a la Secretaría de Planeación y Finanzas (SPF), este año se contempla la realización de mil 270 acciones de piso y mil 682 techos, la construcción de 350 cuartos dormitorios, 85 cuartos para baño, 39 obras de agua potable, 94 obras de adoquín y 126 obras de drenaje sanitario, en favor de pobladores que se encuentran en pobreza o viven en localidades con rezago social.

En efecto, el objetivo del programa “Apoyos para Construir Juntos”, que opera a través de recursos provenientes del Ramo 33, es financiar acciones y obras que forman parte de estrategias para abatir los aspectos que denotan la marginación y el rezago social.

En este caso, hablamos de las carencias sociales relacionadas con la falta de vivienda digna y con la falta de servicios básicos en vivienda, que son dos componentes considerados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) como prioritarios para hacer frente a los niveles de pobreza de la población.

De esta manera, el Gobierno del Estado se hace solidario con los hogares en situación vulnerable, a través de inversión en beneficio directo de la gente que más lo necesita.

Es importante que, mediante un manejo balanceado del gasto público, las autoridades atiendan, sí, las obras grandes que elevan la competitividad estatal, como el nuevo Hospital General de Tlaxcala, la ampliación del Estadio Tlahuicole y la modernización de la carretera Apizaco-Tlaxcala, pero también las pequeñas obras que mejoran la vida cotidiana de las personas.

El gobierno estatal está demostrando que, al responder a las prioridades sociales, es posible hacer que los recursos públicos rindan al máximo, sin adquirir deuda pública.

Como sabemos, en la última evaluación del Coneval, Tlaxcala destacó como el tercer estado que más redujo sus niveles de pobreza y pobreza extrema. Precisamente, al evaluar el resultado de la política social implementada por el gobierno que encabeza Marco Mena, quedó en evidencia que el gasto prioriza la atención a las necesidades elementales de los tlaxcaltecas.

Seguramente, a través del programa Supérate, que apoyarán instancias como las Naciones Unidas, el Gobierno Federal y el Consejo Coordinador Empresarial, Tlaxcala podrá convertirse en el estado con los niveles más bajos de pobreza extrema en México, gracias a que, en los hechos, demuestra que el destino de los presupuestos responde a planes y estrategias que buscan incidir en las circunstancias de la población.

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