/ martes 8 de junio de 2021

La buena noticia

En toda la historia de México solo siete mujeres habían sido electas gobernadoras; Doña Griselda Álvarez Ponce de León, en Colima, quien abrió las puertas de la historia; la docta paisana Beatriz Paredes Rangel; Amalia García Medina, en Zacatecas; Ivonne Ortega Pacheco, en Yucatán; Claudia Pavlovich Arellano, en Sonora y Claudia Sheinbaum Pardo (ambas en funciones) y quien además de magnífica política, fue mi amiga muy querida y que ya está en otra dimensión, Martha Erika Alonso Hidalgo, en Puebla. Dos mujeres más fungieron como gobernadoras interinas, Rosario Robles en el entonces Distrito Federal y Dulce María Sauri en Yucatán, hoy presidenta de la Cámara de Diputados. En total, 9 damas que contra viento y marea rompieron paradigmas y abrieron brecha.

En el año 2014, con el 37 % de mujeres en la cámara de diputados, se logró aprobar la reforma de paridad en candidaturas, que honrosamente tuve privilegio de votar. Dos legislaturas después, en esta, la de la paridad de género, se aprobó a iniciativa de legisladoras de todos los partidos, comenzando con las senadoras Kenia López Rabadán y Malú Micher del PAN y MORENA respectivamente, la reforma constitucional de paridad en todo, que se consolidó por unanimidad, el 06 de junio de 2019.

Otro día 06, pero de noviembre de 2020, el INE, con el impulso esencial de un consejo paritario, en voz líder de Carla Humphrey, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación, entendió algo que es sencillo pero que tuvo resistencias particularmente de Ricardo Monreal como presidente del Senado mexicano y del PAN quienes impugnaron ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la resolución dictada por el INE: todo es todo. Todos los cargos. Gubernaturas incluidas.

¡Grito en el cielo de los jerarcas! No daban cabida. "Que lleguen por méritos y no por cuotas", repetían el viejo repertorio de resistencias. Va la respuesta que les es tan difícil procesar: si para estar, la aduana fuese mérito, muchos no hubieran estado ni estarían, muchos otros sí hubiesen tenido oportunidad y miles de ellas no habrían sido detenidas en sus aspiraciones solo por pensar, tener capacidad y ser incómodas al poder.

El Tribunal ratificó la resolución del INE de que los partidos postularan al menos a 7 mujeres a las candidaturas a gobiernos estatales en una de esas sentencias que por garigoleadas deberían estar en las joyas de lo cantinflesco, pero lo hizo. Ahí fue el llorar y crujir de dientes; de entrada decidieron, salvo honrosas excepciones como en nuestra Tlaxcala, postular mujeres allá donde veían pocas posibilidades de triunfo.

Se registraron 54 candidatas a gobernadoras; 6 han salido avante, el 40% de los estados en disputa. Así, por vez primera en la historia de México, gobernarán las entidades federativas 7 mujeres de forma simultánea. En cuanto al Congreso federal, la ciudadanía también eligió por mayoría relativa 145 diputadas federales (48 % de los 300 distritos). La buena noticia de esta elección está en ellas, las electas.

La buena noticia de esta elección está en ellas, las electas. Ahora a honrar el mandato ciudadano y a gobernar y legislar mucho más eficaz y eficientemente, con la honradez y honestidad como paraguas a su capacidad, preparación, sensibilidad social y tesón. ¡Hagan la diferencia mujeres! Veamos si así al fin se convencen los jerarcas que el mérito siempre, siempre, ha existido en esta, la otra mitad de la sociedad… en las mexicanas.

En toda la historia de México solo siete mujeres habían sido electas gobernadoras; Doña Griselda Álvarez Ponce de León, en Colima, quien abrió las puertas de la historia; la docta paisana Beatriz Paredes Rangel; Amalia García Medina, en Zacatecas; Ivonne Ortega Pacheco, en Yucatán; Claudia Pavlovich Arellano, en Sonora y Claudia Sheinbaum Pardo (ambas en funciones) y quien además de magnífica política, fue mi amiga muy querida y que ya está en otra dimensión, Martha Erika Alonso Hidalgo, en Puebla. Dos mujeres más fungieron como gobernadoras interinas, Rosario Robles en el entonces Distrito Federal y Dulce María Sauri en Yucatán, hoy presidenta de la Cámara de Diputados. En total, 9 damas que contra viento y marea rompieron paradigmas y abrieron brecha.

En el año 2014, con el 37 % de mujeres en la cámara de diputados, se logró aprobar la reforma de paridad en candidaturas, que honrosamente tuve privilegio de votar. Dos legislaturas después, en esta, la de la paridad de género, se aprobó a iniciativa de legisladoras de todos los partidos, comenzando con las senadoras Kenia López Rabadán y Malú Micher del PAN y MORENA respectivamente, la reforma constitucional de paridad en todo, que se consolidó por unanimidad, el 06 de junio de 2019.

Otro día 06, pero de noviembre de 2020, el INE, con el impulso esencial de un consejo paritario, en voz líder de Carla Humphrey, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género y No Discriminación, entendió algo que es sencillo pero que tuvo resistencias particularmente de Ricardo Monreal como presidente del Senado mexicano y del PAN quienes impugnaron ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la resolución dictada por el INE: todo es todo. Todos los cargos. Gubernaturas incluidas.

¡Grito en el cielo de los jerarcas! No daban cabida. "Que lleguen por méritos y no por cuotas", repetían el viejo repertorio de resistencias. Va la respuesta que les es tan difícil procesar: si para estar, la aduana fuese mérito, muchos no hubieran estado ni estarían, muchos otros sí hubiesen tenido oportunidad y miles de ellas no habrían sido detenidas en sus aspiraciones solo por pensar, tener capacidad y ser incómodas al poder.

El Tribunal ratificó la resolución del INE de que los partidos postularan al menos a 7 mujeres a las candidaturas a gobiernos estatales en una de esas sentencias que por garigoleadas deberían estar en las joyas de lo cantinflesco, pero lo hizo. Ahí fue el llorar y crujir de dientes; de entrada decidieron, salvo honrosas excepciones como en nuestra Tlaxcala, postular mujeres allá donde veían pocas posibilidades de triunfo.

Se registraron 54 candidatas a gobernadoras; 6 han salido avante, el 40% de los estados en disputa. Así, por vez primera en la historia de México, gobernarán las entidades federativas 7 mujeres de forma simultánea. En cuanto al Congreso federal, la ciudadanía también eligió por mayoría relativa 145 diputadas federales (48 % de los 300 distritos). La buena noticia de esta elección está en ellas, las electas.

La buena noticia de esta elección está en ellas, las electas. Ahora a honrar el mandato ciudadano y a gobernar y legislar mucho más eficaz y eficientemente, con la honradez y honestidad como paraguas a su capacidad, preparación, sensibilidad social y tesón. ¡Hagan la diferencia mujeres! Veamos si así al fin se convencen los jerarcas que el mérito siempre, siempre, ha existido en esta, la otra mitad de la sociedad… en las mexicanas.