/ viernes 22 de mayo de 2020

¡La más grande aberración humana! 

  • 2ª y última entrega

Sin la presencia humana, se reestablecería el equilibrio biológico planetario. En el confinamiento de estos días, las especies animales han enseñoreado áreas urbanas. Somos los depredadores por excelencia; sin nuestra presencia, el esplendor biológico, oceánico, continental y polar retornaría. No quisiéramos ser la muerte, pero lo somos. Sí quisiéramos ser la vida, pero no lo somos a plenitud. No compartimos razonablemente el afán destructivo, pero lo practicamos.

Resultan solidas mis afirmaciones, vea usted si no. Van a vuela máquina algunos ejemplos ilustrativos: Un tal Custer, en las praderas de E.E.U.U. en el siglo XIX, indiscriminadamente asesinó por miles a los apaches e indios-pueblo originarios. El genovés Cristóbal Colón para financiar su viaje prometió el oro y las especias de Oriente y al no encontrarlos, para justificar la inversión, esclavizó hasta la muerte a los nativos del Caribe. El Imperio Romano se erigió sobre la sangre de los pueblos subyugados. Para doblegar a Tenochtitlan, Cortés exterminó a cientos de miles de los originarios. En 1546, cuando los españoles encontraron las minas de plata de Zacatecas, e intuyeron que hacia el norte habría más riquezas, desencadenaron una guerra sangrienta y brutal en Querétaro, Durango y Guadalajara para arrasar a los Chichimecas. Los holandeses esclavizaron a millones de africanos para venderlos al nuevo mundo. La inquisición se creó para combatir a los que no se sometían al pontífice romano, pero ahorcó y quemó públicamente a miles. Los diamantes de Sudáfrica se extraen a costa de la sangre y degradación humana, cruel y despiadada de miles de nativos, pero los aparadores de Ámsterdam rebosan de las más raras piedras. Primera y segunda guerra mundial, fueron la muerte para millones de soldados, que "defendieron" una bandera y un himno. Los campos nazis de exterminio mataron a millones de judíos. Se dice que fueron "necesarias", pero las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, "borraron" en segundos a cientos de miles. Franco en España, afianzó su poder sobre la muerte y el infierno como el de Guernica. Los mongoles, para adueñarse de China, llevaron al extermino a cuarenta millones de locales. En el siglo pasado, el genocida Kabuga de Ruanda, a través de las milicias interahamwe, causó la muerte de ochocientos mil ruandeses. En nuestro tiempo, las agroindustrias esparcen en los campos del mundo semillas transgénicas, bactericidas y químicos para la producción de alimentos cárnicos que poco nutren y sí provocan cánceres, diabetes, hipertensión y obesidades que son antesalas de la muerte. El glifosato, veneno químico disfrazado de herbicida, está diseminado por todo el mundo, aumentando los estragos relatados. Hoy, esa ponzoña está presente hasta en las tortillas.

Causa náuseas repasar el basto relato del horror que es la historia. Y solo son algunos dechados de que la presente generación, se asienta sobre la muerte de muchos de los pasados. Lo aberrante es que las lides por la vida no son proporcionales a las de la muerte. La crisis sanitaria mundial de nuestros días no encuentra en sus esfuerzos, dirección unánime de la comunidad planetaria. La "muralla" es la reticencia de los líderes políticos que defienden el predominio de sus economías, de sus parcelas de poder y de los dueños del capital. Todo capitoste político es representante de intereses económicos. Francia trabaja para una vacuna por encargo de E.E.U.U. pero ya dijo que solo será para ellos. En cambio, China anunció que, si encuentra la vacuna, estará en disposición para todas las naciones. Actualmente se despliegan cerca de cien esfuerzos en esa búsqueda, pero todos dispersos y muchos como el de Cuba, hasta aislados por las agresiones de un psicópata muy cercano a esa isla.

Un cambio de fondo en todo esto, cruza obligatoriamente por ubicar en la cúspide los valores de la vida, la salud, la alimentación, la educación y los ingresos dignos para toda la humanidad sin distingos. Líderes políticos mundiales, organismos financieros del orbe y los superricos transnacionales deben entender que sin ello no existe viabilidad ni continuidad. Que el futuro radica en proporcionar a todos, los satisfactores que garanticen y posibiliten.

El valladar reitero, son los intereses políticos mundiales. Los organismos financieros internacionales y las elites económicas. Está claro que mientras no haya una reconversión de valores éticos para mandar al basurero de la historia, los del mercado y la acumulación de capital y priorizar lo humano en el vértice de toda actividad mundial, estamos condenados y expuestos a que oleadas de pandemias cada vez más mortales, borren a la especie humana del planeta.

  • 2ª y última entrega

Sin la presencia humana, se reestablecería el equilibrio biológico planetario. En el confinamiento de estos días, las especies animales han enseñoreado áreas urbanas. Somos los depredadores por excelencia; sin nuestra presencia, el esplendor biológico, oceánico, continental y polar retornaría. No quisiéramos ser la muerte, pero lo somos. Sí quisiéramos ser la vida, pero no lo somos a plenitud. No compartimos razonablemente el afán destructivo, pero lo practicamos.

Resultan solidas mis afirmaciones, vea usted si no. Van a vuela máquina algunos ejemplos ilustrativos: Un tal Custer, en las praderas de E.E.U.U. en el siglo XIX, indiscriminadamente asesinó por miles a los apaches e indios-pueblo originarios. El genovés Cristóbal Colón para financiar su viaje prometió el oro y las especias de Oriente y al no encontrarlos, para justificar la inversión, esclavizó hasta la muerte a los nativos del Caribe. El Imperio Romano se erigió sobre la sangre de los pueblos subyugados. Para doblegar a Tenochtitlan, Cortés exterminó a cientos de miles de los originarios. En 1546, cuando los españoles encontraron las minas de plata de Zacatecas, e intuyeron que hacia el norte habría más riquezas, desencadenaron una guerra sangrienta y brutal en Querétaro, Durango y Guadalajara para arrasar a los Chichimecas. Los holandeses esclavizaron a millones de africanos para venderlos al nuevo mundo. La inquisición se creó para combatir a los que no se sometían al pontífice romano, pero ahorcó y quemó públicamente a miles. Los diamantes de Sudáfrica se extraen a costa de la sangre y degradación humana, cruel y despiadada de miles de nativos, pero los aparadores de Ámsterdam rebosan de las más raras piedras. Primera y segunda guerra mundial, fueron la muerte para millones de soldados, que "defendieron" una bandera y un himno. Los campos nazis de exterminio mataron a millones de judíos. Se dice que fueron "necesarias", pero las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, "borraron" en segundos a cientos de miles. Franco en España, afianzó su poder sobre la muerte y el infierno como el de Guernica. Los mongoles, para adueñarse de China, llevaron al extermino a cuarenta millones de locales. En el siglo pasado, el genocida Kabuga de Ruanda, a través de las milicias interahamwe, causó la muerte de ochocientos mil ruandeses. En nuestro tiempo, las agroindustrias esparcen en los campos del mundo semillas transgénicas, bactericidas y químicos para la producción de alimentos cárnicos que poco nutren y sí provocan cánceres, diabetes, hipertensión y obesidades que son antesalas de la muerte. El glifosato, veneno químico disfrazado de herbicida, está diseminado por todo el mundo, aumentando los estragos relatados. Hoy, esa ponzoña está presente hasta en las tortillas.

Causa náuseas repasar el basto relato del horror que es la historia. Y solo son algunos dechados de que la presente generación, se asienta sobre la muerte de muchos de los pasados. Lo aberrante es que las lides por la vida no son proporcionales a las de la muerte. La crisis sanitaria mundial de nuestros días no encuentra en sus esfuerzos, dirección unánime de la comunidad planetaria. La "muralla" es la reticencia de los líderes políticos que defienden el predominio de sus economías, de sus parcelas de poder y de los dueños del capital. Todo capitoste político es representante de intereses económicos. Francia trabaja para una vacuna por encargo de E.E.U.U. pero ya dijo que solo será para ellos. En cambio, China anunció que, si encuentra la vacuna, estará en disposición para todas las naciones. Actualmente se despliegan cerca de cien esfuerzos en esa búsqueda, pero todos dispersos y muchos como el de Cuba, hasta aislados por las agresiones de un psicópata muy cercano a esa isla.

Un cambio de fondo en todo esto, cruza obligatoriamente por ubicar en la cúspide los valores de la vida, la salud, la alimentación, la educación y los ingresos dignos para toda la humanidad sin distingos. Líderes políticos mundiales, organismos financieros del orbe y los superricos transnacionales deben entender que sin ello no existe viabilidad ni continuidad. Que el futuro radica en proporcionar a todos, los satisfactores que garanticen y posibiliten.

El valladar reitero, son los intereses políticos mundiales. Los organismos financieros internacionales y las elites económicas. Está claro que mientras no haya una reconversión de valores éticos para mandar al basurero de la historia, los del mercado y la acumulación de capital y priorizar lo humano en el vértice de toda actividad mundial, estamos condenados y expuestos a que oleadas de pandemias cada vez más mortales, borren a la especie humana del planeta.

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