/ martes 8 de octubre de 2019

Ley Olimpia

Olimpia Coral Melo Cruz tenía 18 años y era una chava estudiosa, con el éxito asegurado por su dedicación y empeño. Entonces grabó un video sexual con su novio y al poco tiempo se hizo viral en internet arruinándole la vida. Aislada en su casa 8 meses e intentando suicidarse tres veces, entró en una profunda depresión. El mundo era negro y sin esperanza. Sentía haber muerto en vida.

“Tú sólo disfrutaste tu vida sexual como lo hace cualquier persona y hay una prueba de eso. Eso no te hace una mala persona o una delincuente” me dijo mamá, una mujer de una comunidad indígena que no había terminado ni la educación secundaria, que no sabe ni escribir. Yo quedé en shock, (Olimpia a Animal Político en entrevista) Mi mamá continuó. “Vergüenza sería que hubieras robado o matado. Incluso maltratado a un perro”. Ahí conocí la sororidad, que las mujeres juntas somos poderosas”.

El segundo momento de choque con la realidad fue al ir a denunciar. El agente del ministerio público le pidió ver “la evidencia”. Fue la primera vez que alguien veía el video frente a ella. Vió al agente “sabrosearla” y volvieron los sentimientos de culpa y vergüenza. Él contestó que como ella había grabado el video y no estaba borracha ni drogada no había delito qué perseguir.

¿Cómo que no hay delito? pensó. Lucraron con la imagen de mi cuerpo, destrozaron mi reputación, el video está en redes de pornografía, sujetos que no conozco me piden tener sexo con ellos…yo grabé un video, jamás di consentimiento para que se subiera a la red. Olimpia sabía que era víctima de un delito pero tardó un tiempo en darse cuenta de cuál era éste y, lo más importante, que ella no era la única.

  • Hoy, la “Ley Olimpia” como la bautizó una reportera, ya es vigente en 11 estados y se está comenzando a discutir en la Ciudad de México y otros estados como Tlaxcala.

“La gente no tiene idea de lo que causa ese tipo de violencia. Limitan tu libertad, tu intimidad, tu movilidad, tu vida; tú lo aceptas porque crees que eres culpable”. Olimpia comenzó a estudiar el fenómeno y encontró que el 63% de las mujeres víctimas de este tipo de agresión reporta daños emocionales, 20% daño reputacional, 13% daño físico, otro 13% invasión de la privacidad, 9% daño sexual y otras, limitación de la movilidad, invasión de la propiedad y pérdida de identidad.

Con lo vivido y lo aprendido en mente escribió una iniciativa que regula los delitos contra la intimidad sexual en el código penal. “esto no es una reforma legal solamente, es una causa, dice Olimpia; “Queremos que se sensibilice, se prevenga y se erradique esta violencia”, asegura. Aún así un diputado local le dijo que él no votaría que se “legalizara la putería”. Tal es el nivel de desconocimiento y misoginia.

Hoy, la “Ley Olimpia” como la bautizó una reportera, ya es vigente en 11 estados y se está comenzando a discutir en la Ciudad de México y otros estados como Tlaxcala, a donde Olimpia estuvo ayer compartiendo su lucha y pidiendo al Congreso legislar en la materia.

El buen nombre, el prestigio, la reputación marcan a una persona, pero en nuestra sociedad son lo primero violentado y mancillado cuando se trata de una mujer. La violencia de todo tipo es inaceptable. Un like es igual a un aplaudidor, quien ve esos materiales viola tanto como quien lo hace físicamente…el daño moral es irreparable.

Es ahora tiempo de los diputados locales; la protección de la eminente dignidad y libertad de las mujeres, niñas, niños y adolescentes está en su voto. Ni una Olimpia más. No nos fallen.


Olimpia Coral Melo Cruz tenía 18 años y era una chava estudiosa, con el éxito asegurado por su dedicación y empeño. Entonces grabó un video sexual con su novio y al poco tiempo se hizo viral en internet arruinándole la vida. Aislada en su casa 8 meses e intentando suicidarse tres veces, entró en una profunda depresión. El mundo era negro y sin esperanza. Sentía haber muerto en vida.

“Tú sólo disfrutaste tu vida sexual como lo hace cualquier persona y hay una prueba de eso. Eso no te hace una mala persona o una delincuente” me dijo mamá, una mujer de una comunidad indígena que no había terminado ni la educación secundaria, que no sabe ni escribir. Yo quedé en shock, (Olimpia a Animal Político en entrevista) Mi mamá continuó. “Vergüenza sería que hubieras robado o matado. Incluso maltratado a un perro”. Ahí conocí la sororidad, que las mujeres juntas somos poderosas”.

El segundo momento de choque con la realidad fue al ir a denunciar. El agente del ministerio público le pidió ver “la evidencia”. Fue la primera vez que alguien veía el video frente a ella. Vió al agente “sabrosearla” y volvieron los sentimientos de culpa y vergüenza. Él contestó que como ella había grabado el video y no estaba borracha ni drogada no había delito qué perseguir.

¿Cómo que no hay delito? pensó. Lucraron con la imagen de mi cuerpo, destrozaron mi reputación, el video está en redes de pornografía, sujetos que no conozco me piden tener sexo con ellos…yo grabé un video, jamás di consentimiento para que se subiera a la red. Olimpia sabía que era víctima de un delito pero tardó un tiempo en darse cuenta de cuál era éste y, lo más importante, que ella no era la única.

  • Hoy, la “Ley Olimpia” como la bautizó una reportera, ya es vigente en 11 estados y se está comenzando a discutir en la Ciudad de México y otros estados como Tlaxcala.

“La gente no tiene idea de lo que causa ese tipo de violencia. Limitan tu libertad, tu intimidad, tu movilidad, tu vida; tú lo aceptas porque crees que eres culpable”. Olimpia comenzó a estudiar el fenómeno y encontró que el 63% de las mujeres víctimas de este tipo de agresión reporta daños emocionales, 20% daño reputacional, 13% daño físico, otro 13% invasión de la privacidad, 9% daño sexual y otras, limitación de la movilidad, invasión de la propiedad y pérdida de identidad.

Con lo vivido y lo aprendido en mente escribió una iniciativa que regula los delitos contra la intimidad sexual en el código penal. “esto no es una reforma legal solamente, es una causa, dice Olimpia; “Queremos que se sensibilice, se prevenga y se erradique esta violencia”, asegura. Aún así un diputado local le dijo que él no votaría que se “legalizara la putería”. Tal es el nivel de desconocimiento y misoginia.

Hoy, la “Ley Olimpia” como la bautizó una reportera, ya es vigente en 11 estados y se está comenzando a discutir en la Ciudad de México y otros estados como Tlaxcala, a donde Olimpia estuvo ayer compartiendo su lucha y pidiendo al Congreso legislar en la materia.

El buen nombre, el prestigio, la reputación marcan a una persona, pero en nuestra sociedad son lo primero violentado y mancillado cuando se trata de una mujer. La violencia de todo tipo es inaceptable. Un like es igual a un aplaudidor, quien ve esos materiales viola tanto como quien lo hace físicamente…el daño moral es irreparable.

Es ahora tiempo de los diputados locales; la protección de la eminente dignidad y libertad de las mujeres, niñas, niños y adolescentes está en su voto. Ni una Olimpia más. No nos fallen.


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