/ martes 11 de febrero de 2020

Machismo = Hembrismo

  • Alejandro Dumas (hijo), en 1872, en su obra “El hombre-mujer” utilizó el término “feminismo” para descalificar a aquellos hombres que apoyaban la causa de las mujeres; hombres que, según Dumas, corrían el peligro de sufrir un proceso de feminización similar al que padecían los tuberculosoS. Decía: “Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

Hoy día, 148 años después, aún no se entiende lo que es feminismo pero existe un neologismo que podría explicar la diferencia entre buscar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, es decir, ser feminista, y sobajar, despreciar o invalidar cualquier cualidad que los hombres tengan, culpándoles de todas las dificultades de las mujeres, a saber, el hembrismo.

Que quede clarísimo. El feminismo empodera, levanta, visibiliza injusticias, busca establecer cambios legales, culturales, sociales, y económicos que eviten la discriminación y la violencia que las mujeres sufren solo por el hecho de serlo, como que ganen hasta un 50% menos que sus compañeros varones por el mismo trabajo, o que las condena a seguir siendo única garante de los cuidados del hogar aún y cuando laboran igual que su pareja fuera de casa. El feminismo busca que se elimine el sentido de propiedad que aún hoy prevalece en muchos hombres y que lleva a que el delito de feminicidio haya crecido en 5 años en un 137% y no en un 10% como los homicidios generales. En pocas palabras, el feminismo busca la igualdad sustantiva.

El término hembrismo, se forma de manera análoga al machismo a partir del sustantivo “hembra” y el sufijo “ismo”: tendencia o movimiento. Para algunos, es sinónimo de “misandria”; actitud de odio, aversión o menosprecio hacia el varón y todo lo que éste representa pero, ni todos los hombres son violentos y/o violadores, ni todas las mujeres son respetuosas y pacíficas. El hembrismo es el espejo de la misoginia. Ambos aplastan, destruyen, siembran rencor y dolor; tan sexista uno como el otro.

El desequilibrio de géneros nos lastima, retrasa y evita la evolución como humanidad y como país. Es solo la convivencia pacífica e igualitaria lo que puede abatir la brecha entre hombres y mujeres, la discriminación y la violencia. ¡No al sexismo! #YoSoyFeminista

  • Alejandro Dumas (hijo), en 1872, en su obra “El hombre-mujer” utilizó el término “feminismo” para descalificar a aquellos hombres que apoyaban la causa de las mujeres; hombres que, según Dumas, corrían el peligro de sufrir un proceso de feminización similar al que padecían los tuberculosoS. Decía: “Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

Hoy día, 148 años después, aún no se entiende lo que es feminismo pero existe un neologismo que podría explicar la diferencia entre buscar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, es decir, ser feminista, y sobajar, despreciar o invalidar cualquier cualidad que los hombres tengan, culpándoles de todas las dificultades de las mujeres, a saber, el hembrismo.

Que quede clarísimo. El feminismo empodera, levanta, visibiliza injusticias, busca establecer cambios legales, culturales, sociales, y económicos que eviten la discriminación y la violencia que las mujeres sufren solo por el hecho de serlo, como que ganen hasta un 50% menos que sus compañeros varones por el mismo trabajo, o que las condena a seguir siendo única garante de los cuidados del hogar aún y cuando laboran igual que su pareja fuera de casa. El feminismo busca que se elimine el sentido de propiedad que aún hoy prevalece en muchos hombres y que lleva a que el delito de feminicidio haya crecido en 5 años en un 137% y no en un 10% como los homicidios generales. En pocas palabras, el feminismo busca la igualdad sustantiva.

El término hembrismo, se forma de manera análoga al machismo a partir del sustantivo “hembra” y el sufijo “ismo”: tendencia o movimiento. Para algunos, es sinónimo de “misandria”; actitud de odio, aversión o menosprecio hacia el varón y todo lo que éste representa pero, ni todos los hombres son violentos y/o violadores, ni todas las mujeres son respetuosas y pacíficas. El hembrismo es el espejo de la misoginia. Ambos aplastan, destruyen, siembran rencor y dolor; tan sexista uno como el otro.

El desequilibrio de géneros nos lastima, retrasa y evita la evolución como humanidad y como país. Es solo la convivencia pacífica e igualitaria lo que puede abatir la brecha entre hombres y mujeres, la discriminación y la violencia. ¡No al sexismo! #YoSoyFeminista

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