/ lunes 22 de febrero de 2021

Nada Personal | Mitómano

La mitomanía es una enfermedad que sufre aquella persona que miente sin parar y sin poder evitarlo.

Y en política este padecimiento suele agravarse a grados compulsivos, como le ocurre al alcalde de Chiautempan, Héctor Domínguez Rugerio.

Basta escucharlo en su entrevista tras la inauguración de las nuevas oficinas del Registro Civil para comprobar que la mentira “es su pan de cada día”.

Según expertos, la mitomanía es la única enfermedad que no sufre el enfermo, más bien la disfruta, tal vez por eso Domínguez vive en una realidad alejada a la del resto. Decir que entregará un municipio transformado y será recordado como el mejor alcalde de Chiautempan en las últimas décadas no solo es atrevido, sino soberbio.

“Quiero que me recuerden por mi sonrisa, lo más importante es la actitud que tengo ante la vida. Soy un hombre de trabajo y a lo mejor muchos no lo ven y otros sí… me voy contento, agradecido de la vida, fue una etapa muy hermosa. Me considero una persona sana, humilde y me da gusto haber sido presidente por el periodo más largo”, dijo.

Luego manifestó que en 80 años no se habían construido las oficinas del Registro Civil y él lo logró, pero no dijo que fue con el apoyo económico del Gobierno del Estado ni que hace 80 años no eran necesarias oficinas propias al ser menor la población y existir otras necesidades básicas como energía eléctrica, agua potable y drenaje. Presumió que las oficinas de Capach tenían 60 años y su gobierno construyó un nuevo edificio, pero no dijo que la gestión total fue de la diputada María Félix Pluma Flores.

Sostuvo que para crear nuevos polos de desarrollo son construidas las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública, pero no dijo que incurrió en conflicto de interés al comprarle el terreno a su hermano “incómodo” Carlos Domínguez a un sobreprecio de 6.5 millones de pesos, ni que él es dueño de un terreno adjunto ahora con mayor plusvalía.

Refirió que el panteón “El Carmen” tiene más de 80 años y nadie había construido uno nuevo, pero no dijo que en la compra del terreno en Muñoztla algunos integrantes del Cabildo obtuvieron “moche”, que la constructora que edifica el proyecto fallido es suya –vía prestanombres- y que el conflicto actual es por intentar sorprender al pueblo.

Y lo que menos dijo Héctor Domínguez es que no le hizo un favor a los ciudadanos que lo eligieron, pues para eso se alquiló y a cambio ha recibido desde hace más de cuatro años un jugoso salario mensual de más de 80 mil pesos. “Yo creo voy a seguir en esto, ahorita a lo mejor me regreso a mi negocio, pero si el pueblo y algún partido político me apoyan para ser candidato, con gusto”, soltó sin empacho y retó a quienes creen que obtuvo algún beneficio económico a que lo demuestren y denuncien, pues sus cuentas públicas están aprobadas por el órgano fiscalizador.

Ojalá alguno de los más de 25 candidatos de Morena que desean sucederlo en el cargo, incluido su cuñado Carlos Escobar, le tomen la palabra y como promesa de campaña ofrezca investigar a Héctor Domínguez para al menos buscar inhabilitarlo, pues eso de que no se benefició del cargo ni él se lo cree.

La mitomanía es una enfermedad que sufre aquella persona que miente sin parar y sin poder evitarlo.

Y en política este padecimiento suele agravarse a grados compulsivos, como le ocurre al alcalde de Chiautempan, Héctor Domínguez Rugerio.

Basta escucharlo en su entrevista tras la inauguración de las nuevas oficinas del Registro Civil para comprobar que la mentira “es su pan de cada día”.

Según expertos, la mitomanía es la única enfermedad que no sufre el enfermo, más bien la disfruta, tal vez por eso Domínguez vive en una realidad alejada a la del resto. Decir que entregará un municipio transformado y será recordado como el mejor alcalde de Chiautempan en las últimas décadas no solo es atrevido, sino soberbio.

“Quiero que me recuerden por mi sonrisa, lo más importante es la actitud que tengo ante la vida. Soy un hombre de trabajo y a lo mejor muchos no lo ven y otros sí… me voy contento, agradecido de la vida, fue una etapa muy hermosa. Me considero una persona sana, humilde y me da gusto haber sido presidente por el periodo más largo”, dijo.

Luego manifestó que en 80 años no se habían construido las oficinas del Registro Civil y él lo logró, pero no dijo que fue con el apoyo económico del Gobierno del Estado ni que hace 80 años no eran necesarias oficinas propias al ser menor la población y existir otras necesidades básicas como energía eléctrica, agua potable y drenaje. Presumió que las oficinas de Capach tenían 60 años y su gobierno construyó un nuevo edificio, pero no dijo que la gestión total fue de la diputada María Félix Pluma Flores.

Sostuvo que para crear nuevos polos de desarrollo son construidas las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública, pero no dijo que incurrió en conflicto de interés al comprarle el terreno a su hermano “incómodo” Carlos Domínguez a un sobreprecio de 6.5 millones de pesos, ni que él es dueño de un terreno adjunto ahora con mayor plusvalía.

Refirió que el panteón “El Carmen” tiene más de 80 años y nadie había construido uno nuevo, pero no dijo que en la compra del terreno en Muñoztla algunos integrantes del Cabildo obtuvieron “moche”, que la constructora que edifica el proyecto fallido es suya –vía prestanombres- y que el conflicto actual es por intentar sorprender al pueblo.

Y lo que menos dijo Héctor Domínguez es que no le hizo un favor a los ciudadanos que lo eligieron, pues para eso se alquiló y a cambio ha recibido desde hace más de cuatro años un jugoso salario mensual de más de 80 mil pesos. “Yo creo voy a seguir en esto, ahorita a lo mejor me regreso a mi negocio, pero si el pueblo y algún partido político me apoyan para ser candidato, con gusto”, soltó sin empacho y retó a quienes creen que obtuvo algún beneficio económico a que lo demuestren y denuncien, pues sus cuentas públicas están aprobadas por el órgano fiscalizador.

Ojalá alguno de los más de 25 candidatos de Morena que desean sucederlo en el cargo, incluido su cuñado Carlos Escobar, le tomen la palabra y como promesa de campaña ofrezca investigar a Héctor Domínguez para al menos buscar inhabilitarlo, pues eso de que no se benefició del cargo ni él se lo cree.