/ martes 13 de febrero de 2024

ODS y metrópolis

MAGDIEL GÓMEZ MUÑIZ


La implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las metrópolis mexicanas representan un desafío multifacético que hace indispensable la colaboración de gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos para la composición de una agenda pública común. Estos objetivos, establecidos por las Naciones Unidas, abarcan una amplia gama de áreas que van desde la erradicación de la pobreza hasta el acceso a una energía asequible y limpia.

En el contexto urbano, la integración de los ODS implica abordar enfoques como el desarrollo económico inclusivo, la planificación urbana sostenible, la gestión de los recursos naturales y la mejora de la calidad de vida de los habitantes, así como generar las condiciones para que los planes municipales y el Plan Estatal de Desarrollo tracen una metodología considerando los 17 objetivos y sus 169 metas; una tarea por demás compleja para el trabajo de los gobernantes en turno.

Señalado lo anterior, una de las principales áreas de enfoque para las metrópolis es la sostenibilidad ambiental (agendas verdes). Las ciudades son responsables de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de recursos naturales a nivel mundial. Para abordar esto, las metrópolis están trabajando (al menos en el papel) en la implementación de políticas que fomenten la eficiencia energética, promuevan el transporte público sostenible y reduzcan la contaminación del aire y del agua. Además, se están llevando (al menos aspiracionalmente) a cabo iniciativas para preservar y restaurar los espacios verdes urbanos, que no solo son cruciales para el bienestar de los ciudadanos, sino también para la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Nos falta mucho para lograr una mejora tangible en el cuidado de nuestros ecosistemas.

La inclusión social y económica también es un aspecto fundamental de la implementación de los ODS en las metrópolis. A pesar de ser motores de crecimiento económico, muchas ciudades enfrentan desafíos relacionados con la desigualdad, pobreza y exclusión social. Quizá bien valdría la pena implementar políticas públicas que promuevan la igualdad de oportunidades, diversidad e inclusión en el acceso a servicios básicos como educación, salud y vivienda. Además, un incentivo para el trabajo en comisiones es que cada responsable de una agenda destinen programas de capacitación y emprendimiento para fomentar la inclusión laboral y el desarrollo económico de todos los sectores de la población.

La planificación urbana sostenible sin duda marca la diferencia en la traza de ciudad y le da vida a las metrópolis, lo que la vuelve indispensable para mitigar el crecimiento rápido y desordenado de las ciudades y el caos derivado de ella, por ejemplo: congestión vehicular, falta de vivienda, degradación ambiental y segregación socioeconómica. Desde la experiencia municipal, los enfoques integrados de planificación deben estimular un desarrollo equilibrado y sostenible con la promoción de la densificación inteligente, desarrollo de infraestructuras resilientes, mejora del acceso a servicios básicos y creación de espacios públicos inclusivos y seguros.

Cabe hacer mención que la colaboración multiactor es esencial para el éxito de la implementación de los ODS en las metrópolis. Trabajar juntos es la fórmula de éxito para que la implementación de políticas y proyectos promuevan seguridad ontológica con un toque de ética cosmopolita. Sin duda esto requiere un compromiso firme, una coordinación efectiva y una participación activa de todos los involucrados. Al trabajar juntos hacia un futuro más sostenible, las metrópolis aspirarían a convertirse en modelos de desarrollo urbano que inspiren y guíen a otras ciudades como polos de desarrollo integral.

Probablemente algo que nos inquieta a muchos es la innovación y la tecnología (inteligencia artificial) como herramientas para alcanzar los ODS. La digitalización y la adopción de soluciones inteligentes pueden mejorar la eficiencia de los servicios urbanos, optimizar la gestión de recursos y facilitar la participación ciudadana. Las preguntas serían ¿A qué costo? Y ¿cómo incentivar a los gobernantes a formular ODS bajo una metodología Sur-Sur? Aquí el verdadero problema de la implementación de los ODS: no hay metodología funcional ni bolsa presupuestal para garantizar el ejercicio. Al tiempo.


Colaborador de Integridad Ciudadana. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara @magdielgmg @Integridad_AC



MAGDIEL GÓMEZ MUÑIZ


La implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las metrópolis mexicanas representan un desafío multifacético que hace indispensable la colaboración de gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos para la composición de una agenda pública común. Estos objetivos, establecidos por las Naciones Unidas, abarcan una amplia gama de áreas que van desde la erradicación de la pobreza hasta el acceso a una energía asequible y limpia.

En el contexto urbano, la integración de los ODS implica abordar enfoques como el desarrollo económico inclusivo, la planificación urbana sostenible, la gestión de los recursos naturales y la mejora de la calidad de vida de los habitantes, así como generar las condiciones para que los planes municipales y el Plan Estatal de Desarrollo tracen una metodología considerando los 17 objetivos y sus 169 metas; una tarea por demás compleja para el trabajo de los gobernantes en turno.

Señalado lo anterior, una de las principales áreas de enfoque para las metrópolis es la sostenibilidad ambiental (agendas verdes). Las ciudades son responsables de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de recursos naturales a nivel mundial. Para abordar esto, las metrópolis están trabajando (al menos en el papel) en la implementación de políticas que fomenten la eficiencia energética, promuevan el transporte público sostenible y reduzcan la contaminación del aire y del agua. Además, se están llevando (al menos aspiracionalmente) a cabo iniciativas para preservar y restaurar los espacios verdes urbanos, que no solo son cruciales para el bienestar de los ciudadanos, sino también para la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Nos falta mucho para lograr una mejora tangible en el cuidado de nuestros ecosistemas.

La inclusión social y económica también es un aspecto fundamental de la implementación de los ODS en las metrópolis. A pesar de ser motores de crecimiento económico, muchas ciudades enfrentan desafíos relacionados con la desigualdad, pobreza y exclusión social. Quizá bien valdría la pena implementar políticas públicas que promuevan la igualdad de oportunidades, diversidad e inclusión en el acceso a servicios básicos como educación, salud y vivienda. Además, un incentivo para el trabajo en comisiones es que cada responsable de una agenda destinen programas de capacitación y emprendimiento para fomentar la inclusión laboral y el desarrollo económico de todos los sectores de la población.

La planificación urbana sostenible sin duda marca la diferencia en la traza de ciudad y le da vida a las metrópolis, lo que la vuelve indispensable para mitigar el crecimiento rápido y desordenado de las ciudades y el caos derivado de ella, por ejemplo: congestión vehicular, falta de vivienda, degradación ambiental y segregación socioeconómica. Desde la experiencia municipal, los enfoques integrados de planificación deben estimular un desarrollo equilibrado y sostenible con la promoción de la densificación inteligente, desarrollo de infraestructuras resilientes, mejora del acceso a servicios básicos y creación de espacios públicos inclusivos y seguros.

Cabe hacer mención que la colaboración multiactor es esencial para el éxito de la implementación de los ODS en las metrópolis. Trabajar juntos es la fórmula de éxito para que la implementación de políticas y proyectos promuevan seguridad ontológica con un toque de ética cosmopolita. Sin duda esto requiere un compromiso firme, una coordinación efectiva y una participación activa de todos los involucrados. Al trabajar juntos hacia un futuro más sostenible, las metrópolis aspirarían a convertirse en modelos de desarrollo urbano que inspiren y guíen a otras ciudades como polos de desarrollo integral.

Probablemente algo que nos inquieta a muchos es la innovación y la tecnología (inteligencia artificial) como herramientas para alcanzar los ODS. La digitalización y la adopción de soluciones inteligentes pueden mejorar la eficiencia de los servicios urbanos, optimizar la gestión de recursos y facilitar la participación ciudadana. Las preguntas serían ¿A qué costo? Y ¿cómo incentivar a los gobernantes a formular ODS bajo una metodología Sur-Sur? Aquí el verdadero problema de la implementación de los ODS: no hay metodología funcional ni bolsa presupuestal para garantizar el ejercicio. Al tiempo.


Colaborador de Integridad Ciudadana. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara @magdielgmg @Integridad_AC