/ jueves 31 de enero de 2019

Participación política de la ciudadanía

Edgar Alfonso Aldave Aguilar

Posterior a los procesos electorales, las instituciones administrativas electorales locales, como la federal, tienen como fin involucrar a la ciudadanía en el quehacer de lo “público”, pues más allá de la emisión del voto, la democracia se consolida en el interés que las y los ciudadanos tengan respecto al desarrollo de su entorno.

Esto es así, ya que el poder público adquiere tal rango cuando se ven colmados dos elementos básicos: la legalidad y la legitimación. El primero se colma a través de las elecciones libres, periódicas y auténticas, dentro del marco legal electoral y a través de las autoridades electorales constitucionalmente reconocidas; el segundo se cumple, de manera general, con la aprobación de la comunidad que se gobierna.

Pero la aprobación o sentido de apropiación de lo público no se da de la nada, es decir, el reconocimiento de un buen gobierno no debería darse por la simpatía o afinidad con la persona gobernante, sino con los resultados que la Institución de manera clara otorgue a la sociedad.

La participación en la vida política de las sociedades se realiza de diversas maneras, tan variadas que sería imposible acotarlas, pero sí intentar explicar que la palabra da la idea de tomar parte, involucrarse y coadyuvar en las tareas de un grupo de personas. Pasa lo mismo con la connotación de lo político, pero que en palabras simples enuncia a la forma de organización social del Estado a través de la detentación del poder público o soberano.

De ahí que la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCIVICA), elaborada por el instituto Nacional Electoral y de aplicación conjunta con los organismos públicos locales electorales, establece en su tercer eje estratégico a la “exigencia”, que en resumidas cuentas propone que la ciudadanía demande a los diferentes niveles de gobierno la rendición de cuentas claras y más que ello, que éstas sean los resultados óptimos o por lo menos los que se esperan, y que no se puede llegar a ello sin el conocimiento de las acciones políticas y su involucramiento en ellas.

En ese sentido, el fin teleológico de los organismos electorales locales como es el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), es colaborar desde su ámbito de competencia, para promover la participación activa del ciudadano en las actividades políticas de su entorno comunitario, municipal y estatal. Para lograrlo, es necesario realizar actividades de concientización, difusión y acercamiento del conocimiento, tanto de los deberes como de los derechos políticos; para posteriormente incentivar e impulsar las propuestas ciudadanas.

Por tales motivos, el ITE tiene una responsabilidad social importante cuando se habla de promoción de la participación ciudadana, ya que para lograr sus objetivos se encuentra trabajando en el acercamiento con la ciudadanía, a través de los sectores educativos básicos y superiores, generando convenios y alianzas institucionales, y analizando los sectores poblacionales en el Estado para determinar las mejores estrategias que nos permitan tener eficacia en este objetivo.

Es por eso que se debe entender el concepto de participación ciudadana de manera amplia, en el que la ciudadanía tome parte de manera activa, consciente, responsable e informada en los actos de democracia, desde las formas de organización más sencillas hasta las que involucran decisiones de Estado. Aclarando que las y los ciudadanos no deben estar alejados pero tampoco es posible participar en todos los actos políticos, y esto es así porque, como se ha mencionado, al ser innumerables una persona no tendría la capacidad de concurrir en todos y cada uno.

El trabajo del Instituto también deberá reforzarse con la adecuación a la normatividad de consulta ciudadana local, a través de la reglamentación de los diferentes procedimientos de consulta, así como ampliar el espectro de participación como por ejemplo en las actividades del presupuesto participativo de municipios, figura de participación política con experiencias en algunas entidades federativas como el Estado de México, Jalisco, Morelos y Puebla.

Es importante para el éxito de las acciones realizadas por el ITE que la ciudadanía se apropie y genere una identidad con su comunidad, ya que la participación se genera con el acto individual para alcanzar bienes comunes, es decir, que la participación de la o el ciudadano es una decisión personal, pero siempre en busca de un interés colectivo. Y que la participación en las sociedades organizadas siempre tiene reglas y procedimientos a seguir, para evitar transgredir derechos de terceros, sin que esto quiera decir necesariamente que existen formas específicas o establecidas de participación, pues incluso la decisión de no participar incide directamente en la forma de obtener o no los bienes.

Asimismo, es necesario comprender que la participación es una forma de convivencia política, donde la voluntad popular converge con las decisiones de las representaciones; el primer paso es la designación de las y los gobernantes, posteriormente tomar parte, coadyuvar y vigilar la implementación de las acciones publicas.

Por último, aceptar que los gobiernos y las instituciones no tienen la capacidad de resolver todos los problemas sociales y más aún todas sus demandas, algunas porque sobrepasan su capacidad y otras porque son conflictos o demandas de grupos o sectores que no representan el interés colectivo. Reconociendo esto comprenderemos que la democracia no satisface a todos ni a unos cuantos, sino a la mayoría.

En fin, existe mucho tramo por recorrer, pero con la directriz de la ENCCIVICA y los ordenamientos legales actuales, el ITE seguirá contribuyendo en la construcción de una ciudadanía Tlaxcalteca democrática, donde el actuar de los gobiernos permita la participación de todos los sectores poblacionales en la vida pública.

Edgar Alfonso Aldave Aguilar

Posterior a los procesos electorales, las instituciones administrativas electorales locales, como la federal, tienen como fin involucrar a la ciudadanía en el quehacer de lo “público”, pues más allá de la emisión del voto, la democracia se consolida en el interés que las y los ciudadanos tengan respecto al desarrollo de su entorno.

Esto es así, ya que el poder público adquiere tal rango cuando se ven colmados dos elementos básicos: la legalidad y la legitimación. El primero se colma a través de las elecciones libres, periódicas y auténticas, dentro del marco legal electoral y a través de las autoridades electorales constitucionalmente reconocidas; el segundo se cumple, de manera general, con la aprobación de la comunidad que se gobierna.

Pero la aprobación o sentido de apropiación de lo público no se da de la nada, es decir, el reconocimiento de un buen gobierno no debería darse por la simpatía o afinidad con la persona gobernante, sino con los resultados que la Institución de manera clara otorgue a la sociedad.

La participación en la vida política de las sociedades se realiza de diversas maneras, tan variadas que sería imposible acotarlas, pero sí intentar explicar que la palabra da la idea de tomar parte, involucrarse y coadyuvar en las tareas de un grupo de personas. Pasa lo mismo con la connotación de lo político, pero que en palabras simples enuncia a la forma de organización social del Estado a través de la detentación del poder público o soberano.

De ahí que la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCIVICA), elaborada por el instituto Nacional Electoral y de aplicación conjunta con los organismos públicos locales electorales, establece en su tercer eje estratégico a la “exigencia”, que en resumidas cuentas propone que la ciudadanía demande a los diferentes niveles de gobierno la rendición de cuentas claras y más que ello, que éstas sean los resultados óptimos o por lo menos los que se esperan, y que no se puede llegar a ello sin el conocimiento de las acciones políticas y su involucramiento en ellas.

En ese sentido, el fin teleológico de los organismos electorales locales como es el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), es colaborar desde su ámbito de competencia, para promover la participación activa del ciudadano en las actividades políticas de su entorno comunitario, municipal y estatal. Para lograrlo, es necesario realizar actividades de concientización, difusión y acercamiento del conocimiento, tanto de los deberes como de los derechos políticos; para posteriormente incentivar e impulsar las propuestas ciudadanas.

Por tales motivos, el ITE tiene una responsabilidad social importante cuando se habla de promoción de la participación ciudadana, ya que para lograr sus objetivos se encuentra trabajando en el acercamiento con la ciudadanía, a través de los sectores educativos básicos y superiores, generando convenios y alianzas institucionales, y analizando los sectores poblacionales en el Estado para determinar las mejores estrategias que nos permitan tener eficacia en este objetivo.

Es por eso que se debe entender el concepto de participación ciudadana de manera amplia, en el que la ciudadanía tome parte de manera activa, consciente, responsable e informada en los actos de democracia, desde las formas de organización más sencillas hasta las que involucran decisiones de Estado. Aclarando que las y los ciudadanos no deben estar alejados pero tampoco es posible participar en todos los actos políticos, y esto es así porque, como se ha mencionado, al ser innumerables una persona no tendría la capacidad de concurrir en todos y cada uno.

El trabajo del Instituto también deberá reforzarse con la adecuación a la normatividad de consulta ciudadana local, a través de la reglamentación de los diferentes procedimientos de consulta, así como ampliar el espectro de participación como por ejemplo en las actividades del presupuesto participativo de municipios, figura de participación política con experiencias en algunas entidades federativas como el Estado de México, Jalisco, Morelos y Puebla.

Es importante para el éxito de las acciones realizadas por el ITE que la ciudadanía se apropie y genere una identidad con su comunidad, ya que la participación se genera con el acto individual para alcanzar bienes comunes, es decir, que la participación de la o el ciudadano es una decisión personal, pero siempre en busca de un interés colectivo. Y que la participación en las sociedades organizadas siempre tiene reglas y procedimientos a seguir, para evitar transgredir derechos de terceros, sin que esto quiera decir necesariamente que existen formas específicas o establecidas de participación, pues incluso la decisión de no participar incide directamente en la forma de obtener o no los bienes.

Asimismo, es necesario comprender que la participación es una forma de convivencia política, donde la voluntad popular converge con las decisiones de las representaciones; el primer paso es la designación de las y los gobernantes, posteriormente tomar parte, coadyuvar y vigilar la implementación de las acciones publicas.

Por último, aceptar que los gobiernos y las instituciones no tienen la capacidad de resolver todos los problemas sociales y más aún todas sus demandas, algunas porque sobrepasan su capacidad y otras porque son conflictos o demandas de grupos o sectores que no representan el interés colectivo. Reconociendo esto comprenderemos que la democracia no satisface a todos ni a unos cuantos, sino a la mayoría.

En fin, existe mucho tramo por recorrer, pero con la directriz de la ENCCIVICA y los ordenamientos legales actuales, el ITE seguirá contribuyendo en la construcción de una ciudadanía Tlaxcalteca democrática, donde el actuar de los gobiernos permita la participación de todos los sectores poblacionales en la vida pública.

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