/ viernes 18 de mayo de 2018

Renuncia

En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser

William Shakespeare

Sorpresa, para muchos, causó la “inesperada” renuncia de la candidata independiente a la presidencia de la República, particularmente entre las mujeres, cuya intención del voto se orientaba por el hecho de ser mujer, como una analogía de lo que pudo ocurrir en las elecciones pasadas, donde la publicidad en exceso difundió la imagen de un hombre joven y hasta carismático, obvio, el voto femenino fue influenciado, en su momento hasta decisivo, por la figura construida mediáticamente con el objetivo de alcanzar el cargo más importante del Poder Ejecutivo. Más allá de lo conseguido finalmente, está por cumplirse otro periodo sexenal; de cualquier forma, la decisión, “haiga sido como haiga sido”, terminó con un “proyecto” a futuro, mientras tanto, los restantes contendientes seguirán en esa lucha por posesionarse en el ánimo de los electores.

Regresando al punto medular del comentario y con la intención de hacerlo desde diferentes perspectivas, de acuerdo con los comentarios de la vox populi, se hará, justamente, referencia a lo escuchado, por ello se puede interpretar que -la renuncia- sería el resultado de las magnificadas encuestas, independientemente de quien las hiciera, las estadísticas hacían evidente la escasa popularidad de la candidata, quien nunca pudo superar los dos dígitos de sus contrapartes; luego entonces, era como una lucha estéril, la derrota anticipada fue una de las causas para tomar la decisión ya conocida por todos; una vez más, la figura de mujer fue sometida a una cultura política que pareciera solo pertenece a los hombres.

De igual manera, se dice que una vez cumplida la tarea para propiciar la división del voto -la renuncia- fue solo el objetivo, para posteriormente, como seguro ocurrirá más adelante, ser invitada para sumarse a cualquiera de los otros proyectos, con el supuesto de allegarse los intereses construidos en el entorno de su campaña, es decir, si la señora se incorpora con cualquier otro grupo que aspira al poder, todos sus simpatizantes se irán, junto con ella, donde haya los mejores ofrecimientos, cuando menos así se presupone.

Por otro lado, también se dice que los pésimos resultados obtenidos en su campaña, las bajas audiencias donde se presentaba, daban el testimonio de un fracaso anunciado; ya no le sirvieron los comentarios tendenciosos para desprestigiar, tampoco le fue muy útil la presentación de propuestas aisladas en su proyecto de dirigir el rumbo y destino de los mexicanos; como consecuencia, los dineros recibidos de los particulares se fueron agotando hasta acabarse, quienes confiaron en ella terminaron desencantándose y, por natural obviedad, decidieron retirar el apoyo otorgado; era claro que no habría facturas por cobrar, por lo tanto el financiamiento privado se terminó junto con la candidatura.

Desde otra perspectiva, se puede decir que la renuncia fue muy oportuna, desde luego para los intereses particulares de la esposa del expresidente anterior pues, es muy seguro, habrá algunas negociaciones que les serán de beneficio; luego entonces -la renuncia- puede ser aparente, y si hace alianza con cualquier otro candidato sería como una autentica declinación para quizás recibir el ofrecimiento de una de las secretarias de estado, dado el vínculo que pudiera establecerse.

Bajo este contexto, de una posible adherencia con otro aspirante se hacen estimaciones sobre cuál sería la mejor elección, donde el candidato sin partido puede ser quien conquiste su preferencia, según la cercanía, en otros momentos, desde una secretaría en el sexenio anterior, así como la presencia de un personaje de apellido Lozano, no muy grato por cierto, convertido en uno de los hombres de la campaña; el otro antagonista, quizá sin mayores méritos, no sea el afortunado, pues fue uno de los más hábiles detractores para terminar con el poder al interior del partido al que también recientemente había renunciado; lo cierto es que a partir de esta acción habrá, por naturaleza, reacomodos en todos los grupos de los candidatos presidenciables.

Si los intereses fueron particulares, las intenciones fueron anticipadamente pensadas, en el sentido de mantenerse dentro del circulo de los privilegiados, actualmente casi perdido ese lugar; por lo tanto -la renuncia-, puede considerarse como un logro especial después de todo lo perdido, ahora le quedará esperar para ver si la decisión tomada le(s) aporta lo que verdaderamente quería.

En contrasentido a esos criterios particulares, la crítica ahora se dirige a las instituciones involucradas en su participación, por las consecuencias presentes, en una primera instancia, se responsabiliza al Instituto encargado de organizar las elecciones de la aceptación para participar en la contienda, a la hoy excandidata, a pesar de las irregularidades detectadas en su registro, miles de firmas y credenciales sin el sustento legal para reconocerlas, dicho de otra manera, se le consideró, por esas malas artes, como una aspirante “cachirul” por no cumplir cabalmente con todos los requisitos establecidos por las propias leyes electorales para considerarla candidata, no obstante lo anterior, se le autorizó ser parte de un proceso que con todo esto queda en total evidencia.

No se puede soslayar el costo de lo que pudo llamarse inversión; millones de pesos, se tiraron a la basura, no solo de los particulares, sino del erario público; de nada sirve que se le llame -a la renuncia- una acción de honestidad y valentía, la realidad es que también a la democracia, le asestó un golpe muy severo; al burlarse, aunque se diga lo contrario, de sus seguidores y, lo peor, de las leyes electorales. Por eso, si declina o se une a otro candidato, no le abonaría beneficios ni votos, por el contrario, así se dice, le restaría méritos al trabajo ya realizado.

Aunque resulta difícil tener un criterio de certeza en lo dicho, pues solo los estrategas de la política así como quienes los instruyen, saben la verdad de las cosas; pero abajo, con los de a pie, se tienen muchas percepciones, además de las ya mencionadas, como una más, se ha cuestionado el asunto de las boletas electorales, pues los voceros del INE aseguran ya tener impreso el 45 por ciento de los 93 millones que se requieren; por ello, ante las circunstancias, se generan, entre otras, ciertas interrogantes, por ejemplo, ¿Qué harán con el resto de la boletas que faltan por imprimir? ¿Retirarán la imagen de la candidata? ¿Harán nuevas reimpresiones? ¿Será esto una estrategia para confundir a los votantes? ¿Dónde quedará el dinero restante de la campaña?, al final se haga lo que se haga, se diga lo que se diga, habrá muchos problemas por causa, previamente razonada, de tan absurda e ilegal renuncia.

En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser

William Shakespeare

Sorpresa, para muchos, causó la “inesperada” renuncia de la candidata independiente a la presidencia de la República, particularmente entre las mujeres, cuya intención del voto se orientaba por el hecho de ser mujer, como una analogía de lo que pudo ocurrir en las elecciones pasadas, donde la publicidad en exceso difundió la imagen de un hombre joven y hasta carismático, obvio, el voto femenino fue influenciado, en su momento hasta decisivo, por la figura construida mediáticamente con el objetivo de alcanzar el cargo más importante del Poder Ejecutivo. Más allá de lo conseguido finalmente, está por cumplirse otro periodo sexenal; de cualquier forma, la decisión, “haiga sido como haiga sido”, terminó con un “proyecto” a futuro, mientras tanto, los restantes contendientes seguirán en esa lucha por posesionarse en el ánimo de los electores.

Regresando al punto medular del comentario y con la intención de hacerlo desde diferentes perspectivas, de acuerdo con los comentarios de la vox populi, se hará, justamente, referencia a lo escuchado, por ello se puede interpretar que -la renuncia- sería el resultado de las magnificadas encuestas, independientemente de quien las hiciera, las estadísticas hacían evidente la escasa popularidad de la candidata, quien nunca pudo superar los dos dígitos de sus contrapartes; luego entonces, era como una lucha estéril, la derrota anticipada fue una de las causas para tomar la decisión ya conocida por todos; una vez más, la figura de mujer fue sometida a una cultura política que pareciera solo pertenece a los hombres.

De igual manera, se dice que una vez cumplida la tarea para propiciar la división del voto -la renuncia- fue solo el objetivo, para posteriormente, como seguro ocurrirá más adelante, ser invitada para sumarse a cualquiera de los otros proyectos, con el supuesto de allegarse los intereses construidos en el entorno de su campaña, es decir, si la señora se incorpora con cualquier otro grupo que aspira al poder, todos sus simpatizantes se irán, junto con ella, donde haya los mejores ofrecimientos, cuando menos así se presupone.

Por otro lado, también se dice que los pésimos resultados obtenidos en su campaña, las bajas audiencias donde se presentaba, daban el testimonio de un fracaso anunciado; ya no le sirvieron los comentarios tendenciosos para desprestigiar, tampoco le fue muy útil la presentación de propuestas aisladas en su proyecto de dirigir el rumbo y destino de los mexicanos; como consecuencia, los dineros recibidos de los particulares se fueron agotando hasta acabarse, quienes confiaron en ella terminaron desencantándose y, por natural obviedad, decidieron retirar el apoyo otorgado; era claro que no habría facturas por cobrar, por lo tanto el financiamiento privado se terminó junto con la candidatura.

Desde otra perspectiva, se puede decir que la renuncia fue muy oportuna, desde luego para los intereses particulares de la esposa del expresidente anterior pues, es muy seguro, habrá algunas negociaciones que les serán de beneficio; luego entonces -la renuncia- puede ser aparente, y si hace alianza con cualquier otro candidato sería como una autentica declinación para quizás recibir el ofrecimiento de una de las secretarias de estado, dado el vínculo que pudiera establecerse.

Bajo este contexto, de una posible adherencia con otro aspirante se hacen estimaciones sobre cuál sería la mejor elección, donde el candidato sin partido puede ser quien conquiste su preferencia, según la cercanía, en otros momentos, desde una secretaría en el sexenio anterior, así como la presencia de un personaje de apellido Lozano, no muy grato por cierto, convertido en uno de los hombres de la campaña; el otro antagonista, quizá sin mayores méritos, no sea el afortunado, pues fue uno de los más hábiles detractores para terminar con el poder al interior del partido al que también recientemente había renunciado; lo cierto es que a partir de esta acción habrá, por naturaleza, reacomodos en todos los grupos de los candidatos presidenciables.

Si los intereses fueron particulares, las intenciones fueron anticipadamente pensadas, en el sentido de mantenerse dentro del circulo de los privilegiados, actualmente casi perdido ese lugar; por lo tanto -la renuncia-, puede considerarse como un logro especial después de todo lo perdido, ahora le quedará esperar para ver si la decisión tomada le(s) aporta lo que verdaderamente quería.

En contrasentido a esos criterios particulares, la crítica ahora se dirige a las instituciones involucradas en su participación, por las consecuencias presentes, en una primera instancia, se responsabiliza al Instituto encargado de organizar las elecciones de la aceptación para participar en la contienda, a la hoy excandidata, a pesar de las irregularidades detectadas en su registro, miles de firmas y credenciales sin el sustento legal para reconocerlas, dicho de otra manera, se le consideró, por esas malas artes, como una aspirante “cachirul” por no cumplir cabalmente con todos los requisitos establecidos por las propias leyes electorales para considerarla candidata, no obstante lo anterior, se le autorizó ser parte de un proceso que con todo esto queda en total evidencia.

No se puede soslayar el costo de lo que pudo llamarse inversión; millones de pesos, se tiraron a la basura, no solo de los particulares, sino del erario público; de nada sirve que se le llame -a la renuncia- una acción de honestidad y valentía, la realidad es que también a la democracia, le asestó un golpe muy severo; al burlarse, aunque se diga lo contrario, de sus seguidores y, lo peor, de las leyes electorales. Por eso, si declina o se une a otro candidato, no le abonaría beneficios ni votos, por el contrario, así se dice, le restaría méritos al trabajo ya realizado.

Aunque resulta difícil tener un criterio de certeza en lo dicho, pues solo los estrategas de la política así como quienes los instruyen, saben la verdad de las cosas; pero abajo, con los de a pie, se tienen muchas percepciones, además de las ya mencionadas, como una más, se ha cuestionado el asunto de las boletas electorales, pues los voceros del INE aseguran ya tener impreso el 45 por ciento de los 93 millones que se requieren; por ello, ante las circunstancias, se generan, entre otras, ciertas interrogantes, por ejemplo, ¿Qué harán con el resto de la boletas que faltan por imprimir? ¿Retirarán la imagen de la candidata? ¿Harán nuevas reimpresiones? ¿Será esto una estrategia para confundir a los votantes? ¿Dónde quedará el dinero restante de la campaña?, al final se haga lo que se haga, se diga lo que se diga, habrá muchos problemas por causa, previamente razonada, de tan absurda e ilegal renuncia.

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