/ miércoles 6 de enero de 2021

Resiliencia, necesaria para este 2021

En la esperada celebración de Año Nuevo, es tiempo de reconocer los aprendizajes duros e implacables para unos más que otros, pero certeros porque nos recuerdan que somos una especie resiliente, con capacidad de adaptación y de afrontamiento de las circunstancias por adversas que sean. ¿Quién de nosotros imaginó, por ejemplo, que seríamos capaces de estar cinco, siete o más meses en confinamiento?

La Asociación Americana de Psicología define a la resiliencia como aquel proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativa, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras.

Hay personas que en este momento tienen alteraciones emocionales como estrés, ansiedad, tristeza y depresión, que quizá en este fin de año esto se exacerba, dependiendo del entorno en el que se desenvuelvan. Desde el punto de vista clínico, los expertos recomiendan que con el propósito de que el ambiente no se torne triste, las personas deben anticiparse de una manera positiva; es decir, hay que entender que la ansiedad y el estrés están vinculados la mayoría de las veces con la incertidumbre de que no se sabe qué pasará.

La resiliencia es un concepto cada vez más utilizado en el mundo actual, se dice que alguien es resiliente cuando muestra su capacidad de adaptarse a las adversidades y salir a flote, mientras que en términos sociales, la resiliencia se asocia con la forma en que se levantan y siguen adelante ciudades, familias o grupos sociales después de un desastre natural o un evento traumático como la Covid-19.

Aunque en el pasado se creía que la resiliencia era una cualidad innata, la mayoría de psicólogos hoy en día coinciden en que esta característica depende enteramente de factores sociales y puede ser asimilada, aprendida y puesta en práctica desde la infancia, es decir, se trata de una característica esencial para cualquier etapa de la vida, desarrollar resiliencia está en las manos de cada persona y empieza por fortalecer la seguridad, crear relaciones de cariño y apoyo tanto dentro como fuera de la familia y tener claro que el cambio es la única constante en la vida, las personas resilientes son capaces de sobreponerse a una situación adversa y se adaptan mejor a las dificultades que las demás, ser una persona resiliente se relaciona con la habilidad de procesar los sentimientos y tener una visión positiva de sí mismo para afrontar los episodios traumáticos de mejor manera.

Además de tener una imagen positiva de sí mismos, las personas resilientes recuerdan con precisión cada una de sus crisis pasadas, los traumas y otros eventos desagradables que debieron sortear, pero siempre con una actitud que pone énfasis en las estrategias que utilizaron para salir adelante, por eso, en la lista de aprendizajes no se debe olvidar el agradecimiento por lo vivido y hasta por lo que quedó en puntos suspensivos, aprender a hacer una pausa, a recordar que cada momento llega con su afán, es romper con ese acelere cotidiano y recordar que no somos todopoderosos, no podemos controlarlo todo y es necesario detenerse y respirar a otro ritmo.

La resiliencia, cobra mucha importancia, es tarea de cada uno de nosotros el aprender qué se puede hacer y qué se puede controlar, con ello, las personas desarrollan la capacidad de resiliencia, pues es lo que nos permite navegar por los momentos complicados de la vida sin perder el norte o recuperarlo en el caso de que lo hayamos perdido, es fundamental saber que siempre hay algo que hacer para controlar cualquier problemática que se dé.

Por todas estas razones, para nuestros propósitos de año nuevo y también para los momentos más dolorosos del año que hemos vivido, les deseo mucha resiliencia, que este año 2021 nos convierta en una sociedad que pueda renacer y regenerar sus principios y valores, en un mundo que puede reconstruirse sobre toda la adversidad y dolor que hemos enfrentado y nos convierta en personas más positivas y felices.

En la esperada celebración de Año Nuevo, es tiempo de reconocer los aprendizajes duros e implacables para unos más que otros, pero certeros porque nos recuerdan que somos una especie resiliente, con capacidad de adaptación y de afrontamiento de las circunstancias por adversas que sean. ¿Quién de nosotros imaginó, por ejemplo, que seríamos capaces de estar cinco, siete o más meses en confinamiento?

La Asociación Americana de Psicología define a la resiliencia como aquel proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativa, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras.

Hay personas que en este momento tienen alteraciones emocionales como estrés, ansiedad, tristeza y depresión, que quizá en este fin de año esto se exacerba, dependiendo del entorno en el que se desenvuelvan. Desde el punto de vista clínico, los expertos recomiendan que con el propósito de que el ambiente no se torne triste, las personas deben anticiparse de una manera positiva; es decir, hay que entender que la ansiedad y el estrés están vinculados la mayoría de las veces con la incertidumbre de que no se sabe qué pasará.

La resiliencia es un concepto cada vez más utilizado en el mundo actual, se dice que alguien es resiliente cuando muestra su capacidad de adaptarse a las adversidades y salir a flote, mientras que en términos sociales, la resiliencia se asocia con la forma en que se levantan y siguen adelante ciudades, familias o grupos sociales después de un desastre natural o un evento traumático como la Covid-19.

Aunque en el pasado se creía que la resiliencia era una cualidad innata, la mayoría de psicólogos hoy en día coinciden en que esta característica depende enteramente de factores sociales y puede ser asimilada, aprendida y puesta en práctica desde la infancia, es decir, se trata de una característica esencial para cualquier etapa de la vida, desarrollar resiliencia está en las manos de cada persona y empieza por fortalecer la seguridad, crear relaciones de cariño y apoyo tanto dentro como fuera de la familia y tener claro que el cambio es la única constante en la vida, las personas resilientes son capaces de sobreponerse a una situación adversa y se adaptan mejor a las dificultades que las demás, ser una persona resiliente se relaciona con la habilidad de procesar los sentimientos y tener una visión positiva de sí mismo para afrontar los episodios traumáticos de mejor manera.

Además de tener una imagen positiva de sí mismos, las personas resilientes recuerdan con precisión cada una de sus crisis pasadas, los traumas y otros eventos desagradables que debieron sortear, pero siempre con una actitud que pone énfasis en las estrategias que utilizaron para salir adelante, por eso, en la lista de aprendizajes no se debe olvidar el agradecimiento por lo vivido y hasta por lo que quedó en puntos suspensivos, aprender a hacer una pausa, a recordar que cada momento llega con su afán, es romper con ese acelere cotidiano y recordar que no somos todopoderosos, no podemos controlarlo todo y es necesario detenerse y respirar a otro ritmo.

La resiliencia, cobra mucha importancia, es tarea de cada uno de nosotros el aprender qué se puede hacer y qué se puede controlar, con ello, las personas desarrollan la capacidad de resiliencia, pues es lo que nos permite navegar por los momentos complicados de la vida sin perder el norte o recuperarlo en el caso de que lo hayamos perdido, es fundamental saber que siempre hay algo que hacer para controlar cualquier problemática que se dé.

Por todas estas razones, para nuestros propósitos de año nuevo y también para los momentos más dolorosos del año que hemos vivido, les deseo mucha resiliencia, que este año 2021 nos convierta en una sociedad que pueda renacer y regenerar sus principios y valores, en un mundo que puede reconstruirse sobre toda la adversidad y dolor que hemos enfrentado y nos convierta en personas más positivas y felices.