/ viernes 14 de agosto de 2020

Rusia ya elaboró vacuna antivariolosa

La investigación histórica de enfermedades manifiesta que los microbios maléficos y benéficos han acompañado al hombre desde su propia existencia, es así que los virus están detectados desde la época de Egipto antiguo y la investigación opina que desde hace 10,000 años padecieron los egipcios los estragos de enfermedad causada por virus. Ese mismo microbio fue atacado hasta 1793, y la vacuna para combatirla llegó a México años más tarde, traída por el Dr. Balmis (17969), así que: la viruela que trajo Hernán Cortés procedente de Egipto duró muchos años en erradicarse.

Ahora Rusia, un país adelantado en ciencia y tecnología, emite las primeras vacunas contra el coronavirus-19, el que invade a todo el mundo, así que: de ser aplicada iniciará efecto masivo en las áreas donde se aplique. Se debe considerar que esta vez la lucha por encontrar vacuna antivariolosa fue rápida en comparación con la que trajeron los españoles en 1519. La pronta defensa biológica elaborada se debe a los aparatos y equipos científicos con los que ya cuenta la medicina moderna y, desde luego a investigadores biológicos de cada uno de los países desarrollados del mundo.

Hay datos que la investigación científica asombra, como la observación. ¿Quién iba a pensar que la viruela bovina traería la cura de la viruela humana? De la viruela animal, de las llagas que presentaban los animales extraerían la substancia para inocular a los humanos infectados para cultivar los anticuerpos que combatirían a los microorganismos productores de la viruela. La observación científica ha generado buenos dividendos a la ciencia aplicada el bien humano y animal.

De la vacuna de origen Ruso, no se sabe si su efecto sea duradero, porque puede durar poco tiempo o es duradero como lo es la actual contra la viruela negra. Lo que su aplicación certifica es que está fabricado para combatir los estragos que actualmente produce.

Seguramente habrán otros países productores los que; con seguridad venderán el producto medicinal porque no es de creerse que lo obsequiarán porque los productos tienen un costo, costo que contemplará al país que lo adquiere de acurdo a las posibilidades del erario gubernamental.

Este medicamento nuevo, servirá en primer lugar: para mejorar la salud popular, mejorará la economía de los pueblos y se generarán empleos y se terminaran viejos hábitos y costumbres y para cuidar la salud de la familia.

Esta lección mundial que seguramente dejará la pandemia, deberá tomarse en consideración para sanear un muevo de orden de vida nacional, familiar y personal. De los grandes males deben estar basados los grandes bienes. Los gobiernos deben rectificar sus proyectos de desarrollo en favor de las clases miserables y los países ricos deben rectificar su aspecto comercial para hacerlo más justo.

La educación nacional debe realizarse considerando los derechos humanos, derecho a la salud y al trabajo. El trabajo debe hacerse remunerativo para que el trabajador pueda vivir de él con la debida convivencia familiar y social.

Que la justicia sea verdaderamente imparcial y erradique a los elementos nocivos que laboran en la impartición de justicia aplicando lo señalado por las leyes. Que las leyes injustas sean derogadas por la propia autoridad judicial. Que las instancias del gobierno judicial combata y elimine de la práctica jurídica la impunidad, tan dañina al través de la historia de los países del mundo.

Es urgente que a nivel internacional los gobiernos de las naciones contemplen que es mejor vivir en paz y en plena colaboración, haciendo para siempre a un lado el rencor nacido por ambiciones que no corresponden a los derechos internacionales. Compartir la riqueza. Ayudar al subdesarrollado que tiene derecho a vivir bien.

Deben todas las naciones aprender la lección que deja esta pesadilla virulenta, se utilice para rectificar políticas benéficas a todos los pueblos del mundo. Debe compartirse la felicidad mediante la paz, como ahora el mundo mayoritario padece del virus, el que pronto se exterminará. Es nuestro deseo.

La investigación histórica de enfermedades manifiesta que los microbios maléficos y benéficos han acompañado al hombre desde su propia existencia, es así que los virus están detectados desde la época de Egipto antiguo y la investigación opina que desde hace 10,000 años padecieron los egipcios los estragos de enfermedad causada por virus. Ese mismo microbio fue atacado hasta 1793, y la vacuna para combatirla llegó a México años más tarde, traída por el Dr. Balmis (17969), así que: la viruela que trajo Hernán Cortés procedente de Egipto duró muchos años en erradicarse.

Ahora Rusia, un país adelantado en ciencia y tecnología, emite las primeras vacunas contra el coronavirus-19, el que invade a todo el mundo, así que: de ser aplicada iniciará efecto masivo en las áreas donde se aplique. Se debe considerar que esta vez la lucha por encontrar vacuna antivariolosa fue rápida en comparación con la que trajeron los españoles en 1519. La pronta defensa biológica elaborada se debe a los aparatos y equipos científicos con los que ya cuenta la medicina moderna y, desde luego a investigadores biológicos de cada uno de los países desarrollados del mundo.

Hay datos que la investigación científica asombra, como la observación. ¿Quién iba a pensar que la viruela bovina traería la cura de la viruela humana? De la viruela animal, de las llagas que presentaban los animales extraerían la substancia para inocular a los humanos infectados para cultivar los anticuerpos que combatirían a los microorganismos productores de la viruela. La observación científica ha generado buenos dividendos a la ciencia aplicada el bien humano y animal.

De la vacuna de origen Ruso, no se sabe si su efecto sea duradero, porque puede durar poco tiempo o es duradero como lo es la actual contra la viruela negra. Lo que su aplicación certifica es que está fabricado para combatir los estragos que actualmente produce.

Seguramente habrán otros países productores los que; con seguridad venderán el producto medicinal porque no es de creerse que lo obsequiarán porque los productos tienen un costo, costo que contemplará al país que lo adquiere de acurdo a las posibilidades del erario gubernamental.

Este medicamento nuevo, servirá en primer lugar: para mejorar la salud popular, mejorará la economía de los pueblos y se generarán empleos y se terminaran viejos hábitos y costumbres y para cuidar la salud de la familia.

Esta lección mundial que seguramente dejará la pandemia, deberá tomarse en consideración para sanear un muevo de orden de vida nacional, familiar y personal. De los grandes males deben estar basados los grandes bienes. Los gobiernos deben rectificar sus proyectos de desarrollo en favor de las clases miserables y los países ricos deben rectificar su aspecto comercial para hacerlo más justo.

La educación nacional debe realizarse considerando los derechos humanos, derecho a la salud y al trabajo. El trabajo debe hacerse remunerativo para que el trabajador pueda vivir de él con la debida convivencia familiar y social.

Que la justicia sea verdaderamente imparcial y erradique a los elementos nocivos que laboran en la impartición de justicia aplicando lo señalado por las leyes. Que las leyes injustas sean derogadas por la propia autoridad judicial. Que las instancias del gobierno judicial combata y elimine de la práctica jurídica la impunidad, tan dañina al través de la historia de los países del mundo.

Es urgente que a nivel internacional los gobiernos de las naciones contemplen que es mejor vivir en paz y en plena colaboración, haciendo para siempre a un lado el rencor nacido por ambiciones que no corresponden a los derechos internacionales. Compartir la riqueza. Ayudar al subdesarrollado que tiene derecho a vivir bien.

Deben todas las naciones aprender la lección que deja esta pesadilla virulenta, se utilice para rectificar políticas benéficas a todos los pueblos del mundo. Debe compartirse la felicidad mediante la paz, como ahora el mundo mayoritario padece del virus, el que pronto se exterminará. Es nuestro deseo.

ÚLTIMASCOLUMNAS