/ domingo 6 de junio de 2021

Secreto a Voces | El “Mesías”

El “Mesías” tiene su origen en las creencias religiosas del judaísmo. El Mesías hace referencia a una época en que esa figura vendrá al mundo con el fin de recomponerlo. Por lo que antes de la llegada del Mesías habrá una época en que después de la formación del mundo la vida está marcada por el dolor y el sufrimiento. El Mesías no es otro que el salvador del mundo. En ese sentido, el Mesías no es el resultado de un acontecimiento social, sino está determinado por el cumplimiento de una profecía a la que se refieren los textos del Antiguo Testamento (ver Risto Santala, en “El Mesías en el antiguo testamento”. A la luz de los escritos rabínicos”. Se puede consultar en línea).


El Mesías es un salvador no del pueblo judío sino de la humanidad. El texto de Risto Santala va en el sentido de encontrar la justificación de la venida de Jesús, entendido como el Mesías, que es anunciado en el Antiguo Testamento y los textos rabínicos. Como para los católicos “Jesús” es el Mesías, sus fundamentos deben encontrarse en el Antiguo Testamento. Por lo que la investigación sobre los textos antiguos es fundamental, sobre todo aquel que anuncian al “Mesías”. Ahora, lo cierto es que aquí existe de trasfondo además una disputa por la herencia no solamente del Mesías sino de la importancia que la religión y sus detentadores adquieren.


El Mesías es concebido por el pueblo judío, leído en su contexto, no es otra cosa que un dominador de pueblos, veamos esta cita de Luis Vegas Montaner (ver “Mesianismo y milenarismo en los comienzos de nuestra era”. En línea): “No cesarán los reyes de entre los de la casa de Judá, ni los escribas que enseñan la ley de entre los hijos de sus hijos, hasta que venga el Rey Mesías, del cual es la realeza y a él se someterán todos los reinos“. Algunas de las traducciones en el arameo El Mesías es el conquistador que para nosotros los latinoamericanos suena a un lenguaje demasiado áspero interpretado fuera de la lógica teológica.


Evidentemente, distintas interpretaciones sobre el Mesías, a partir de los textos antiguos, no son compatibles necesariamente con las ideas de la venida del Mesías, entre los cananeos y sus festividades en donde se representaba de nueva cuenta la creación del mundo, porque el Mesías no es quien vendrá sino el que reina al pueblo de Israel, expone Vegas Montaner. Lo cierto es que de acuerdo a estos dos estudiosos del tema, las referencias al “Mesías” proliferan en la literatura judaica, hasta el anuncio del nacimiento de Jesús, entre otros detalles. Que pueden ser interpretaciones de narraciones de otro tiempo y debe ser interpretadas en su contexto también es cierto, pero desde la mirada mesiánica ahí existe una fuente de abundante de referencias.


Las interpretaciones abundan y dan material hasta para justificar las actuales agresiones al pueblo palestino de parte de Israel, pero esa es otra historia, como fue el uso de la religión cristiana para la conquista mesoamericana. La búsqueda del Mesías en la Biblia Hebrea dice Vegas Montaner no señala específicamente el término como ahora se entiende, sino que se refiere a conceptos de su tiempo y en su contexto. Ni en los otros textos se refiere a ese término sino que se utilizan otros para hacer referencia que a la postre serán interpretados como mesiánicos o alusivos a esa visión de salvación profética.


En síntesis de la lectura de estos dos autores se puede concluir la existencia de un interés por el mesianismo cuyas fuentes son los textos antiguos. La existencia de un mesianismo popular y la aparición de textos “apócrifos” que hablan de un mesianismo que se vincula a las tradiciones populares de unción (designación) de quienes sino eran el Mesías en cierta medida representaban un tipo de experiencia popular arraigada entre los estratos de poblaciones pobres de origen judío y más tarde cristiano. De estas tendencias se nutre el movimiento milenarista, que asocia el cumplimiento de mil años con la llegada del Mesías.


Ana Zaballa Beascoechea (ver “Discusión conceptual sobre el milenarismo y el mesianismo en América Latina”. Se puede leer en línea) asocia el surgimiento de las ideas mesiánicas y milenarias en América Latina con la conquista, evidentemente con el arribo de grupos de frailes que pertenecían a corporaciones religiosas y que estaban influenciados por el mesianismo, por la idea de establecer el “Reino de Dios”. Estos influenciaron a grupos indígenas que promovieron acciones de resistencia contra los invasores durante el siglos XVI y luego en el XVIII, en donde los historiadores han descubierto ideas milenaristas.


Por milenarismo se entiende, de acuerdo a Zaballa: “a la doctrina que espera un reino temporal de Cristo y de sus santos sobre la tierra antes del fin del mundo. El nombre de milenarismo proviene de la duración de mil años atribuida a ese reino intermedio, de carácter intrahistórico, es decir, entre el mundo actual y el eterno”. Esta corriente milenarista deriva en una corriente social de tipo secular, no necesariamente religiosa, que intenta influir en la vida social transformando el milenarismo en un movimiento que se adapta a las circunstancias contextuales e históricas de cada lugar.


Algunos de los más destacados de la historia está referido a las luchas campesinas en Italia, entre mercaderes surgen segmentos que renuncian a la riqueza y recorren ciudades predicando la venida del Mesías. En el otro extremo, los milenaristas que surgen de capas pobres de la población y llevan a cabo acciones de violencia, surgen al sur de Francia influenciados por tradiciones judías. En Alemania los anbaptistas dirigidos por Thomas Muntzer. El milenarismo se convierte en un movimiento de los pobres contra los ricos (ver María Victoria Fernández: “El milenarismo y su relación con la política: una perspectiva desde la antropología política”. Se encuentra en línea).


Con el surgimiento del marxismo y su influencia en Europa el mesianismo vive un cambio muy importante de la mano de la inspiración de Walter Benjamin. Este autor une las creencias marxistas fundadas en que la clase obrera es la llamada a liberar a la humanidad con el mesianismo de origen judío. Para Benjamin, el verdadero Mesías, es decir, quien puede llevar a la humanidad a un verdadero momento o época de salvación es ni más ni menos la clase obrera.


En esas creencias derivó el mesianismo histórico.


El “Mesías” tiene su origen en las creencias religiosas del judaísmo. El Mesías hace referencia a una época en que esa figura vendrá al mundo con el fin de recomponerlo. Por lo que antes de la llegada del Mesías habrá una época en que después de la formación del mundo la vida está marcada por el dolor y el sufrimiento. El Mesías no es otro que el salvador del mundo. En ese sentido, el Mesías no es el resultado de un acontecimiento social, sino está determinado por el cumplimiento de una profecía a la que se refieren los textos del Antiguo Testamento (ver Risto Santala, en “El Mesías en el antiguo testamento”. A la luz de los escritos rabínicos”. Se puede consultar en línea).


El Mesías es un salvador no del pueblo judío sino de la humanidad. El texto de Risto Santala va en el sentido de encontrar la justificación de la venida de Jesús, entendido como el Mesías, que es anunciado en el Antiguo Testamento y los textos rabínicos. Como para los católicos “Jesús” es el Mesías, sus fundamentos deben encontrarse en el Antiguo Testamento. Por lo que la investigación sobre los textos antiguos es fundamental, sobre todo aquel que anuncian al “Mesías”. Ahora, lo cierto es que aquí existe de trasfondo además una disputa por la herencia no solamente del Mesías sino de la importancia que la religión y sus detentadores adquieren.


El Mesías es concebido por el pueblo judío, leído en su contexto, no es otra cosa que un dominador de pueblos, veamos esta cita de Luis Vegas Montaner (ver “Mesianismo y milenarismo en los comienzos de nuestra era”. En línea): “No cesarán los reyes de entre los de la casa de Judá, ni los escribas que enseñan la ley de entre los hijos de sus hijos, hasta que venga el Rey Mesías, del cual es la realeza y a él se someterán todos los reinos“. Algunas de las traducciones en el arameo El Mesías es el conquistador que para nosotros los latinoamericanos suena a un lenguaje demasiado áspero interpretado fuera de la lógica teológica.


Evidentemente, distintas interpretaciones sobre el Mesías, a partir de los textos antiguos, no son compatibles necesariamente con las ideas de la venida del Mesías, entre los cananeos y sus festividades en donde se representaba de nueva cuenta la creación del mundo, porque el Mesías no es quien vendrá sino el que reina al pueblo de Israel, expone Vegas Montaner. Lo cierto es que de acuerdo a estos dos estudiosos del tema, las referencias al “Mesías” proliferan en la literatura judaica, hasta el anuncio del nacimiento de Jesús, entre otros detalles. Que pueden ser interpretaciones de narraciones de otro tiempo y debe ser interpretadas en su contexto también es cierto, pero desde la mirada mesiánica ahí existe una fuente de abundante de referencias.


Las interpretaciones abundan y dan material hasta para justificar las actuales agresiones al pueblo palestino de parte de Israel, pero esa es otra historia, como fue el uso de la religión cristiana para la conquista mesoamericana. La búsqueda del Mesías en la Biblia Hebrea dice Vegas Montaner no señala específicamente el término como ahora se entiende, sino que se refiere a conceptos de su tiempo y en su contexto. Ni en los otros textos se refiere a ese término sino que se utilizan otros para hacer referencia que a la postre serán interpretados como mesiánicos o alusivos a esa visión de salvación profética.


En síntesis de la lectura de estos dos autores se puede concluir la existencia de un interés por el mesianismo cuyas fuentes son los textos antiguos. La existencia de un mesianismo popular y la aparición de textos “apócrifos” que hablan de un mesianismo que se vincula a las tradiciones populares de unción (designación) de quienes sino eran el Mesías en cierta medida representaban un tipo de experiencia popular arraigada entre los estratos de poblaciones pobres de origen judío y más tarde cristiano. De estas tendencias se nutre el movimiento milenarista, que asocia el cumplimiento de mil años con la llegada del Mesías.


Ana Zaballa Beascoechea (ver “Discusión conceptual sobre el milenarismo y el mesianismo en América Latina”. Se puede leer en línea) asocia el surgimiento de las ideas mesiánicas y milenarias en América Latina con la conquista, evidentemente con el arribo de grupos de frailes que pertenecían a corporaciones religiosas y que estaban influenciados por el mesianismo, por la idea de establecer el “Reino de Dios”. Estos influenciaron a grupos indígenas que promovieron acciones de resistencia contra los invasores durante el siglos XVI y luego en el XVIII, en donde los historiadores han descubierto ideas milenaristas.


Por milenarismo se entiende, de acuerdo a Zaballa: “a la doctrina que espera un reino temporal de Cristo y de sus santos sobre la tierra antes del fin del mundo. El nombre de milenarismo proviene de la duración de mil años atribuida a ese reino intermedio, de carácter intrahistórico, es decir, entre el mundo actual y el eterno”. Esta corriente milenarista deriva en una corriente social de tipo secular, no necesariamente religiosa, que intenta influir en la vida social transformando el milenarismo en un movimiento que se adapta a las circunstancias contextuales e históricas de cada lugar.


Algunos de los más destacados de la historia está referido a las luchas campesinas en Italia, entre mercaderes surgen segmentos que renuncian a la riqueza y recorren ciudades predicando la venida del Mesías. En el otro extremo, los milenaristas que surgen de capas pobres de la población y llevan a cabo acciones de violencia, surgen al sur de Francia influenciados por tradiciones judías. En Alemania los anbaptistas dirigidos por Thomas Muntzer. El milenarismo se convierte en un movimiento de los pobres contra los ricos (ver María Victoria Fernández: “El milenarismo y su relación con la política: una perspectiva desde la antropología política”. Se encuentra en línea).


Con el surgimiento del marxismo y su influencia en Europa el mesianismo vive un cambio muy importante de la mano de la inspiración de Walter Benjamin. Este autor une las creencias marxistas fundadas en que la clase obrera es la llamada a liberar a la humanidad con el mesianismo de origen judío. Para Benjamin, el verdadero Mesías, es decir, quien puede llevar a la humanidad a un verdadero momento o época de salvación es ni más ni menos la clase obrera.


En esas creencias derivó el mesianismo histórico.


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