/ lunes 9 de septiembre de 2019

TIEMPOS DE DEMOCRACIA

Indivisibilidad del poder, condición para su ejercicio

Traspuesto el ecuador de su mandato y en uso pleno de sus intransferibles atribuciones constitucionales, el gobernador Marco Mena reconfiguró el equipo de trabajo que lo acompañará los dos años que restan al periodo para el que fue electo. Al definir quién se queda y quien se va, tácitamente precisó las exigencias de eficiencia en el cargo y de lealtad hacia su persona que deberán cumplir sus integrantes

Con la remodelación de su gabinete, Marco Mena dio el pasado jueves un golpe de autoridad que contribuirá a facilitarle el recorrido del último y definitorio tramo de su mandato. Ya sin las injerencias indeseables que entorpecieron su inicio, el mandatario reorganizó al grupo de sus principales colaboradores, disipando de paso las dudas de aquellos que todavía piensan en tocar otras puertas como vía para aspirar a puestos de poder. El mensaje del mandatario ha sido claro: el que manda en Tlaxcala es él, y de su administración se va quien no cumple eficientemente con el encargo conferido, o no se conduce con la lealtad debida al titular del Ejecutivo. De esa forma, el gobernador acabó de tajo con la hipótesis de la existencia de una dualidad del mando que a él, y sólo a él, le corresponde ejercer por disposición constitucional.

Sin gritos ni sombrerazos

En inhabitual y sorpresiva reunión mañanera, el gobernador Marco Mena dio a conocer sus trascendentales decisiones. Fondo y forma impecables estuvieron presentes en una solemne ceremonia, puntualmente llevada a cabo y cuyos efectos políticos y mediáticos estuvieron escrupulosamente calculados. Alineados en el Salón Rojo del Palacio de Gobierno se hallaban, desde temprana hora, los funcionarios y ex funcionarios convocados. En el marco de ese histórico escenario, simbólicamente presidido por la enseña nacional, tuvo lugar el acto en que el mandatario anunció los cambios, despidos y nuevos nombramientos. Y lo hizo con la brevedad y cortesía características de todas sus intervenciones públicas; no hubo reproches ni elogios excesivos, por lo contrario, hasta para los despedidos tuvo palabras amables.

El preludio político de la remodelación

A los cambios de la reciente semana hay que agregar dos más ocurridos siete días antes, uno en Educación y otro en Fomento al Empleo. Ya con las piezas reacomodadas en el tablero, toca indagar quienes son los funcionarios que ascienden de grado, los que lo mantienen y los que lo pierden. Empecemos por el enroque que involucró a Manuel Camacho y a Florentino Domínguez. Enroque es un término ajedrecístico que alude a un intercambio de posiciones que conviene a la estrategia del jugador que mueve las piezas. Si bien pudiera pensarse que los conflictos magisteriales rebasaron a Manuel y para resolverlos se requería de Florentino -un conocedor de la problemática sindical-, me inclino más a ver el movimiento en clave política y a tratar de adivinar qué movió a Mena a quitar visibilidad política a uno para dársela al otro.

Reorientación obligada

En el hoy ex secretario de Educación había estado centrado la mayor parte del foco informativo y propagandístico de la gestión menista. El reflector sobre su figura, y su omnipresencia en medios, obedeció a: 1) que desde su toma de posesión, el mandatario se fijó como prioridad impulsar como nunca antes a la enseñanza y, 2) que el designado para conducir la ambiciosa tarea -Manuel Camacho- es un catedrático con destacado currículo académico…, pero desconocido en el complejo medio político local. Se imponía pues la necesidad de placearlo y hacer sentir que el poder del Ejecutivo estaba detrás de él. La estrategia, discurrida en tiempos del peñanietismo, obviamente no preveía que el efecto lopezobradorista obligaría a variar por completo el viejo modo de hacer política. Y no hubo más alternativa que cambiar de planes.

Efectos del tsunami morenista

Rotos todos los equilibrios en favor de Morena, era natural que los planes sucesorios pasaran a segundo término. La incertidumbre ante la irrupción del nuevo y avasallante régimen aconsejaba cautela… y acoplarse a las circunstancias. Todos los gobernadores, marcadamente los de origen priísta, se guardaron de hacer activismo político y se dedicaron a hallar fórmulas que propiciaran el entendimiento con quien busca transformar al país. Y en esas está Marco Mena, ocupado en dar pulcritud administrativa a su gobierno y haciendo con notable eficiencia su trabajo como gestor de inversiones para la entidad. En tanto, a la espera de acontecimientos que aclaren el panorama, mantiene aparcadas sus preferencias partidistas y observa una discreta distancia con el PRI local y con su inminente proceso de renovación de mandos.

Hipótesis

A la decisión de apartar a Camacho del escenario puede dársele diversas lecturas. Me inclino por esta: ante las reducidas posibilidades de retener la gubernatura, Marco Mena lo habría retirado de una desgastante carrera interna por una candidatura que carece de futuro, dejando en manos del partido el proceso del 2021, con Noé Rodríguez en el PRI estatal y Alejandro Moreno como su presidente nacional. De acuerdo a esa conjetura, el gobernador asumiría una aséptica neutralidad actuando, no como actor comprometido con el resultado de la elección sino simple y llanamente como garante de su limpieza y legalidad. Eso, junto al cumplimiento de sus compromisos en educación, obra pública, salud y erradicación de la miseria, le permitirá rendir buenas cuentas a sus gobernados, lo que no es poca cosa en estos tiempos revueltos.

Rectificaciones oportunas

Volvamos a los ajustes del gabinete. Construcción y salud son sectores a los que se asignan cantidades ingentes del presupuesto y en los que debe observarse un riguroso y transparente control. No otra razón debió tener el gobernador para remover a sus titulares, nombrando para suplirlos, en el primer caso, al ingeniero Alejandro Serrano y, en el segundo, al doctor Rene Lima. De otro lado, ascendió a la secretaría de Turismo a Anabel Alvarado, su compañera, amiga y cumplida colaboradora; a José Luis Ramírez Conde, serio y trabajador funcionario, leal a sus superiores y a su partido, lo movió del campo a las comunicaciones, cartera que dejó vacante Noé Rodríguez en su travesía hacia el liderazgo estatal del PRI. Finalmente, a entenderse con el campesinado envío a Arnulfo Arévalo, un político avezado en las grillas locales.

Banderazo… y lectura de reglas

Los movimientos decididos por Marco Mena al interior de su grupo de trabajo marcan de facto el inicio de la temporada pre-electoral en Tlaxcala. Llegado al cénit de su mandato, el mandatario clarificó su postura al respecto, y ya dependerá de quienes quieran participar en la contienda comicial el que hayan sabido leer el mensaje. Quienes son miembros del equipo gubernamental y, por ende forman parte de la administración pública, deberán atender exclusivamente a las exigencias de su cargo, renunciando a jugar el doble papel de funcionario y de promotor y activista de partidos y candidatos. Quien a ello se arriesgue ha de saber que transgrede la ley y corre el peligro de ser penalizado con arreglo a una nueva y mucho más severa normatividad que está en proceso de aprobarse en el Congreso de la Unión.

Reflexión a manera de conclusión

La política demanda a quienes profesionalmente la practican estar al tanto de las constantes variaciones que experimentan los equilibrios del poder. La dinámica de esos procesos en constante evolución margina indefectiblemente a los que yerran en su interpretación; sólo los que aciertan en su diagnóstico son los que logran permanecer. Termino ya, amigo lector: México vive pasajes inéditos en su historia, en los que quien hoy por voluntad popular tiene en sus manos el bastón de mando de la Nación, se esfuerza por conseguir que la vida pública sea regida por el estado de Derecho, experiencia hasta ahora desconocida en este país. Es cierto: nadie sabe si podrá concretar su afán, más de lo que sí hay evidencias es que lo está intentando… y que está determinado a luchar por ese propósito hasta sus últimas consecuencias.

  • Los movimientos decididos por Marco Mena al interior de su grupo de trabajo marcan de facto el inicio de la temporada pre-electoral en Tlaxcala. Llegado al cénit de su mandato, el mandatario clarificó su postura al respecto, y ya dependerá de quienes quieran participar en la contienda comicial el que hayan sabido leer el mensaje.

Indivisibilidad del poder, condición para su ejercicio

Traspuesto el ecuador de su mandato y en uso pleno de sus intransferibles atribuciones constitucionales, el gobernador Marco Mena reconfiguró el equipo de trabajo que lo acompañará los dos años que restan al periodo para el que fue electo. Al definir quién se queda y quien se va, tácitamente precisó las exigencias de eficiencia en el cargo y de lealtad hacia su persona que deberán cumplir sus integrantes

Con la remodelación de su gabinete, Marco Mena dio el pasado jueves un golpe de autoridad que contribuirá a facilitarle el recorrido del último y definitorio tramo de su mandato. Ya sin las injerencias indeseables que entorpecieron su inicio, el mandatario reorganizó al grupo de sus principales colaboradores, disipando de paso las dudas de aquellos que todavía piensan en tocar otras puertas como vía para aspirar a puestos de poder. El mensaje del mandatario ha sido claro: el que manda en Tlaxcala es él, y de su administración se va quien no cumple eficientemente con el encargo conferido, o no se conduce con la lealtad debida al titular del Ejecutivo. De esa forma, el gobernador acabó de tajo con la hipótesis de la existencia de una dualidad del mando que a él, y sólo a él, le corresponde ejercer por disposición constitucional.

Sin gritos ni sombrerazos

En inhabitual y sorpresiva reunión mañanera, el gobernador Marco Mena dio a conocer sus trascendentales decisiones. Fondo y forma impecables estuvieron presentes en una solemne ceremonia, puntualmente llevada a cabo y cuyos efectos políticos y mediáticos estuvieron escrupulosamente calculados. Alineados en el Salón Rojo del Palacio de Gobierno se hallaban, desde temprana hora, los funcionarios y ex funcionarios convocados. En el marco de ese histórico escenario, simbólicamente presidido por la enseña nacional, tuvo lugar el acto en que el mandatario anunció los cambios, despidos y nuevos nombramientos. Y lo hizo con la brevedad y cortesía características de todas sus intervenciones públicas; no hubo reproches ni elogios excesivos, por lo contrario, hasta para los despedidos tuvo palabras amables.

El preludio político de la remodelación

A los cambios de la reciente semana hay que agregar dos más ocurridos siete días antes, uno en Educación y otro en Fomento al Empleo. Ya con las piezas reacomodadas en el tablero, toca indagar quienes son los funcionarios que ascienden de grado, los que lo mantienen y los que lo pierden. Empecemos por el enroque que involucró a Manuel Camacho y a Florentino Domínguez. Enroque es un término ajedrecístico que alude a un intercambio de posiciones que conviene a la estrategia del jugador que mueve las piezas. Si bien pudiera pensarse que los conflictos magisteriales rebasaron a Manuel y para resolverlos se requería de Florentino -un conocedor de la problemática sindical-, me inclino más a ver el movimiento en clave política y a tratar de adivinar qué movió a Mena a quitar visibilidad política a uno para dársela al otro.

Reorientación obligada

En el hoy ex secretario de Educación había estado centrado la mayor parte del foco informativo y propagandístico de la gestión menista. El reflector sobre su figura, y su omnipresencia en medios, obedeció a: 1) que desde su toma de posesión, el mandatario se fijó como prioridad impulsar como nunca antes a la enseñanza y, 2) que el designado para conducir la ambiciosa tarea -Manuel Camacho- es un catedrático con destacado currículo académico…, pero desconocido en el complejo medio político local. Se imponía pues la necesidad de placearlo y hacer sentir que el poder del Ejecutivo estaba detrás de él. La estrategia, discurrida en tiempos del peñanietismo, obviamente no preveía que el efecto lopezobradorista obligaría a variar por completo el viejo modo de hacer política. Y no hubo más alternativa que cambiar de planes.

Efectos del tsunami morenista

Rotos todos los equilibrios en favor de Morena, era natural que los planes sucesorios pasaran a segundo término. La incertidumbre ante la irrupción del nuevo y avasallante régimen aconsejaba cautela… y acoplarse a las circunstancias. Todos los gobernadores, marcadamente los de origen priísta, se guardaron de hacer activismo político y se dedicaron a hallar fórmulas que propiciaran el entendimiento con quien busca transformar al país. Y en esas está Marco Mena, ocupado en dar pulcritud administrativa a su gobierno y haciendo con notable eficiencia su trabajo como gestor de inversiones para la entidad. En tanto, a la espera de acontecimientos que aclaren el panorama, mantiene aparcadas sus preferencias partidistas y observa una discreta distancia con el PRI local y con su inminente proceso de renovación de mandos.

Hipótesis

A la decisión de apartar a Camacho del escenario puede dársele diversas lecturas. Me inclino por esta: ante las reducidas posibilidades de retener la gubernatura, Marco Mena lo habría retirado de una desgastante carrera interna por una candidatura que carece de futuro, dejando en manos del partido el proceso del 2021, con Noé Rodríguez en el PRI estatal y Alejandro Moreno como su presidente nacional. De acuerdo a esa conjetura, el gobernador asumiría una aséptica neutralidad actuando, no como actor comprometido con el resultado de la elección sino simple y llanamente como garante de su limpieza y legalidad. Eso, junto al cumplimiento de sus compromisos en educación, obra pública, salud y erradicación de la miseria, le permitirá rendir buenas cuentas a sus gobernados, lo que no es poca cosa en estos tiempos revueltos.

Rectificaciones oportunas

Volvamos a los ajustes del gabinete. Construcción y salud son sectores a los que se asignan cantidades ingentes del presupuesto y en los que debe observarse un riguroso y transparente control. No otra razón debió tener el gobernador para remover a sus titulares, nombrando para suplirlos, en el primer caso, al ingeniero Alejandro Serrano y, en el segundo, al doctor Rene Lima. De otro lado, ascendió a la secretaría de Turismo a Anabel Alvarado, su compañera, amiga y cumplida colaboradora; a José Luis Ramírez Conde, serio y trabajador funcionario, leal a sus superiores y a su partido, lo movió del campo a las comunicaciones, cartera que dejó vacante Noé Rodríguez en su travesía hacia el liderazgo estatal del PRI. Finalmente, a entenderse con el campesinado envío a Arnulfo Arévalo, un político avezado en las grillas locales.

Banderazo… y lectura de reglas

Los movimientos decididos por Marco Mena al interior de su grupo de trabajo marcan de facto el inicio de la temporada pre-electoral en Tlaxcala. Llegado al cénit de su mandato, el mandatario clarificó su postura al respecto, y ya dependerá de quienes quieran participar en la contienda comicial el que hayan sabido leer el mensaje. Quienes son miembros del equipo gubernamental y, por ende forman parte de la administración pública, deberán atender exclusivamente a las exigencias de su cargo, renunciando a jugar el doble papel de funcionario y de promotor y activista de partidos y candidatos. Quien a ello se arriesgue ha de saber que transgrede la ley y corre el peligro de ser penalizado con arreglo a una nueva y mucho más severa normatividad que está en proceso de aprobarse en el Congreso de la Unión.

Reflexión a manera de conclusión

La política demanda a quienes profesionalmente la practican estar al tanto de las constantes variaciones que experimentan los equilibrios del poder. La dinámica de esos procesos en constante evolución margina indefectiblemente a los que yerran en su interpretación; sólo los que aciertan en su diagnóstico son los que logran permanecer. Termino ya, amigo lector: México vive pasajes inéditos en su historia, en los que quien hoy por voluntad popular tiene en sus manos el bastón de mando de la Nación, se esfuerza por conseguir que la vida pública sea regida por el estado de Derecho, experiencia hasta ahora desconocida en este país. Es cierto: nadie sabe si podrá concretar su afán, más de lo que sí hay evidencias es que lo está intentando… y que está determinado a luchar por ese propósito hasta sus últimas consecuencias.

  • Los movimientos decididos por Marco Mena al interior de su grupo de trabajo marcan de facto el inicio de la temporada pre-electoral en Tlaxcala. Llegado al cénit de su mandato, el mandatario clarificó su postura al respecto, y ya dependerá de quienes quieran participar en la contienda comicial el que hayan sabido leer el mensaje.
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