/ martes 6 de octubre de 2020

Tintero | Efervescencia política y la realidad social

Ante la proximidad de las elecciones, la efervescencia política está imparable. Quienes aspiran a un cargo de elección popular ya no hallan la forma de cómo llegar a los electores. Y ahora que no habrá grandes mítines, por el coronavirus, buscan nuevas formas de que sus propuestas de campaña tengan eco entre los ciudadanos.

Se antoja imposible, pero son muy hábiles. Algunos abiertamente han dicho que buscarán un cargo público, otros siguen con su plan –les funciona- de lucrar con la necesidad de la gente y unos más, los perversos, callan sus aspiraciones pero sus equipos de trabajo operan –”bajo el agua”- con la idea de ganar diputaciones, alcaldías y la gubernatura.

Lo cierto es que la forma de hacer política ha cambiado a raíz de la pandemia. Se acabaron los mítines donde los “grandes oradores” emocionaban a los asistentes (a quienes llevaban y ofrecían una torta y una bebida dulce) con propuestas imposibles de cumplir, así que los operadores y consultores tendrán que buscar nuevos mecanismos de comunicación para mantener la relación con la gente.

El problema es que los partidos están “partidos”, ejemplo de ello es Movimiento Regeneración Nacional, instituto que mayor fuerza electoral tiene en la entidad, pero sus militantes se la viven en el pleito para tener el control de las dirigencias nacional y estatal pues saben que, con ello, tendrán “mano” a la hora de elegir candidatos. Los peores enemigos de Morena son ellos mismos.

En la nueva realidad política, el voto corporativo hoy está más que “muerto” porque ¿cómo algún líder político inducirá u obligará a la gente en las redes sociales a que vote por un partido o determinado candidato? Imposible, los cibernautas “se le irían encima”.

Pero es evidente que los grupos, sabiendo que no está regulado el uso de internet, crearán cuentas falsas de apoyo a “X” o “Y” personaje, ya se verá hasta dónde los organismos electorales logran controlar, frenar y sancionar estas prácticas.

Mientras tanto, las fundaciones de apoyo a la gente pobre surgieron de la noche a la mañana pero cuando no hay comicios ni se aparecen. Entonces, ¿cómo creerle a una persona –que las crea con fines políticos- que de origen hace trampa?

Lo cierto es que, ahora sí, los aspirantes a algún cargo en disputa, para llegar a la gente, tendrán que hacer propuestas serias y ofrecer proyectos viables.

Los diputados por ejemplo, y esa es la realidad social, siguen pensando que son gestores de dinero para hacer obras en los municipios. Eso sí, no lo hacen con particulares, empresarios sino con el gobierno. ¿Qué fácil no? Solo que su trabajo es crear leyes para atender y resolver los problemas de la gente. Pero no lo hacen y explico:

1.- Ofrecieron (no lo han hecho ni lo harán porque ya se van aunque algunos ya se ven otros tres años porque creen que serán reelectos) legalizar el consumo de la mariguana y despenalizar el aborto; lo primero evitaría la presencia de narcomenudistas y ayudaría a muchas personas que la usan con fines medicinales y, lo segundo, evitaría que Tlaxcala sea de los primeros lugares nacionales en embarazos no deseados en menores de edad.

2.- El tema de los tratantes de personas tampoco fue atendido correctamente. Las pocas leyes que crearon sus antecesores en ese tema sirvieron para dos cosas: para nada pues, a pesar de la pandemia, el comercio sexual sigue operando principalmente en la zona sur y lo, más grave, es que la carretera de Chiautempan a Apetatitlán ya se convirtió en un “corredor” de travestis. Los actuales congresistas nunca fueron capaces de llamar a comparecer al procurador General de Justicia, Antonio Aquiahuatl, para que explique por qué no se hace nada al respecto. Tampoco han hecho “exhortos” a los alcaldes para que prohíban esas prácticas.

3.- La forma agresiva e indigna con la que el gobierno de Estados Unidos de América expulsa a los migrantes tlaxcaltecas. Sus leyes avaladas en apoyo a este sector de la población, si bien fueron de otra legislatura, solo son como “los llamados a misa” pues los siguen tratando con la “punta del pie” aunque, en este momento, lo peor es que, en su afán por no perder la “amistad” del presidente Donald Trump, el Ejecutivo de la Nación, Andrés Manuel López Obrador, ya se sumó a esa campaña de odio. Pero los actuales ¿se ocuparon de mejorarlas? Claro que no.

La lista de pendientes es larga y Covid-19 les cayó de maravilla para no trabajar ya que, sin pudor alguno, abandonan sus funciones para dedicarse a la “grilla”. Lo que les interesa es buscar nuevos cargos o apoyar a quienes tienen posibilidades de alcanzarlos. ¿Y el bienestar social? Bien gracias. Al tiempo.

Ante la proximidad de las elecciones, la efervescencia política está imparable. Quienes aspiran a un cargo de elección popular ya no hallan la forma de cómo llegar a los electores. Y ahora que no habrá grandes mítines, por el coronavirus, buscan nuevas formas de que sus propuestas de campaña tengan eco entre los ciudadanos.

Se antoja imposible, pero son muy hábiles. Algunos abiertamente han dicho que buscarán un cargo público, otros siguen con su plan –les funciona- de lucrar con la necesidad de la gente y unos más, los perversos, callan sus aspiraciones pero sus equipos de trabajo operan –”bajo el agua”- con la idea de ganar diputaciones, alcaldías y la gubernatura.

Lo cierto es que la forma de hacer política ha cambiado a raíz de la pandemia. Se acabaron los mítines donde los “grandes oradores” emocionaban a los asistentes (a quienes llevaban y ofrecían una torta y una bebida dulce) con propuestas imposibles de cumplir, así que los operadores y consultores tendrán que buscar nuevos mecanismos de comunicación para mantener la relación con la gente.

El problema es que los partidos están “partidos”, ejemplo de ello es Movimiento Regeneración Nacional, instituto que mayor fuerza electoral tiene en la entidad, pero sus militantes se la viven en el pleito para tener el control de las dirigencias nacional y estatal pues saben que, con ello, tendrán “mano” a la hora de elegir candidatos. Los peores enemigos de Morena son ellos mismos.

En la nueva realidad política, el voto corporativo hoy está más que “muerto” porque ¿cómo algún líder político inducirá u obligará a la gente en las redes sociales a que vote por un partido o determinado candidato? Imposible, los cibernautas “se le irían encima”.

Pero es evidente que los grupos, sabiendo que no está regulado el uso de internet, crearán cuentas falsas de apoyo a “X” o “Y” personaje, ya se verá hasta dónde los organismos electorales logran controlar, frenar y sancionar estas prácticas.

Mientras tanto, las fundaciones de apoyo a la gente pobre surgieron de la noche a la mañana pero cuando no hay comicios ni se aparecen. Entonces, ¿cómo creerle a una persona –que las crea con fines políticos- que de origen hace trampa?

Lo cierto es que, ahora sí, los aspirantes a algún cargo en disputa, para llegar a la gente, tendrán que hacer propuestas serias y ofrecer proyectos viables.

Los diputados por ejemplo, y esa es la realidad social, siguen pensando que son gestores de dinero para hacer obras en los municipios. Eso sí, no lo hacen con particulares, empresarios sino con el gobierno. ¿Qué fácil no? Solo que su trabajo es crear leyes para atender y resolver los problemas de la gente. Pero no lo hacen y explico:

1.- Ofrecieron (no lo han hecho ni lo harán porque ya se van aunque algunos ya se ven otros tres años porque creen que serán reelectos) legalizar el consumo de la mariguana y despenalizar el aborto; lo primero evitaría la presencia de narcomenudistas y ayudaría a muchas personas que la usan con fines medicinales y, lo segundo, evitaría que Tlaxcala sea de los primeros lugares nacionales en embarazos no deseados en menores de edad.

2.- El tema de los tratantes de personas tampoco fue atendido correctamente. Las pocas leyes que crearon sus antecesores en ese tema sirvieron para dos cosas: para nada pues, a pesar de la pandemia, el comercio sexual sigue operando principalmente en la zona sur y lo, más grave, es que la carretera de Chiautempan a Apetatitlán ya se convirtió en un “corredor” de travestis. Los actuales congresistas nunca fueron capaces de llamar a comparecer al procurador General de Justicia, Antonio Aquiahuatl, para que explique por qué no se hace nada al respecto. Tampoco han hecho “exhortos” a los alcaldes para que prohíban esas prácticas.

3.- La forma agresiva e indigna con la que el gobierno de Estados Unidos de América expulsa a los migrantes tlaxcaltecas. Sus leyes avaladas en apoyo a este sector de la población, si bien fueron de otra legislatura, solo son como “los llamados a misa” pues los siguen tratando con la “punta del pie” aunque, en este momento, lo peor es que, en su afán por no perder la “amistad” del presidente Donald Trump, el Ejecutivo de la Nación, Andrés Manuel López Obrador, ya se sumó a esa campaña de odio. Pero los actuales ¿se ocuparon de mejorarlas? Claro que no.

La lista de pendientes es larga y Covid-19 les cayó de maravilla para no trabajar ya que, sin pudor alguno, abandonan sus funciones para dedicarse a la “grilla”. Lo que les interesa es buscar nuevos cargos o apoyar a quienes tienen posibilidades de alcanzarlos. ¿Y el bienestar social? Bien gracias. Al tiempo.

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