/ lunes 11 de mayo de 2020

Tlaxcala: paz con crecimiento

Hace unos días, el Instituto para la Economía y la Paz (IEP) publicó la séptima edición del índice de Paz México 2020, un prestigiado estudio que evalúa al país y a los estados con información relacionada con los factores que inciden en la construcción de la paz

Con datos del año 2019, se identificó que Tlaxcala ocupó el segundo lugar del ranking, lo que significa que subió un lugar respecto al estudio de la pasada edición. Yucatán fue la entidad más pacífica de México, y después de Tlaxcala, se situaron Chiapas, Campeche y Nayarit. En contraste, Baja California se ubicó como el estado menos pacífico, junto con Colima, Quintana Roo, Chihuahua y Guanajuato.

De hecho, bajaron los niveles de paz de 23 de las 32 entidades federativas, y la República Mexicana experimentó un retroceso de 4.3%, en comparación con el año previo.

Bajo estas condiciones destaca la situación de Tlaxcala, porque la tasa de delitos cometidos con violencia mostró una reducción de 50%. Además, logró la menor tasa de violencia familiar de todo el país, con 3.5 casos por cada 100 mil habitantes.

Y de manera relevante, el IEP identifica que la prosperidad de la economía tlaxcalteca en años recientes fue un factor que abonó al avance en la pacificidad del estado.

En este sentido, se reconoce que, en 2019, Tlaxcala fue la entidad federativa con mayor crecimiento económico del país, con una tasa de 9.1%, gracias a la inversión de industrias dedicadas a la construcción y a la minería, lo que es congruente con los indicadores del Inegi, que a lo largo del año posicionaron al estado en la punta del crecimiento industrial del país.

Indudablemente, esta evaluación ofrece un panorama de la situación de progreso que el estado ha logrado en los últimos años, durante la gestión del gobernador Marco Mena.

Si revisamos el Índice de Paz Positiva (IPP), incluido en esta edición, podemos advertir que son ocho los factores que inciden en ella: el buen funcionamiento del gobierno, la distribución equitativa de recursos, el libre flujo de información, las buenas relaciones con los vecinos, los altos niveles de capital humano, la aceptación de los derechos de los demás, los bajos niveles de corrupción y un entorno empresarial sólido. Y en cada uno, el trabajo del Ejecutivo estatal es evidente.

Con la administración de Mena, Tlaxcala ha avanzado en materia de gobierno digital y modernización administrativa; los recursos para obra pública han impactado en todas las regiones de la entidad, y la relación institucional que ha construido con el gobierno federal y con las entidades vecinas, particularmente Puebla, han favorecido el desarrollo estatal.

Además, la apertura a la transparencia y la rendición de cuentas, junto con los bajos niveles de corrupción, han acrecentado los niveles de confianza empresarial, lo que se ha traducido en un aumento de la inversión privada.

Y los esfuerzos relacionados con garantizar los derechos de las personas, a través de la capacitación de las personas que sirve en las dependencias públicas, principalmente las que brindan servicios a sectores vulnerables de la población, y la institución del sistema estatal de becas más grande de la historia de la entidad, para la formación de mejor capital humano, son incentivos importantes para la paz, como lo advierte el estudio.

Tlaxcala logró su mejor momento en 2019, con números de crecimiento indiscutible. Lamentablemente, la contingencia sanitaria por Covid-19 amenaza ese avance.

Sin embargo, es relevante el liderazgo asumido por Marco Mena, que ha estado a la altura de las circunstancias con decisiones firmes que, en estos momentos, le han permitido a Tlaxcala contener los contagios y los efectos en la economía, con medidas que están protegiendo el empleo y al sector productivo.

Con seguridad, este esfuerzo ofrece certeza a los tlaxcaltecas del adecuado camino que sigue el estado.

Hace unos días, el Instituto para la Economía y la Paz (IEP) publicó la séptima edición del índice de Paz México 2020, un prestigiado estudio que evalúa al país y a los estados con información relacionada con los factores que inciden en la construcción de la paz

Con datos del año 2019, se identificó que Tlaxcala ocupó el segundo lugar del ranking, lo que significa que subió un lugar respecto al estudio de la pasada edición. Yucatán fue la entidad más pacífica de México, y después de Tlaxcala, se situaron Chiapas, Campeche y Nayarit. En contraste, Baja California se ubicó como el estado menos pacífico, junto con Colima, Quintana Roo, Chihuahua y Guanajuato.

De hecho, bajaron los niveles de paz de 23 de las 32 entidades federativas, y la República Mexicana experimentó un retroceso de 4.3%, en comparación con el año previo.

Bajo estas condiciones destaca la situación de Tlaxcala, porque la tasa de delitos cometidos con violencia mostró una reducción de 50%. Además, logró la menor tasa de violencia familiar de todo el país, con 3.5 casos por cada 100 mil habitantes.

Y de manera relevante, el IEP identifica que la prosperidad de la economía tlaxcalteca en años recientes fue un factor que abonó al avance en la pacificidad del estado.

En este sentido, se reconoce que, en 2019, Tlaxcala fue la entidad federativa con mayor crecimiento económico del país, con una tasa de 9.1%, gracias a la inversión de industrias dedicadas a la construcción y a la minería, lo que es congruente con los indicadores del Inegi, que a lo largo del año posicionaron al estado en la punta del crecimiento industrial del país.

Indudablemente, esta evaluación ofrece un panorama de la situación de progreso que el estado ha logrado en los últimos años, durante la gestión del gobernador Marco Mena.

Si revisamos el Índice de Paz Positiva (IPP), incluido en esta edición, podemos advertir que son ocho los factores que inciden en ella: el buen funcionamiento del gobierno, la distribución equitativa de recursos, el libre flujo de información, las buenas relaciones con los vecinos, los altos niveles de capital humano, la aceptación de los derechos de los demás, los bajos niveles de corrupción y un entorno empresarial sólido. Y en cada uno, el trabajo del Ejecutivo estatal es evidente.

Con la administración de Mena, Tlaxcala ha avanzado en materia de gobierno digital y modernización administrativa; los recursos para obra pública han impactado en todas las regiones de la entidad, y la relación institucional que ha construido con el gobierno federal y con las entidades vecinas, particularmente Puebla, han favorecido el desarrollo estatal.

Además, la apertura a la transparencia y la rendición de cuentas, junto con los bajos niveles de corrupción, han acrecentado los niveles de confianza empresarial, lo que se ha traducido en un aumento de la inversión privada.

Y los esfuerzos relacionados con garantizar los derechos de las personas, a través de la capacitación de las personas que sirve en las dependencias públicas, principalmente las que brindan servicios a sectores vulnerables de la población, y la institución del sistema estatal de becas más grande de la historia de la entidad, para la formación de mejor capital humano, son incentivos importantes para la paz, como lo advierte el estudio.

Tlaxcala logró su mejor momento en 2019, con números de crecimiento indiscutible. Lamentablemente, la contingencia sanitaria por Covid-19 amenaza ese avance.

Sin embargo, es relevante el liderazgo asumido por Marco Mena, que ha estado a la altura de las circunstancias con decisiones firmes que, en estos momentos, le han permitido a Tlaxcala contener los contagios y los efectos en la economía, con medidas que están protegiendo el empleo y al sector productivo.

Con seguridad, este esfuerzo ofrece certeza a los tlaxcaltecas del adecuado camino que sigue el estado.