/ martes 12 de febrero de 2019

VISIÓN EMPRESARIAL

A mejor infraestructura, mayor crecimiento económico

José Noé Altamirano Islas

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la adecuada disponibilidad de obras de infraestructura contribuye a que un país o una región, como el estado de Tlaxcala, pueda desarrollar ventajas competitivas que le permitan consolidar su desarrollo económico.

Es importante señalar que la organización económica de Tlaxcala y México se encuentra insertada en el proceso de globalización internacional, en donde la participación de empresas locales en sistemas internacionales tanto de producción como de comercialización es vital para el desarrollo económico y el bienestar de la población.

La infraestructura, más allá de carreteras y puentes, que son muy importantes, contempla las redes de infraestructura energética, de transporte, telecomunicaciones y de servicios como un elemento central de la integración del sistema económico y territorial de una entidad, haciendo posible las transacciones dentro y fuera de un espacio geográfico y económico determinado.

Mantener bien articuladas tales redes, constituye un elemento clave de la economía y del mercado a nivel local, nacional e internacional, ya que de esta manera son posibles los flujos de comercio. Por ello, es necesario precisar que la infraestructura permite alcanzar simultáneamente objetivos para el desarrollo económico y social.

En relación con el desarrollo económico, se encuentra la infraestructura de transporte, de energía y de comunicaciones, así como las redes de abastecimiento de agua potable y de saneamiento. Entre las infraestructuras vinculadas al desarrollo social pueden mencionarse los hospitales, las escuelas, el acceso a la información, el conocimiento y el entretenimiento.

En este sentido, es vital que el Estado privilegie la atracción y retención de capitales para impulsar la inversión privada en infraestructura, la cual de inmediato genera, no sólo empleos, sino también crecimiento económico.

La inversión privada requiere de confianza y por consecuencia necesita certidumbre para invertir. Para lo cual, es imperante que los tres ordenes y niveles de gobierno deban promover, facilitar y fortalecer las condiciones necesarias para ello, tales como: Seguridad, Formalidad, Empleo, Educación, Infraestructura, Salud, entre otros.

De igual forma para la CEPAL, la infraestructura contribuye directamente a la formación del Producto Interno Bruto, por ello es que las inversiones en infraestructura aceleran el crecimiento.

Así pues, la competitividad de la iniciativa privada se ve beneficiada por la disminución de los costos, dado que las inversiones hacen más eficientes las cadenas de provisión de insumos, de almacenamiento y de distribución. Esto permite, además, manejar de mejor manera los inventarios, acceder a nuevos mercados, contar con mayor conectividad y accesibilidad territorial y aumentar las economías de escala. Además, del impacto positivo en el bienestar general de la población.

Reforzando lo anterior, el World Competitiviness Report señala que el desarrollo de la infraestructura es un factor que contribuye en alcanzar mayores niveles de competitividad. Para ello, también debe existir un terreno propicio en el que se encuentre la disponibilidad de financiación para las inversiones, la eficiencia en la implementación de las inversiones en infraestructura, junto con un adecuado marco político institucional, que dé claridad y seguridad jurídica, así como una organización eficiente de los mercados.

Como se ha mencionado, la infraestructura no solo es un detonador inmediato de empleo, sino que fortalece la actividad productiva a largo plazo. Sin embargo, nuestro país ha acumulado años de baja inversión en infraestructura. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, México se encuentra en el lugar 62 de 137 países en este rubro. Resultado de la falta de planeación y la insuficiente inversión en infraestructura. Sin considerar los altos costos de la corrupción y la impunidad.

Ante este panorama nacional, es necesario transformar esa realidad y apostar por el desarrollo de más y mejor infraestructura como vía para detonar el crecimiento y lograr un México y, sobre todo, un Tlaxcala más competitivo.

En el Centro Empresarial de Tlaxcala estamos convencidos de que el impulso a la creación de más y mejor infraestructura sin un endeudamiento desmedido, en todos sus rubros, expande las posibilidades del crecimiento económico, mejorando la calidad de los servicios públicos, generando mejores empleos y elevando el bienestar de los tlaxcaltecas.

Para lograrlo, se debe concretar una óptima planeación, ejecución y evaluación en el desarrollo de infraestructura. Lo que se logrará impulsando una política pública integral y de largo plazo, que permita ordenar la importancia de los proyectos, facilitando su financiamiento, mejorando la transparencia y el combate a la corrupción y la impunidad.

Invirtiendo en obras de gran calado y en los sectores adecuados, Tlaxcala puede ampliar su potencial de crecimiento y su capacidad para reducir la pobreza y la desigualdad. Objetivos que comparten los gobiernos federal y estatal. Porque la infraestructura no es solo un motor de crecimiento sino también un factor de inclusión social.

Hoy por hoy, Tlaxcala requiere que se invierta en más y mejor infraestructura para generar empleos, acrecentar el mercado local y ofrecer servicios médicos, escolares y de entretenimiento que mejoren la calidad de vida de la población en general.

En el país ha existido un problema grave por la mala planeación en el desarrollo de proyectos de infraestructura y en Tlaxcala, aunque en distinta escala, también existen ejemplos de proyectos de infraestructura que no se concretaron para el propósito inicial: la llamada Plaza Bicentenario y la supuesta Central de Abastos. Ambos, en perjuicio de las finanzas públicas y por consecuencia, de los contribuyentes.

No obstante, tenemos en el presente, tanto el sector público (a nivel federal como estatal y municipal) como el sector privado, la oportunidad de lograr un desarrollo sustentable que nos permita alcanzar el futuro próspero que deseamos para Tlaxcala. Para hacerlo posible necesitamos que se realice mejor infraestructura para un mayor crecimiento económico a largo plazo.

* Presidente de la Coparmex Tlaxcala.

En el Centro Empresarial de Tlaxcala estamos convencidos de que el impulso a la creación de más y mejor infraestructura sin un endeudamiento desmedido, en todos sus rubros, expande las posibilidades del crecimiento económico, mejorando la calidad de los servicios públicos, generando mejores empleos y elevando el bienestar de los tlaxcaltecas.

A mejor infraestructura, mayor crecimiento económico

José Noé Altamirano Islas

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la adecuada disponibilidad de obras de infraestructura contribuye a que un país o una región, como el estado de Tlaxcala, pueda desarrollar ventajas competitivas que le permitan consolidar su desarrollo económico.

Es importante señalar que la organización económica de Tlaxcala y México se encuentra insertada en el proceso de globalización internacional, en donde la participación de empresas locales en sistemas internacionales tanto de producción como de comercialización es vital para el desarrollo económico y el bienestar de la población.

La infraestructura, más allá de carreteras y puentes, que son muy importantes, contempla las redes de infraestructura energética, de transporte, telecomunicaciones y de servicios como un elemento central de la integración del sistema económico y territorial de una entidad, haciendo posible las transacciones dentro y fuera de un espacio geográfico y económico determinado.

Mantener bien articuladas tales redes, constituye un elemento clave de la economía y del mercado a nivel local, nacional e internacional, ya que de esta manera son posibles los flujos de comercio. Por ello, es necesario precisar que la infraestructura permite alcanzar simultáneamente objetivos para el desarrollo económico y social.

En relación con el desarrollo económico, se encuentra la infraestructura de transporte, de energía y de comunicaciones, así como las redes de abastecimiento de agua potable y de saneamiento. Entre las infraestructuras vinculadas al desarrollo social pueden mencionarse los hospitales, las escuelas, el acceso a la información, el conocimiento y el entretenimiento.

En este sentido, es vital que el Estado privilegie la atracción y retención de capitales para impulsar la inversión privada en infraestructura, la cual de inmediato genera, no sólo empleos, sino también crecimiento económico.

La inversión privada requiere de confianza y por consecuencia necesita certidumbre para invertir. Para lo cual, es imperante que los tres ordenes y niveles de gobierno deban promover, facilitar y fortalecer las condiciones necesarias para ello, tales como: Seguridad, Formalidad, Empleo, Educación, Infraestructura, Salud, entre otros.

De igual forma para la CEPAL, la infraestructura contribuye directamente a la formación del Producto Interno Bruto, por ello es que las inversiones en infraestructura aceleran el crecimiento.

Así pues, la competitividad de la iniciativa privada se ve beneficiada por la disminución de los costos, dado que las inversiones hacen más eficientes las cadenas de provisión de insumos, de almacenamiento y de distribución. Esto permite, además, manejar de mejor manera los inventarios, acceder a nuevos mercados, contar con mayor conectividad y accesibilidad territorial y aumentar las economías de escala. Además, del impacto positivo en el bienestar general de la población.

Reforzando lo anterior, el World Competitiviness Report señala que el desarrollo de la infraestructura es un factor que contribuye en alcanzar mayores niveles de competitividad. Para ello, también debe existir un terreno propicio en el que se encuentre la disponibilidad de financiación para las inversiones, la eficiencia en la implementación de las inversiones en infraestructura, junto con un adecuado marco político institucional, que dé claridad y seguridad jurídica, así como una organización eficiente de los mercados.

Como se ha mencionado, la infraestructura no solo es un detonador inmediato de empleo, sino que fortalece la actividad productiva a largo plazo. Sin embargo, nuestro país ha acumulado años de baja inversión en infraestructura. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, México se encuentra en el lugar 62 de 137 países en este rubro. Resultado de la falta de planeación y la insuficiente inversión en infraestructura. Sin considerar los altos costos de la corrupción y la impunidad.

Ante este panorama nacional, es necesario transformar esa realidad y apostar por el desarrollo de más y mejor infraestructura como vía para detonar el crecimiento y lograr un México y, sobre todo, un Tlaxcala más competitivo.

En el Centro Empresarial de Tlaxcala estamos convencidos de que el impulso a la creación de más y mejor infraestructura sin un endeudamiento desmedido, en todos sus rubros, expande las posibilidades del crecimiento económico, mejorando la calidad de los servicios públicos, generando mejores empleos y elevando el bienestar de los tlaxcaltecas.

Para lograrlo, se debe concretar una óptima planeación, ejecución y evaluación en el desarrollo de infraestructura. Lo que se logrará impulsando una política pública integral y de largo plazo, que permita ordenar la importancia de los proyectos, facilitando su financiamiento, mejorando la transparencia y el combate a la corrupción y la impunidad.

Invirtiendo en obras de gran calado y en los sectores adecuados, Tlaxcala puede ampliar su potencial de crecimiento y su capacidad para reducir la pobreza y la desigualdad. Objetivos que comparten los gobiernos federal y estatal. Porque la infraestructura no es solo un motor de crecimiento sino también un factor de inclusión social.

Hoy por hoy, Tlaxcala requiere que se invierta en más y mejor infraestructura para generar empleos, acrecentar el mercado local y ofrecer servicios médicos, escolares y de entretenimiento que mejoren la calidad de vida de la población en general.

En el país ha existido un problema grave por la mala planeación en el desarrollo de proyectos de infraestructura y en Tlaxcala, aunque en distinta escala, también existen ejemplos de proyectos de infraestructura que no se concretaron para el propósito inicial: la llamada Plaza Bicentenario y la supuesta Central de Abastos. Ambos, en perjuicio de las finanzas públicas y por consecuencia, de los contribuyentes.

No obstante, tenemos en el presente, tanto el sector público (a nivel federal como estatal y municipal) como el sector privado, la oportunidad de lograr un desarrollo sustentable que nos permita alcanzar el futuro próspero que deseamos para Tlaxcala. Para hacerlo posible necesitamos que se realice mejor infraestructura para un mayor crecimiento económico a largo plazo.

* Presidente de la Coparmex Tlaxcala.

En el Centro Empresarial de Tlaxcala estamos convencidos de que el impulso a la creación de más y mejor infraestructura sin un endeudamiento desmedido, en todos sus rubros, expande las posibilidades del crecimiento económico, mejorando la calidad de los servicios públicos, generando mejores empleos y elevando el bienestar de los tlaxcaltecas.