/ miércoles 15 de mayo de 2019

VISIÓN EMPRESARIAL

¿Esperanza para el mercado mexicano?

José Noé Altamirano Islas*

Las contracciones que está enfrentando el mercado mexicano no debe ser en este momento herramienta para la presión pero si para la ocupación, se siente en los ámbitos empresariales que no hay circulante, y eso para el empresariado siempre será elemento para poner la debida atención.

Asimismo, a la par de esta contracción se puede observar como consecuencia uno de los procesos que mayormente afectan a cualquier tipo de economía: la inflación, proceso que impacta de manera directa a las personas en el bolsillo cuando aparecen los incrementos de los precios, sobre todo de los que están incluidos en la canasta básica.

Sin caer en las provocaciones de qué gobierno fue mejor o peor, se sabe que cualquier inicio de gobierno siempre impacta en la economía de cualquier país, generalmente se contempla el primer trimestre como eje de evaluación, y entre el segundo y tercer trimestre el propio gasto de los gobiernos lanza ciertas señales que esclarecen el mecanismo o características que identificarán los estilos durante el sexenio, por lo menos así había sido; empero, las cosas se están alargando sin ver una señal clara que sea alentadora al mercado mexicano.

Se observa un incremento de 1 por ciento de inflación con respecto a los últimos gobiernos, comparado con los primeros trimestres de cada año, eso ya es una lectura consciente de un mercado que se está contrayendo y genera sus propias inercias para abarcar ciertos mecanismos de equilibrio, antes de proyectar malas noticias definitivas para un país.

En este sentido, el más del 4 por ciento de inflación que se tiene acumulado para este momento -según el INEGI- es un factor actual todavía de control, pero también de atención, por lo que se conjuga un crecimiento por debajo del 2 por ciento y una inflación que se empezará a sentir en los bolsillos de los mexicanos.

¿Qué es esto de la inflación? Podemos decir, de manera sencilla, que es el incremento de los precios en comparación a un periodo anterior, entonces con la entrega de apoyos sociales para jóvenes, a los adultos mayores, la pregunta obligada es: ¿alcanzará para llegar a la proyección de más de 4 por ciento de crecimiento que defiende -sin argumentos- el mandatario federal? Con este panorama, la respuesta es no, sencillamente -sin afán de molestar a muchos-; uno de los problemas es que manda señales equívocas al mercado mexicano, no genera gasto ni tampoco se abre a la inversión, y por si fuera poco, el panorama internacional va por similar camino. Algunas economías están “sudando la gota” debido a un cambio en el flujo de efectivo y compactación en el mercado global.

A todo esto, si se suma la voraz actitud del actual Ejecutivo federal de no contemplar obras de gran impacto positivo para el desarrollo de México, declarar desiertas las licitaciones para que los organismos o dependencias de gobierno sean quienes absorban la realización de las obras públicas, entonces esas sí ya son malas noticias y eso si es y será preocupante, en primera porque no se tiene toda la capacidad técnica para llevar a cabo el objetivo, y segunda, porque demostrado está que las instituciones de este país con lo que venían haciendo se generaba una muestra de incapacidad, y seguramente con nuevos encargos habrá colapsos.

Al unísono de las declaraciones de nuestro Presidente nacional de Coparmex, cuando refiere que estamos dejando de ser un país de participación de mercado abierto, para ser un país de intervención y a la par de construcción y maquila de gobierno para el gobierno mismo, entonces una lectura más con sesgos negativos para incentivar la inversión privada, con ello un argumento para entender el incremento inflacionario y los efectos que ya comenzará a ver cada familia mexicana. La confianza es lo primero que buscan las inversiones y, por ende, detona el crecimiento.

Entonces, no le alcanzará ni con la suma de las becas ni con los apoyos recibidos; en algún momento la llave tendrá que ser cerrada o, en su defecto, aparecerá la crisis severa, la primera que verán las nuevas generaciones.

Uno de los caminos debe ser la integración de un frente común y seguir invirtiendo los capitales en donde haya margen de confianza, ahora es muy difícil de leer cuáles pueden ser los sectores que determinen la existencia de esperanza para el mercado mexicano; sin embargo, no podemos bajar la guardia, afortunadamente los gobernantes se van al culminar los periodos, pero las empresas deberán luchar por la existencia y por la aportación de un país que, aunque su gente no vea la necesidad mayúscula de una empresa más que de un político, será el reto por alcanzar en una economía que se está empezando a ver como un cambio de política económica por ahora fallida.

* Presidente de la Coparmex Tlaxcala

¿Esperanza para el mercado mexicano?

José Noé Altamirano Islas*

Las contracciones que está enfrentando el mercado mexicano no debe ser en este momento herramienta para la presión pero si para la ocupación, se siente en los ámbitos empresariales que no hay circulante, y eso para el empresariado siempre será elemento para poner la debida atención.

Asimismo, a la par de esta contracción se puede observar como consecuencia uno de los procesos que mayormente afectan a cualquier tipo de economía: la inflación, proceso que impacta de manera directa a las personas en el bolsillo cuando aparecen los incrementos de los precios, sobre todo de los que están incluidos en la canasta básica.

Sin caer en las provocaciones de qué gobierno fue mejor o peor, se sabe que cualquier inicio de gobierno siempre impacta en la economía de cualquier país, generalmente se contempla el primer trimestre como eje de evaluación, y entre el segundo y tercer trimestre el propio gasto de los gobiernos lanza ciertas señales que esclarecen el mecanismo o características que identificarán los estilos durante el sexenio, por lo menos así había sido; empero, las cosas se están alargando sin ver una señal clara que sea alentadora al mercado mexicano.

Se observa un incremento de 1 por ciento de inflación con respecto a los últimos gobiernos, comparado con los primeros trimestres de cada año, eso ya es una lectura consciente de un mercado que se está contrayendo y genera sus propias inercias para abarcar ciertos mecanismos de equilibrio, antes de proyectar malas noticias definitivas para un país.

En este sentido, el más del 4 por ciento de inflación que se tiene acumulado para este momento -según el INEGI- es un factor actual todavía de control, pero también de atención, por lo que se conjuga un crecimiento por debajo del 2 por ciento y una inflación que se empezará a sentir en los bolsillos de los mexicanos.

¿Qué es esto de la inflación? Podemos decir, de manera sencilla, que es el incremento de los precios en comparación a un periodo anterior, entonces con la entrega de apoyos sociales para jóvenes, a los adultos mayores, la pregunta obligada es: ¿alcanzará para llegar a la proyección de más de 4 por ciento de crecimiento que defiende -sin argumentos- el mandatario federal? Con este panorama, la respuesta es no, sencillamente -sin afán de molestar a muchos-; uno de los problemas es que manda señales equívocas al mercado mexicano, no genera gasto ni tampoco se abre a la inversión, y por si fuera poco, el panorama internacional va por similar camino. Algunas economías están “sudando la gota” debido a un cambio en el flujo de efectivo y compactación en el mercado global.

A todo esto, si se suma la voraz actitud del actual Ejecutivo federal de no contemplar obras de gran impacto positivo para el desarrollo de México, declarar desiertas las licitaciones para que los organismos o dependencias de gobierno sean quienes absorban la realización de las obras públicas, entonces esas sí ya son malas noticias y eso si es y será preocupante, en primera porque no se tiene toda la capacidad técnica para llevar a cabo el objetivo, y segunda, porque demostrado está que las instituciones de este país con lo que venían haciendo se generaba una muestra de incapacidad, y seguramente con nuevos encargos habrá colapsos.

Al unísono de las declaraciones de nuestro Presidente nacional de Coparmex, cuando refiere que estamos dejando de ser un país de participación de mercado abierto, para ser un país de intervención y a la par de construcción y maquila de gobierno para el gobierno mismo, entonces una lectura más con sesgos negativos para incentivar la inversión privada, con ello un argumento para entender el incremento inflacionario y los efectos que ya comenzará a ver cada familia mexicana. La confianza es lo primero que buscan las inversiones y, por ende, detona el crecimiento.

Entonces, no le alcanzará ni con la suma de las becas ni con los apoyos recibidos; en algún momento la llave tendrá que ser cerrada o, en su defecto, aparecerá la crisis severa, la primera que verán las nuevas generaciones.

Uno de los caminos debe ser la integración de un frente común y seguir invirtiendo los capitales en donde haya margen de confianza, ahora es muy difícil de leer cuáles pueden ser los sectores que determinen la existencia de esperanza para el mercado mexicano; sin embargo, no podemos bajar la guardia, afortunadamente los gobernantes se van al culminar los periodos, pero las empresas deberán luchar por la existencia y por la aportación de un país que, aunque su gente no vea la necesidad mayúscula de una empresa más que de un político, será el reto por alcanzar en una economía que se está empezando a ver como un cambio de política económica por ahora fallida.

* Presidente de la Coparmex Tlaxcala