/ miércoles 10 de noviembre de 2021

Votar o no votar

A propósito de la asistencia del consejero presidente del Instituto Nacional Electoral a la Cámara de Diputados, del debate que se ha generado sobre la existencia o no del INE y de los institutos electorales locales en cada estado, considero oportuno realizar algunas reflexiones con lo que respecta a la permanencia de estas autoridades.

El argumento principal de algunas personas para proponer su desaparición es el gasto excesivo en recursos económicos del INE y la duplicidad de actividades con las autoridades de los estados y que, por ende, tiene como consecuencia un doble gasto al erario.

En principio se puede imaginar que los miles de millones de pesos que tienen como presupuesto se queda en manos de quienes dirigen dichas instituciones; sin embargo, es importante detenerse a reflexionar si esto es correcto.

Es cierto que hay personas que dirigen el rumbo del barco, pero no son las únicas en el mismo -como lo he referido en otras ocasiones-, las instituciones funcionan con ayuda de la ciudadanía; es decir, usted puede ser parte de estos órganos y tendrá derecho a percibir un sueldo, además la ley determina que también tiene derecho a prestaciones como seguridad social y aguinaldo; lo que, desde luego, no solo le corresponde a los consejeros, sino a todo su personal, el cual es la base fundamental para operar.

  • En materia de elecciones es doblemente necesario que la ciudadanía apoye a las autoridades electorales, por lo que representa la organización de las mismas y esa ciudadanía puede ser algún familiar, vecino o alguna amistad que conoce y que sabe que jamás haría una trampa o, ¿en serio dudamos de quienes conocemos?

El recurso económico no solo es para retribuir el trabajo de esta ciudadanía, sino también para brindarle las herramientas necesarias para realizar sus actividades con la calidad que la misma ciudadanía lo exige. Por tanto, no, el dinero no se queda en quienes dirigen las instituciones. Puede tener una percepción de la realidad, pero no necesariamente es verdadera.

¿Qué pasaría si el INE y los institutos electorales de los estados no existieran? En un primer momento alguien tendría que decidir la forma en que se elegirían a las autoridades o podría ser que tuviéramos a las mismas hasta que estos heredaran los cargos a sus familiares, o que nos dijeran que tal ciudadano o ciudadana será presidente municipal solo porque una persona así lo decidió, o que alguien se levantará en armas y se autoproclamara presidente de comunidad infundiendo temor entre la población sin la posibilidad de acudir con alguna autoridad para contrarrestar tales situaciones.

Las propuestas son ideales para mejorar cualquier actividad humana; no obstante, deben analizarse para que funcionen en bien de la sociedad y no solo a unos cuantos.

Recomendación semanal

Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan.

“Ensayo sobre la lucidez”, de la editorial Penguin Random House, escrito en 2004 por José Saramago, nos invita a reflexionar sobre el funcionamiento de nuestra democracia.

En esta obra, el autor nos narra cómo el día de la elección un alto porcentaje de la ciudadanía decide anular su voto, lo que tiene como consecuencia realizar nuevamente las elecciones y la reacción de las autoridades no es la mejor. En esta novela se plantea el alcance que la ciudadanía puede tener ejerciendo su libertad. Le invito a leerla y saber el final de tan inesperado acontecimiento.

A propósito de la asistencia del consejero presidente del Instituto Nacional Electoral a la Cámara de Diputados, del debate que se ha generado sobre la existencia o no del INE y de los institutos electorales locales en cada estado, considero oportuno realizar algunas reflexiones con lo que respecta a la permanencia de estas autoridades.

El argumento principal de algunas personas para proponer su desaparición es el gasto excesivo en recursos económicos del INE y la duplicidad de actividades con las autoridades de los estados y que, por ende, tiene como consecuencia un doble gasto al erario.

En principio se puede imaginar que los miles de millones de pesos que tienen como presupuesto se queda en manos de quienes dirigen dichas instituciones; sin embargo, es importante detenerse a reflexionar si esto es correcto.

Es cierto que hay personas que dirigen el rumbo del barco, pero no son las únicas en el mismo -como lo he referido en otras ocasiones-, las instituciones funcionan con ayuda de la ciudadanía; es decir, usted puede ser parte de estos órganos y tendrá derecho a percibir un sueldo, además la ley determina que también tiene derecho a prestaciones como seguridad social y aguinaldo; lo que, desde luego, no solo le corresponde a los consejeros, sino a todo su personal, el cual es la base fundamental para operar.

  • En materia de elecciones es doblemente necesario que la ciudadanía apoye a las autoridades electorales, por lo que representa la organización de las mismas y esa ciudadanía puede ser algún familiar, vecino o alguna amistad que conoce y que sabe que jamás haría una trampa o, ¿en serio dudamos de quienes conocemos?

El recurso económico no solo es para retribuir el trabajo de esta ciudadanía, sino también para brindarle las herramientas necesarias para realizar sus actividades con la calidad que la misma ciudadanía lo exige. Por tanto, no, el dinero no se queda en quienes dirigen las instituciones. Puede tener una percepción de la realidad, pero no necesariamente es verdadera.

¿Qué pasaría si el INE y los institutos electorales de los estados no existieran? En un primer momento alguien tendría que decidir la forma en que se elegirían a las autoridades o podría ser que tuviéramos a las mismas hasta que estos heredaran los cargos a sus familiares, o que nos dijeran que tal ciudadano o ciudadana será presidente municipal solo porque una persona así lo decidió, o que alguien se levantará en armas y se autoproclamara presidente de comunidad infundiendo temor entre la población sin la posibilidad de acudir con alguna autoridad para contrarrestar tales situaciones.

Las propuestas son ideales para mejorar cualquier actividad humana; no obstante, deben analizarse para que funcionen en bien de la sociedad y no solo a unos cuantos.

Recomendación semanal

Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan.

“Ensayo sobre la lucidez”, de la editorial Penguin Random House, escrito en 2004 por José Saramago, nos invita a reflexionar sobre el funcionamiento de nuestra democracia.

En esta obra, el autor nos narra cómo el día de la elección un alto porcentaje de la ciudadanía decide anular su voto, lo que tiene como consecuencia realizar nuevamente las elecciones y la reacción de las autoridades no es la mejor. En esta novela se plantea el alcance que la ciudadanía puede tener ejerciendo su libertad. Le invito a leerla y saber el final de tan inesperado acontecimiento.

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