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Tiempos de Democracia

  • José Vicente Sáiz Tejero

Del novel político panista que doblegó a los negociadores del partido en el gobierno

*Motivo de celebración colectiva, la nueva iniciativa que cancela el pase automático del #fiscalcarnal

*Ricardo Anaya, líder del PAN, se alza como el más viable aspirante para encabezar el Frente Opositor

*Si finalmente se consolida la alianza PAN-PRD-MC, el 2018 arrancará con tres opciones competitivas

Ojalá que este artículo no se lea como un panegírico escrito a conveniencia -o en perjuicio- de ningún partido. No lo es; mis treinta años cumplidos de comentar los sucesos políticos me han enseñado a no trasponer la línea roja que separa al periodismo ético de opinión de cualquier tipo de interés partidista. Mi colaboración de hoy trata simplemente de advertirle, amigo lector, que los acontecidos de la pasada semana en las dos cámaras legisladoras consolidaron al panista Ricardo Anaya como el más viable candidato del naciente Frente Opositor y, de cumplirse ese requisito, como un serio aspirante a ganar la elección presidencial del próximo año.

La estrategia mexiquense

El elemento principal de la estrategia electoral del PRI radica en exaltar las diferencias ideológicas entre partidos opositores con el fin de provocar su división. Lo anterior, por supuesto, añadido a la coacción del voto, a la complicidad de quienes debieran conducir con limpieza los procesos comiciales y a la colaboración de los medios comprometidos. Los tricolores lo tienen probado: donde consiguen la concurrencia de esos factores -v.gr. el Edomex- sus menguantes sufragios aún alcanzan para alzarse con victorias, polémicas, sí…, pero victorias al fin.

El Frente Opositor, un rival inadvertido

La ruta, pues, estaba trazada. Sin embargo, al traslado de la experiencia mexiquense al ámbito de los comicios presidenciales del 2018 le surgió de pronto un imprevisto con el que los priístas no contaban. Me refiero a la constitución de un frente opositor que generó un desajuste en sus planes y les hizo perder el paso. Para profundizar en la cuestión viene bien visualizar el panorama que ofrece una contienda electoral que se avizora compleja, y hasta peligrosa por cuanto el belicismo verbal del que se valen sus participantes hace buen rato que traspasó los límites de la prudencia y del llamado fair play.

El escenario original

Hace dos meses, el PRI solo enfrentaba el desafío de vencer a López Obrador. Sin ser ni mucho menos un reto menor, se trataba de lidiar con un rival al que había derrotado en la elección del 2012. Las baterías tricolores estaban apuntadas hacia el tabasqueño, teniendo como comandante a Enrique Ochoa Reza, un fajador de barrio. Su discurso, mentiroso y redundante, se reducía a comparar a Maduro con Andrés Manuel, y a una Venezuela destrozada por un bolivarismo sectario y antidemocrático con un México eventualmente gobernado por Morena.

Irrupción sorpresiva

El PRI miraba con desdén a un PAN dividido y a un PRD en extinción. Descreía que ambos partidos se pudieran unir en un frente opositor que, a decir verdad, no éramos muchos los que lo veíamos como viable. El 14 de agosto pasado titulé así mi artículo de los lunes:

“Pese a sus antagónicas ideologías, el Frente Opositor PAN-PRD se hará realidad por su rentabilidad electoral”

Hoy el tal frente -al que se sumó Movimiento Ciudadano- tiene registro formal ante el INE, y ya se apuntó un primer triunfo político que más adelante habré de comentar.

Pasos pendientes

Faltan por supuesto acuerdos sin los cuales el frente no podrá desarrollar su potencial electoral. El principal pendiente es despejar la incógnita de quién será el abanderado que lo encabece. No me repetiré, pero hace varias semanas me dije convencido que el candidato idóneo era Ricardo Anaya, el joven panista al que se debe la autoría intelectual de la alianza opositora, y al que ahora habrá que dar el crédito de haber impedido que un incondicional del presidente Peña Nieto -el procurador Raúl Cervantes- se convirtiera en automático en el Fiscal General de la República por los próximos nueve años.

Adversario de polendas

El desdén priísta -y también la fingida indiferencia lopezobradorista- respecto de Anaya y el frente, en pocos días se trocó en reconocimiento tácito de su peligrosidad como adversario. De ahí los ataques del tricolor, y de ahí la divagante y cuestionable postura de Morena en la discusión parlamentaria acerca de la integración de una Mesa Directiva del Senado presidida por Ernesto Cordero -un traidor marcado a fuego con el hierro calderonista- y, sobre todo, de lo concerniente a desbaratar la trama urdida para darle impunidad a Peña Nieto y sus adláteres.

El inelegible

Raúl Cervantes ha sido diputado y senador del PRI, amén de abogado de Peña Nieto en su campaña. Está además emparentado con quien fue hasta hace poco consejero jurídico de la Presidencia. No hacen falta más datos -que los hay si fueran necesarios-; los citados bastan para que, en cualquier juicio imparcial, se le declarara inelegible para el cargo de Fiscal General de la República, una responsabilidad que por definición demanda total autonomía. Hay que recordar que la intención de la ley que dará vida a la nueva figura la aparta de la órbita del Poder Ejecutivo, y la transforma en independiente.

Maquiavelos derrotados

La disputa en las cámaras apuntaba hacia un triunfo de Emilio Gamboa y César Camacho, los líderes priístas. Gamboa controló la nueva Mesa Directiva del Senado, burlando a la bancada panista y a su intento por evitar el pase del #fiscal carnal. Y Camacho, que en ningún momento dejó de increpar a Anaya, se topó con la unidad de un Frente Opositor que le negó los votos necesarios para integrar la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, inhabilitando su funcionamiento en vísperas de recibir el proyecto del presupuesto anual de la Federación.

Raza de ganador

No obstante presiones y amenazas, el Frente mantuvo su posición de entregar sus votos sí, y solo sí, el PRI se comprometía a anular el pase de Cervantes. El tricolor cedió y Camacho anunció una iniciativa que satisfizo la exigencia de Anaya y canceló la expectativa de impunidad transexenal urdida desde Los Pinos. La victoria de Anaya sobre Gamboa y Camacho fue contundente, y se sumó a aquella otra en la que dejó callado a Manlio Fabio Beltrones en un post-debate electoral televisado.

Unidad ante la imposición

Pocas causas han unificado tanto a la sociedad como el rechazo a Cervantes como futuro Fiscal General de la Nación. Organizaciones civiles, círculos académicos, cúpulas empresariales, analistas de la política y ciudadanos de a pie protestaron contra la arbitraria imposición. Y pocas también han sido las ocasiones en que el tricolor exhibió de forma tan transparente su desnudez ética ante la opinión pública nacional e internacional. Los malabares retóricos de sus voceros Ochoa Reza, Gamboa y Camacho para encubrir el objetivo oculto de la fallida maniobra no lograron sino resaltar lo burdo de la misma.

Costoso traspiés

Las artimañas del partido en el gobierno afectarán su posibilidad de mantenerse en Los Pinos. La derrota que infligió al priísmo Ricardo Anaya en vísperas del inicio del proceso del 2018 incidirá negativamente en las opciones de quienes se postulen por el PRI a cualquier cargo de representación, incluyendo por supuesto el de Presidente de la República. No digo que las cancela, pero sí que introduce una nueva variable de peso -la del Frente Opositor- que no se consideraba en una ecuación sucesoria en la que solo aparecía López Obrador y el tapado tricolor.

Correligionarios y enemigos

Más que la constitucional, será la elección interna el mayor obstáculo que Anaya deba superar para lograr la nominación panista. No será fácil. La obstinación de Calderón de reelegirse a través de Margarita tiene que ver con una suerte de entendimiento entre el michoacano y Peña Nieto; y la de Moreno Valle, con la ambivalente condición del poblano respecto del PAN y de su antiguo partido el PRI. Con el expresidente no hay negociación posible; sí la hay, en cambio, con el exgobernador, un político pragmático que jugará del lado que más le ofrezca.

La respuesta popular

Resta saber cuál sería la reacción ciudadana ante un Frente Opositor participando en la lid. Los indicios detectados por los sondeos apuntan a que esa opción estaría de entrada por encima del candidato del partido en el gobierno -cualquiera que este fuera-, y prácticamente a la par de López Obrador. Si esa tendencia se consolida y el tricolor se relega… ¿por quién cree, amigo lector, que sufragaría el votante pro-sistema? ¿Y cómo quedaría el ánimo priísta tras un debate entre Nuño o Meade, Andrés Manuel y Anaya? Son preguntas sin doble intención.

Periodismo de anticipación

Termino como empecé, subrayando que estas consideraciones corresponden a mi visión particular de los distintos escenarios que pueden presentarse en ese 2018 que a tanta velocidad se nos acerca. Los actores -casi todos- son conocidos; no lo son tanto, en cambio, las circunstancias que el día a día del acontecer político nos desafía a tratar de entenderlas e interpretarlas. Por eso, es de interés escudriñar constantemente todas las alternativas y sumatorias posibles, en el entendido de que, de momento, no tienen más valor que el meramente especulativo.