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Amenazas peligrosas

  • Jaime López Molina

Resurgen amenazas debido a intervención extranjera en un país que deseaba unificar al pueblo (Korea en 1950) y uniformar su sistema político, estaba divido por influencia de dos naciones: Rusia y Estado Unidos. Rusia apoyaba a Korea del Norte y EE. UU., como país capitalista, a Korea del Sur. La acción de los norteños por unificarse costó miles de vidas en la guerra que fue apoyada por un gran porcentaje de fuerza bélica estadounidense, logrando un armisticio en 1963. Quedando su división política en dos: Korea del Norte y la del Sur. El deseo de koreanos norteños por unificar a la nación dio como resultado la división y resentimiento por la intervención militar de EE. UU. Desde esos años viene la enemistad. Esta Korea del Norte no está conforme con la división impuesta por armas extranjeras.

La historia universal anota acciones de países imperialistas y su desmedido deseo de expansión invadiendo a otros territorios, sometiéndolos a fuego y sangre; con el propósito no solo de adueñarse de la región sino de riquezas que ésta produce mediante la explotación de la fuerza de trabajo de habitantes despojados. Algunos ejemplos de países abusadores de la debilidad de otros: Francia, con México y Vietnam; España con Latinoamérica y otras regiones de Europa; EE. UU. contra Korea; Inglaterra con la India y Argentina (Las Islas Malvinas); y El Congo agredido por Bélgica y Francia.

La superioridad de armas y ejércitos han doblegado a los pueblos, han sido sometidos por medios violentos, con derramamiento de sangre, ello en lugar de practicar el respeto a los derechos ajenos. Países con superioridad bélica (y lo bélico implica poder económico) son impositivos con naciones que no son aliadas, aunque ser aliado no garantiza la paz ni la prosperidad, generalmente ser aliado del poderoso es estar sirviendo a sus intereses. Un país poderoso no comparte equitativamente sus bienes con los aliados. Lo notamos con el vecino país del norte, cuyo gobierno desea destruir el tratado de libre comercio, su modificación será para lastimar la economía mexicana, no ha de beneficiar a su aliado.

Los países intervencionistas van acumulando una serie de odios de los pueblos atropellados y es el caso de Vietnam del Norte, por eso en desafío ha generado su propia energía nuclear para fabricar ojivas cargadas con átomos explosivos, su arsenal según datos publicados está entre diez y trece misiles nucleares. En tanto el gobierno estadounidense tiene más de siete mil en su arsenal, tal vez por ello Trump amenaza a naciones. En el pasado, después de la Segunda Guerra Mundial EE. UU., era la máxima potencia del globo, debido a la posesión única de las armas nucleares, demostrado con el hecho de haber lanzado bombas atómicas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki de Japón, donde murieron miles de habitantes. Esa hegemonía bélica apoyada en el poder nuclear destructivo fue aprovechada para exigir a otras naciones cambios en sus sistemas políticos. Como ejemplo: el Congo Belga, Korea, Vietnam y… Cuba. Para equiparar fuerzas nucleares, fue Rusia quien fabricó las siguientes bombas nucleares, siguieron Inglaterra, Francia, China y otros países (India, Israel, Norcorea y Pakistán). Todavía cuando China estalló su primera bomba nuclear, el gobierno estadounidense no la consideraba una potencia atómica, inclusive al preguntar al presidente Nixon su opinión respecto al estallido atómico chino, comentó: “China sigue siendo un tigre de papel, a lo que Mao Tse-tung, le contestó: “Efectivamente China es tigre de papel con colmillos atómicos”. Inteligente respuesta. Soslayar las armas ajenas es un error.

Las amenazas del gobierno de Trump hacia el gobierno de Norcorea son temerarias porque pueden generar guerras nucleares, porque es de suponerse que el país pequeño tiene aliados en el ámbito bélico. Se debe considerar seriamente que ahora las armas nucleares no son exclusivas de una nación, sino que también las tienen naciones pequeñas decididas a emplearlas en defensa de sus sistemas políticos. Las amenazas dadas a conocer por sus protagonistas las deben meditar, porque ya no es aplicable aquella conseja romana: “Si vis pacem, para bellum”. El tipo de armas ha cambiado. Hoy no es necesario sacrificar a miles de soldados. Se sacrificaría a millones de civiles.