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Anatomía de lo Social |  Reflectores

  • Arturo Duén Torres

Una sola cosa nos explica bien la historia y es en qué consisten los malos gobiernos.

Thomas Jefferson

Con el inicio de este año las condiciones sociales, en cualquiera de los ámbitos, no son nada halagadoras. Por el contrario, se estiman graves problemas ante el próximo cambio de gobierno, presuponiendo por las circunstancias, un interés particularmente especial en el ya iniciado proceso electoral. Por lo tanto comienzan a instalarse los reflectores, destinando el de mayor calado para la iluminación de los partidos políticos, así como a todos los actores interesados en lograr un puesto de representación popular, desde la “modestia” en un cargo del tercer nivel de gobierno hasta el más alto de la nación, sin embargo a pesar de publicitación, no se pueden soslayar otros escenarios cuya vinculación con las formas de gobernar pueden causar riesgos en las aspiraciones de los prospectos.

A pesar de la fuerza mediática para posicionar a los “precandidatos” en el ánimo de los espectadores, los problemas económicos ocupan, aunque en un escenario poco visitado, otro reflector cuya iluminación tan precaria no permite ver los graves problemas generados a partir de una pésima administración. donde la economía del país parece estar en segundo término pues con todo y los aumentos, otra vez de la gasolina, el efecto fue en apariencia desapercibido, pues solo se escucharon algunos comentarios e inconformidades aisladas, sin embargo, lo contundente de la medida, por supuesto, afectará a las clases más desprotegidas, aludiendo a los pobres y desempleados, fenómeno provocador de otros, entre los que se destacan la violencia y la delincuencia. Desde otra perspectiva, también causarán estragos la ruptura con los “socios” integrantes del tratado de libre comercio, es decir, la ruptura de este acuerdo afectará la situación, de por sí ya muy precaria de la economía nacional; en seguida, la inflación, devaluación, aumento de precios, se concatenan y convierten en terribles instrumentos para acabar con toda esperanza de mejora; ni lo ofrecido para el crecimiento del producto interno bruto (PIB) para el sexenio corriente alcanzará apenas el dos por ciento, si acaso el aumento sería en apenas una décima adelante; evidentemente, esta situación de la economía nacional, junto con sus derivaciones, permeada de problemas continuará su paso firme en detrimento de economías particulares como es el caso de las familias.

Mientras esto ocurría en la transición de un año a otro, y en aparente desapercibimiento, otra vez los reflectores mantienen su orientación política. La desigual lucha por lograr las preferencias del electorado no rinde el fruto esperado, como tampoco las encuestas, perfectamente manipuladas, señalan con objetividad el pensamiento real de quienes solo esperan el momento para manifestarse en contra de la situación por la que se atraviesa en la actualidad.

Por obviedad, si la mirada pública se encuentra centrada en el proceso de transición del poder ejecutivo y sus aspirantes, habrá de revisarse sobre los planteamientos originales respecto de tantos discursos y spots propagandísticos, en donde la recurrencia de los mismos, mantienen en hartazgo al pueblo; así ocurre con la propuesta del continuismo, aunque se diga lo contrario el país seguirá en las condiciones de la actualidad, eso en el mejor de los casos, pero la verdad puede ser diferente, peor desde luego, la tendencia de acabar con todos los recursos nacionales seguiría vigente, así es que no se puede pensar en cambiar si los de la voz han sido parte de los verdugos en contra de los mexicanos, sus decisiones, tan arbitrarias como tan exageradas, hundieron al país en el lugar que ahora se encuentra.

De nada sirve el acompañamiento de las esposas o de los hijos, la información ya no la tienen los monopolios informativos, las redes sociales han demostrado, con bases contundentes, cómo los grandes aspirantes son grandes millonarios, aunque se pretenda ocultar su riqueza; eso es justamente lo que provocará la derrota en las urnas: mentiras, corrupción e impunidad son las debilidades de algunos aspirantes a la más alta investidura del país.

De las otras debilidades, ésas hablarán por sí mismas, el ejercicio y aplicación de la justicia ha quedado en entredicho, los malos gobernantes que han saqueado al país siguen disfrutando de los privilegios del poder: cuando menos hasta hoy no se sabe a ciencia cierta cuáles han sido las resoluciones al respecto, como tampoco se sabe de la recuperación de las multimillonarias cantidades desviadas para el beneficio personal, naturalmente de sus familias y algunos cercanos colaboradores; ni hablar de todas las donaciones aportadas solidariamente por el pueblo para ayudar a los damnificados de los terremotos del año pasado. Ah, como no hay reflectores, la obra pudo haber quedado inconclusa pero, desde luego, el pueblo la recordará, seguramente en tiempos no muy lejanos.

Ante las debilidades se ha pretendido demostrar algunas fortalezas: se han incorporado a cargos públicos, obligados por la renuncia de sus titulares, personajes que en otro tiempo han ocupado cargos importantes en otros sexenios, aparentemente para debilitar contrincantes y sumar según sus liderazgos, a “nuevos” personajes para abonar al crecimiento de un proyecto muy resquebrajado; sin embargo, en esa presunción de hechos quedan demostrados intereses particulares. Las renuncias a los cargos públicos solamente obedecen a cambiar de aplicador de leyes a generador de propuestas, es el caso del exsecretario de gobernación, pues una aspiración personal lo convierte, según lo expresó, en un proyecto de beneficio colectivo, aunque parece olvidar los desaciertos tenidos durante su encomienda.

A pesar de las estrategias presentadas hasta hoy, de las aparentes y bien maquilladas alianzas entre iguales, pareciera que los objetivos a futuro estarían en posibilidad de alcanzarse, y nuevamente se dice, se ocuparán las mismas estrategias para lograrlo, como ocurrió en el Estado de México: ya se afinan instrumentos para llegado el tiempo establecido por la ley para designar candidatos se cumpla; mientras seguirán en una campaña proselitista, mal disfrazada los mesías salvadores de la patria, quienes ya se ostentan como virtuales ganadores al desprestigiarse mutuamente. Cuando el pueblo los observa tal como son y tal como han actuado, ésa es una forma de interpretar el estado de las cosas en el ambiente de la política: aunque los reflectores iluminen su presencia, la obra sigue siendo repetitiva y aburrida.

Con todo lo anterior hay quienes aseguran que todo lo visto hasta hoy es síntoma de cierto temor; hacer alianza puede definirse como una lucha donde el más débil deberá perder ante el embate de las mayorías, por eso en otros argumentos, que se verán más adelante, es seguro, se preparan los reflectores para colocarlos con el propósito principal de hacer crecer imágenes totalmente achaparradas.