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La encuestatitís

  • Arturo Duén Torres

Para los asuntos electorales poco importan los tiempos y las formas, los partidos políticos se encuentran muy ocupados en buscar las alternativas indicadas para lograr incidir en el ánimo de los ciudadanos; cuando menos así se interpretan las apariciones mediáticas, de los líderes respectivos; permeadas de declaraciones orientadas a descalificar a sus contrincantes, sin ofrecer con claridad alguna propuesta de futuro; como si esos mensajes fueran la verdadera razón para estimar, o incidir, en las preferencias del electorado.

A pesar de las circunstancias, y de las falsas posturas reivindicadoras; han pretendido ignorar -los partidos- una realidad donde la inteligencia de la gente, no la nutren sus espectaculares discursos llenos de demagogia y promesas sin sentido; hoy, de manera especial, el hartazgo del pueblo, se hace manifiesto; todo aquello que sepa a gobierno y políticos no es importante, lo importante es cómo sobrevivir a una situación económica verdaderamente complicada, provocada, justamente, por esa clase de autoridades incompetentes, pero ambiciosos de poder y de dinero; sin embargo, a pesar de todo y sin importar nada, se sigue utilizando un instrumento, dígase encuesta, que presupone, con sus resultados, cual es el partido y la persona ideal para ocupar cargos de elección popular.

De cualquier forma, en independencia a las innumerables críticas, la aplicación de encuestas ha sido un eslabón de acercamiento, supuestamente, entre la gente y los interesados en detentar el poder; más allá de los criterios metodológicos en su elaboración, se estiman sesgos en función de quien las construye o las paga; evidentemente la manipulación de los datos, junto con los resultados, son debidamente maquillados por las empresas, especialistas o no, para entregar a sus clientes lo que ellos esperan, es decir, validan, con su nombre y prestigio, las aparentes tendencias de opinión de las personas.

Desde luego, esta moda tiene vigencia para mucho tiempo, pues sirve para divulgar, en estadísticas, la posición de partidos y de candidatos; considerando sus parámetros, como la base principal en el logro de sus aspiraciones; así también en la construcción de otras estrategias para definir el rumbo; desafortunadamente, cualquiera que sea el caso, el pago de la aplicación de encuestas sale del bolsillo de los mexicanos, aunque se diga que son parte de las prebendas financieras de los partido políticos.

Por otro lado, no se puede soslayar, en relación a los tiempos, la anticipación desmedida, del sondeo, en el caso de la presidencia, pues ese más de un año y medio faltante, no puede ser indicador de preferencia electoral; más bien se estima el rechazo por el sistema y sus integrantes; es decir, en este momento, aunque hubiera interés por algún supuesto candidato, el tiempo restante para las elecciones presidenciales pueden modificarse; considerando, en algunos casos, los constantes desatinos de los diferentes liderazgos y gobierno.

Bajo esta premisa, aunque falta mucho tiempo para las elecciones ya referidas; puede ser, que el interés particular en este momento, sea la búsqueda de buenos resultados en los lugares donde habrá elecciones en el año corriente; en este sentido se abren otras expectativas de análisis, por ejemplo, en el Estado de México, considerado un bastión del partido en el poder, podrán establecerse algunos criterios para consolidar, en caso de ganar, un proyecto preestablecido para el 2018. Si ocurriera lo contrario, el proyecto puede tambalearse, pues el laboratorio electoral, considerado así el Edomex, pudiera ser el preludio para una nueva derrota.

En Coahuila, donde también habrá elecciones, sin la relevancia del anterior, queda todavía, en la conciencia colectiva, la imagen oscura de un gobernador cuya nefasta administración dejo endeudado al estado; por supuesto que esas acciones y la impunidad demostrada, deberán ser factores en la decisión de los votantes; por lo tanto, la preocupación es creciente; la derrota podrá descubrir, no solo las preferencias, sino el rechazo a la corrupción del sistema que así lo permite.

Dentro del mismo contexto electoral, se pondrán a prueba otros aspectos, como la posible alternancia; pues en los dos estados señalados, no la ha habido desde hace 87 años; y quizá esto pueda ser motivo para el cambio; de igual forma, aunque ello no incida directamente en las votaciones, se implementará un sistema de conteo rápido, que a decir del INE es un mecanismo de información electoral, muy confiable con el que cuenta el sistema electoral mexicano.

Desde otra perspectiva, en las elecciones de este año, ya hubo evidencia de la derrota, se le atribuye al mal gobierno del estado de Veracruz el resultado; donde además de corrupción, impunidad, hubo grandes atentados contra la libertad de expresión; y eso, desde luego no se podrá olvidar.

Evidentemente, la constante “lucha” por alcanzar el triunfo en las siguientes elecciones; tendrán una gran audiencia; el resultado de las elecciones en el Estado de México, por ejemplo, con sus más de once millones de votantes, servirán de base para definir o redefinir las estrategias en las cúpulas de los partidos políticos; con la idea de mantener su vigencia y sus privilegios; de cualquier forma los gobiernos deberán existir; solamente que se guarda la posibilidad de conseguir, como se ha hecho anteriormente, la “confianza” de los electores; y asegurar la permanencia en el poder, o bien si el pueblo lo determina, pues se harán los cambios correspondientes.

Aunque las irreverencias ante el pueblo sigan siendo el alimento cotidiano; así también los enfrentamientos verbales para denostar al otro, seguirán el curso determinado de acuerdo a intereses particulares; el pueblo podrá seguir viendo, las supuestas variantes en los números y preferencias, mientras eso ocurra y no se lleguen las fechas de las elecciones se seguirá padeciendo la enfermedad de la encuestatitís.