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Los avatares de nuestro tiempo

  • Luis Enrique Bermúdez Cruz

De lo complicado que es la selección de candidatos en los partidos políticos

Quiero iniciar agradeciendo los comentarios por parte de muchos lectores hacia mi reciente columna: “Reflexiones en torno al financiamiento de los partidos políticos”; espero seguir generando debate sobre temas que interesan a todos.

Es de conocimiento público que el proceso electoral que desembocará en elecciones el próximo año (2018) ya comenzó, y con ello se ha desatado una vorágine típica de la política mexicana, en tanto no existen las definiciones de candidatos por los partidos políticos a los puestos de elección popular. De esta manera, el escenario de incertidumbre ha generado una lluvia de declaraciones y actos que, de manera definitiva, determinarán en demasía el resultado de la jornada electoral del 2018.

Uno de los eventos suscitados y que más opiniones encontradas ha generado, es la salida de Margarita Zavala del Partido Acción Nacional (PAN), por lo que ella considera una tropelía para impedir su postulación como candidata a la Presidencia de la República; señalar algunas precisiones específicas de este caso: 1. Ningún partido político cuenta con un candidato registrado dado que la calendarización del proceso electoral aún no lo permite, 2. Dada la formación del Frente Ciudadano por México (la unión del PAN, PRD y de Movimiento Ciudadano) es imprescindible priorizar la creación de una plataforma política factible para presentar a la ciudadanía en las campañas político-electorales, y 3. Seguramente la razón que impulsó a Zavala es que el registro de aspirantes a candidaturas independientes para ocupar la Presidencia de la República está muy próximo a cerrar.

Dado este escenario es que puedo aseverar que, uno de los procesos más complicados en un partido político, pasa por el establecimiento de un perfil de candidato -aún más si hablamos de un cargo tan importante, como lo es la titularidad del Poder Ejecutivo en México-  también pasa por la confección del diseño de un procedimiento o un método para la selección de candidatos.

Lo que sucedió la semana pasada con el Frente Ciudadano por México, específicamente en las entrañas del Partido Acción Nacional, es algo natural en una democracia, es un hecho normal y común en un contexto democrático; sin embargo, sí coloca un tema que a mí me parece trascendental: ¿qué tanto es posible y viable que las leyes regulen los métodos de selección de candidatos en los partidos políticos?

Nuestro país cuenta con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales que, en su artículo 226, perteneciente al “Título Segundo: De los actos preparatorios de la elección federal” y al Capítulo II: “De los procesos de Selección de Candidatos a Cargos de elección popular y las precampañas electorales”, otorga la libertad y responsabilidad a los partidos de elegir su propio proceso interno para seleccionar candidatos, siempre con la aprobación de la autoridad electoral; al final de cuentas, éstos deciden sus formas, con todas las virtudes y algunos vicios.

En este sentido, y desde una perspectiva comparada, es posible afirmar que la legislación mexicana en el tema es menos reguladora, pero no por eso menos eficiente; me atrevería a decir que es una reglamentación respetuosa de la organización y vida interna de los partidos políticos, haciendo la comparación, por ejemplo, frente a la regulación de los Estados Unidos de Norteamérica, donde tal proceso político se halla minuciosamente reglamentado por medio de la realización de elecciones primarias; en ambos casos los partidos políticos están supeditados a la ley.

Este tema además de constituirse como jurídico también se torna como uno invariablemente político; dada la libertad de los partidos para decidir cómo elegir candidatos es que se entiende la partida de personas que se sienten desfavorecidas en este contexto, repito que me parece algo normal; el caso de la salida de Zavala del PAN no es algo atípico sino una salida anunciada dada la complejidad al momento de elegir candidato, dada la urgencia de ella por ser nominada y, por supuesto, la enorme habilidad política del dirigente azul.

Sin más que agregar agradezco su lectura. Nos vemos pronto para seguir analizando “Los avatares de nuestro tiempo”.

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