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Nada Personal

  • Moisés Morales Del Razo

 

¡Paro a la vista!

Un nuevo dolor de cabeza se asoma para el alcalde de Chiautempan, Héctor Domínguez Rugerio.

No se lo diga a nadie porque en su Despacho se ordenó guardar celosamente el secreto, pero la semana pasada el gobierno municipal fue emplazado a huelga.

El motivo: no ha querido iniciar con las obligadas negociaciones para acordar el aumento salarial de este año, luego de que el Sindicato “7 de Mayo” le hizo llegar hace varios meses su propuesta de revisión y renovación anual de su contrato colectivo de trabajo, cuya fecha límite para su firma era el mes de octubre.

Estoy de acuerdo en que la solicitud de aumento de 10 por ciento directo al salario de los empleados (que no es lo mismo que trabajadores) sindicalizados está fuera de lugar, sobre todo por las condiciones económicas nacionales.

Empero, es algo irremediable que la autoridad (en su carácter de patrón) y el Sindicato (en su papel de empleado) negocien ese monto y lleguen a un acuerdo, al ser un derecho consagrado en la ley laboral y como parte de sus “conquistas” como burócratas.

En la notificación, el Tribunal de Conciliación y Arbitraje fijó como fecha para una primera audiencia el 11 de diciembre, pero en caso de que no se llegue a ningún acuerdo, la huelga iniciaría a partir del próximo viernes 5 de enero de 2018.

Obviamente en todo este entramado entre el alcalde y el Sindicato hay un culpable y su nombre es José Reyes Cornejo, director Jurídico de la comuna y hombre de todas las confianzas de Domínguez Rugerio.

Y es que su enemistad y pleito casado con el gremio de burócratas está plasmada en este tema, sobre todo por el “congelamiento” de 34 plazas labores heredadas por la anterior administración que al inició del actual gobierno municipal representó una gran “piedra en el zapato” para Héctor Domínguez y que sigue pendiente de resolverse al dar los burócratas una difícil batalla legal.

Saquen las palomitas y bombones para asar porque el pleito gobierno-sindicato apenas comienza.

 

Mal y de malas

Quienes andan que no los calienta ni el sol son algunos funcionarios del gobierno municipal de Apetatitlán.

Si no me creen, pregúntenle al exdirector de Agua potable y hoy titular del área de Desarrollo Social, Orlando Saldaña, a quien no le gustó nada que lo removieran de su anterior cargo.

Pero el malestar no queda ahí, pues a más de uno inconformó el nombramiento de Ariel Medina como asesor principal del alcalde, Eloy Reyes Juárez.

Y es que la arrogancia y sobrada altivez con la que se conduce el sobrino de la expresidenta municipal de Nanacamilpa y exdiputada local, Lilia Caritina Olvera Coronel, ha caído como purga a quienes sí anduvieron de puerta en puerta pidiendo el voto a favor de Eloy Reyes.

La cosa no queda ahí, ya que las principales direcciones la ocupan personas que ni siquiera estuvieron en la campaña proselitista y hoy obtienen los mejores salarios, como ocurre con la hermana del alcalde de Santa Cruz Tlaxcala, la exsíndico de Contla de Juan Cuamatzi o la tercera tesorera nombrada en menos de un año.

A los quejosos les viene bien aquel dicho de “nadie sabe para quien trabaja”. ¡Ouch!

 

Adivina adivinador…

¿Será verdad que a manera de “taparle el ojo al macho” y para evitar más cuestionamientos sobre el destino de los 10 millones de pesos que recibió el gobierno de Chiautempan como parte del Programa de Fortalecimiento para la Seguridad (Fortaseg), la mañana de este lunes el alcalde Héctor Domínguez Rugerio entregará cheques, bicicletas y algunas motocicletas a policías?