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Periodismo: ejercicio difícil

  • Jaime López Molina

“La verdad, aunque duela”

El periodismo es un ejercicio que implica indagatoria de temas, casos y asuntos que se deben dar a conocer apegados a la verdad. Los resultados de la investigación deben aportarse basados en la realidad, con el propósito de orientar debidamente al lector.

El periodista en su tarea debe concluir su trabajo de horas empleadas en la observación con una nota bien escrita, en cuanto a su información describiendo lo exigido para cada caso en especial debe ser congruente en relación con sus razonamientos.

Así han sido los profesionales del periodismo a los que hasta hoy les han quitado la vida con alevosía y ventaja. ¿Quiénes han cercenado la vida de cientos de periodistas que con su pluma dijeron la verdad? Los que han sido denunciados en sus intereses insanos. Esa verdad valiente del periodista que señala a los que han estado transgrediendo la ley y la justicia.

Silenciar al periodista no silencia a la realidad, la historia lo demuestra con los que pretenden “abrir los ojos” a la sociedad. No siendo periodista Galileo Galilei, quien descubrió que la tierra era redonda y que una estrella (Sol), era el centro del universo, casi le costó la vida ante el tribunal de los oscurantistas, que lo condenó a retractarse de la verdad.

Silenciar la voz de periodistas no equivale a eliminar la verdad. La verdad estará presente, como el caso de la corrupción, la impunidad, el fraude oficial e injusticias del gobierno en el poder.

¿Quién ha mandado ejecutar a periodistas honorables? Los caciques, los políticos corruptos, los que comercian con lo prohibido por las leyes.

La libertad de expresión desea ser coartada por la delincuencia, y el método o técnica utilizada es el cohecho para quebrantar el sano ejercicio periodístico. Asesinar a un periodista no elimina las realidades sociales, económicas o políticas de un país, como es la corrupción en las esferas gubernamentales, el quebranto de la justicia con la actuación de jueces venales con el apoyo de la modernidad de la justicia, la que protege al victimario y lesiona a la víctima, de la pésima educación dirigida por autoridades ajenas al magisterio, de la presencia de sindicatos blancos como el SNTE, de los que administran los bienes del Estado, de los abusos de la clase política, de la falta de planeación económica nacional, la entrega de riquezas subterráneas de la nación a extranjeros, la falta de atención médica a la mayor parte de los mexicanos, al insuficiente apoyo al campo, de los asaltos en las carreteras, de la venta de estupefacientes, la ausencia de fuentes de trabajo que generan las migraciones de miles de coterráneos, el hambre que conduce a delinquir. De la presencia de empresas extranjeras para la explotación de la mano de obra barata mexicana.

El periodista está obligado a escribir hechos: tanto positivos como negativos, apegados a la realidad que prevalece en los ámbitos económico, político y social.

El artículo sexto constitucional establece que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden público, el derecho a la información será garantizado por el Estado”. Y el artículo séptimo señala “Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública. En ningún caso podrá secuestrarse la imprenta como instrumento del delito. Las leyes orgánicas dictarán cuantas disposiciones necesarias para evitar que, so pretexto de las denuncias por delitos de prensa, sean encarcelados los expendedores, ‘papeleros’, operarios y demás empleados del establecimiento de donde haya salido el escrito denunciado, a menos que se demuestre previamente la responsabilidad de aquéllos”.

Tanto la libertad de imprenta como la de expresión, están relacionadas para la libre expresión de las ideas, por tanto los periodistas que han hecho denuncias de hechos ilegales están protegidos por nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.