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Tintero | Polideportivo, símbolo de la corrupción panista

  • Sergio E. Díaz Díaz

 

Adolfo Escobar no solo está obligado a dar explicaciones a la gente por esa obra irregular, sino que debe ser castigado por los abusos que cometió como autoridad municipal

El Polideportivo “Carlos Castillo Peraza”, edificado por capricho, autoritarismo y con un interés económico, se ha convertido para la capital del estado en el símbolo de la corrupción panista.

Adolfo Escobar Jardínez, autor intelectual del proyecto, apostó con esa obra a trascender en la política, primero como un munícipe ‘visionario’, luego ser diputado federal y/o senador de la República y finalmente aterrizar en la gubernatura.

Pero todo le salió mal. Primero porque desvió alrededor de 40 millones de pesos que la Federación le había autorizado para crear 11 canchas de futbol rápido en la comuna donde la infraestructura deportiva es literalmente pobre.

Y segundo porque, ‘por sus pistolas’, ordenó la construcción del Polideportivo en terrenos que tienen dueño y que nunca fueron propiedad del ayuntamiento.

Se trata de las fracciones 16 de los predios denominados exrancho de San Isidro y Santa Bárbara y otros inmuebles respaldados por la escritura pública de fecha ocho de marzo de 1993, registrada ante el Notario Público número uno del Distrito Judicial de Hidalgo, José Luis Macías Rivera, quien hizo constar la enajenación.

Y no conforme con ello, el secretario de gobierno en tiempos del gobierno de Héctor Ortiz Ortiz, puso su sello panista al nombrar al inmueble ‘Carlos Castillo Peraza’, expresidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN).

Pero las cosas han llegado a un punto insostenible, ya que un juez federal ordenó demoler el Polideportivo y devolver el terreno –como estaba- a los dueños.

El asunto es que, como vil avestruz, Adolfo Escobar se esconde. Ha guardado silencio sepulcral frente a la decisión de la autoridad que lo hace responsable de esa omisión y de un presunto desvío de recursos públicos.

Por dónde le busquen esa obra apesta a fraude. Es evidente que fue vista por las autoridades municipales pasadas como el mejor canal para hacer negocios y obtener jugosas ganancias.

O de qué otra forma se entiende que, empecinado, Escobar haya seguido con la edificación del Polideportivo aun cuando ya tenía observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) de que, ahí, se estaba maquinando un fraude que tarde o temprano se convertiría en una ‘papa caliente’.

Peor aún, de acuerdo con los informes de las cuentas públicas de 2014, 2015 y 2016, los costos de la obra fueron inflados hasta en más de siete millones de pesos. Y de ese total, más de 3.6 millones corresponden a volúmenes pagados en exceso no ejecutados; más de 1.5 millones por vicios ocultos y por precios pagados superiores a los del mercado, se registraron más de 2.3 millones.

Dentro del Fondo de Infraestructura Deportiva 2014, la comuna pagó más de 152 mil pesos por 53.2 metros lineales de suministro e instalación “de rejilla importada tipo perpendicular MCA Grate Technologies de 10 pulgadas de ancho y una pulgada de peralte color hueso modular, especial para áreas húmedas, fabricada a base de PVC de alta resistencia, para instalar un perímetro de Alberca”, lo que incluía materiales de ajuste, mano de obra y herramienta necesaria, pero nunca se ejecutó.

En el mismo periodo, la comuna pagó 107 mil 647.33 pesos por 42 piezas de suministro de banco de salida tipo desmontable para uso profesional lo cual tampoco existió. ¿Qué tal?

Luego entonces, si la obra huele a fraude, es incomprensible que el gobierno de la priista Anabell Ávalos Zempoalteca, insista –a través de sus funcionarios- en defender lo indefendible.

Ávalos no tiene por qué cargar ni limpiar el cochinero que le dejó su antecesor. Aquí no hay de otra, el señor debe ser denunciado ante las Procuradurías General de la República (PGR) y General de Justicia del Estado (PGJE) porque hubo uso irregular de recursos federales y estatales. Y no solo está obligado a dar explicaciones a la gente, sino que debe pagar con cárcel los abusos que cometió. Al tiempo