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Adiós al artista rebelde

  • Redacción El Sol de Tlaxcala
  • en Cultura

CDMX (OEM-Informex).- Hablar de José Luis Cuevas es referirse a uno de los creadores más importantes del siglo XX, quien fue considerado representante fundamental de la Generación de la Ruptura y del neofigurativismo, pero sin duda una de las mentes más brillantes del arte plástico en México. Ayer lunes murió.

Su talento no conoció fronteras, pues encontró en la pintura, el dibujo, el grabado, la escultura y la ilustración algunas de sus trincheras para expresar su visión del mundo y desentrañar el lado oscuro de la condición humana.

Nació en la Ciudad de México el 26 de febrero, algunos consignan 1934 como el año que vio la luz, aunque su hermano Alberto ha precisado que en realidad fue en 1931 cuando el artista llegó al mundo.

Desde niño dio muestras de su destreza en el dibujo y ganó un concurso organizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) con su autorretrato Niño obrero; desde entonces se le conoció como el güerito pintor.

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Ingresó como alumno irregular a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda; sin embargo, una enfermedad lo obligó a abandonar sus estudios durante dos años. Después tomó clases de grabado con Lola Cueto en el México City College.

Conocido como el Niño Terrible, el artista del autorretrato, Gato Macho, José Luis Cuevas era toda una celebridad que lo mismo compartía su talento y divertimento con grandes intelectuales como Carlos Fuentes o Carlos Monsiváis, pero también con figuras del espectáculo.

“Autorretrato”

“Autorretrato”, José Luis Cuevas. Técnica mixta sobre papel. / EL SOL DE TLAXCALA

Al corredor turístico de la Paseo de la Reforma se le atribuye que José Luis Cuevas lo haya bautizado como Zona Rosa, en reconocimiento a la artista Rosa Carmina, que era promotora cultural y de la moda.

En 1992 abrió sus puertas el Museo José Luis Cuevas en la Casona Conventual de Santa Inés, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde La Giganta, obra monumental de bronce con ocho metros altura creada por el artista, resguarda el patio central del recinto.

La obra de Cuevas ha sido valorada lo mismo en América Latina, Europa y Estados Unidos a través de su presentación en bienales y exposiciones tanto personales como colectivas.

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A lo largo de su carrera obtuvo diferentes distinciones como el Primer Premio Internacional de Dibujo de la Bienal de Sao Paulo, Premio Nacional de Ciencias Artes en Bellas Artes, Premio Internacional de Grabado en la Trienal de Nueva Delhi, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sinaloa, Premio Internacional del Consejo Mundial Grabado en San Francisco y Recibió la Orden de Caballero de las Artes y de las Letras del gobierno Francés, entre otros reconocimientos.

Su talento también tuvo eco en la escritura y fue autor de libros como Cuevas por Cuevas, Cuevarios, Cuevas contra Cuevas.

Le sobreviven al artista su viuda Batriz del Carmen Bazán y sus hijas Mariana, Ximena y María José.

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