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“Chespir”, monosabio huamantleco que suma más de 25 años en la fiesta brava

Vicente Hernández Arenas ha sobrevivido con su actividad taurina en diferentes cosos del país

Vicente Hernández Arenas conocido a nivel nacional en el medio taurino como “Chespir”, encabeza a una de las dos agrupaciones de monosabios que hay en la entidad.

Con más de 25 años en esta actividad, el huamantleco es contratado en diferentes plazas del país, entre ellas Pachuca, Teziutlán, Xico, Texcoco, Huamantla, Tlaxcala, Apizaco y Puebla capital.

Su mote surge por el personaje creado por Roberto Gómez Bolaños.

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“Cubrimos plazas en todo el país, también lo hacemos en la plaza México donde además hacemos labor de entorilar, arrear los toros y lo que se ofrezca”.

A sus 56 años de edad, “Chespir” recuerda que intentó alguna vez ser torero, “quería serlo y lo hice con una becerra que me pegó una tranquiza, la verdad dije que no servía para eso y me surgió la idea de hacer un grupo de monisabios; los empresarios nos empezaron a buscar, de ahí empecé a crecer”.

-¿Qué es lo que hacen en los cosos taurinos?

-“Vamos a la plaza y arreglamos el ruedo, vemos en qué condiciones está, rastreamos para que esté adecuado el piso cuando llegue el torero; en las corridas estamos pendientes si al torero le pegan una cornada, si es así lo levantamos y llevamos a la ambulancia, además presentamos a los toros, hacemos el anuncio de su número y nombre”.

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-¿Ha tenido complicaciones en su labor fue monosabio?

-“He recibido dos o tres sustos, prácticamente apunto de que me agarrara el toro; recuerdo que aquí en Tlaxcala he estado cerca de percances, también en Huamantla donde se han brincado dos toros, en Tetla si estuve muy cerca de que me pegaran una cornada porque el toro me agarró desprevenido, afortunadamente solo fueron golpes”.

-Su trabajo, ¿le ha dado alegrías?

-“Sí, gracias a Dios de aquí come la familia, me gusta mi labor, lo que hago, estoy muy solicitado, vivo prácticamente de esto”.

-¿Qué toreros recuerda a lo largo de los años de su actividad?

-“Son varios, uno de ellos Eloy Cavazos, como también Manolo Martínez y Mariano Ramos; viví un momento emocionante en Huamantla cuando Eloy Cavazos en una corrida de la feria nos invitó a salir al tercio, nos brindó un toro, reconoció nuestra labor, fue en 1996; también José Luis Angelino nos brindó un toro en Teziutlán, estoy muy contento con mi trabajo”.

-¿Ha presenciado momentos dramáticos?

-“La cornada al Glison en la femoral aquí en Tlaxcala, en esta plaza, fue una cornada fea, con un pañuelo amarramos, le paramos la sangre, metimos a la ambulancia, está vivo para contarlo”.

Comentó que en Huamanga, Antonio Lomelí también fue cortado en un instante en el que se temió por su vida, “pero es parte de la fiesta brava”.

“Chespir” tiene dos hijos, uno le sigue los pasos como mono sabio.

El originario del barrio San Francisco Yancuitlalpan, Huamantla, es requerido por empresas taurinas, por lo que su desplazamiento lo hace a lo largo y ancho del país.