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El marchista Pedro Daniel, carta fuerte en el Nacional

La velocidad es su pasión. Corre su Volvo a más de 240 kilómetros por hora. Ese peligro le hace reflexionar, analizar sus ideas para después concretarse directamente al deporte.

Pedro Daniel es un joven moderno. Le gusta andar bien vestido, mientras va caminando por la vida. Porque después se entrega por completo a la caminata. A la disciplina que le ha enseñado valores y ser una persona responsable de sus actos. Además de que gracias e ello, ha recorrido varias partes del mundo buscando estar entre los mejores.

Los 20 y 50 kilómetros son su pasión. Por lo que todos los días se levanta de madrugada para subir al Nevado de Toluca, al Desierto de los Leones o a donde diga su entrenador –Rubén Arikado- que les toca hacer sus actividades.

Ahora buscará su pase para el Mundial de Londres, en el Nacional que se llevará a cabo este fin de semana.

“Estamos terminando la parte final de la preparación con algunas distancias en ciertos sitios. Tengo una marca de 3:48’ en los 50, mientras que en los 20 cuento con un crono de 1:20’. Llego en buen momento para este encuentro a buscar el boleto”.

Pedro Daniel tiene la cualidad de estar en las dos pruebas. “Somos como 14 los marchistas que buscaremos el pase, y eso es bueno porque se demuestra que nuestra disciplina se ha levantado. Así hay que responder en los mundiales. Principalmente para ir impulsando la marcha y que vaya mejorando, con ello ya no tendríamos que salir a competir contra los europeos, sino que vengan a competir aquí”.

Siempre centrado al volante, a la sensación de estar atento para cualquier situación de peligro. Así se ha fortalecido en sus propios objetivos. Viviendo el deporte al máximo.

“Soy muy inquieto. Estudio la carrera de criminología. Como deportista hay que saber aprovechar tiempo. Tenemos una vida un poco restringida por lo que debemos trabajar mucho en ese aspecto”.

También le gusta el box, leer sobre el lenguaje corporal que es una de las materias de su carrera. Además de representar a las Fuerzas Armadas. Así es parte de la vida del marchista Pedro Daniel Gómez, quien al terminar sus entrenamientos mañaneros, se subió al volvo para transpirar nuevos objetivos dándole unas vueltas al periférico.