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Reconoce Iglesia a bienhechores y colectores a favor del Seminario

  • Karla MUÑETÓN
  • en Local

El administrador diocesano encabezó la celebración eucarística en honor a San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús

Con una misa celebrada en la capilla central, la Diócesis de la entidad reconoció el trabajo que a lo largo del año realizan bienhechores, que son personas que apoyan económicamente, y colectores, quienes van por las casas colectando artículos en especie o moneda, para apoyar al Seminario de Tlaxcala.

También resaltó la labor de la Vocacional San José, integrada por personas que se dedican a la oración por el aumento de las vocaciones y la perseverancia de los seminaristas, además de agradecer a quienes entregaron, durante la jornada de ayer, su ayuda en especie para el seminario.

El administrador diocesano, Jorge Iván Gómez Gómez, encabezó la celebración eucarística ofrecida en honor a San José de Nazaret de quien, dijo, fue un carpintero humilde, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, según lo relatan los evangelistas en la Biblia, ante decenas de asistentes y seminaristas del estado.

Además, destacó que el también llamado Patrón de la Iglesia Universal es venerado por los católicos como quien fue providente de lo material para su esposa María y para su hijo Jesús, pues a través de su trabajo honesto como carpintero obtuvo los recursos materiales para el sostén de su familia.

“Nosotros lo tememos como protector del área administrativa y económica del seminario”, expresó Gómez Gómez.

No obstante, explicó que dado que este año el 19 de marzo coincidió con un domingo de cuaresma, la celebración de San José se pospone para un día después, es decir, para celebrarse hoy, esto según el calendario litúrgico pero, desde luego, “sentimos su presencia espiritual entre nosotros”.

Por otro lado, instó a la feligresía a aprovechar los tiempos de cuaresma, pues aseveró que son momentos para la conversión espiritual, “debemos reconocernos como frágiles y pecadores para pedir perdón y misericordia”.

Abundó que si los católicos van a Jesús a través de los sacramentos nunca tendrán sed, pues él es la fuente, pero entre más se alejen de él, mayormente se volverán áridos, lo que ocasionará que se debilite su fe y como consecuencia pueden morir.

“Todo encuentro con Cristo genera la conversión, y de consecuencia el discipulado, y finalmente entonces la misión, es el proceso vocacional”, manifestó.