Cambian gas LP por leña y carbón en zonas rurales de Tlaxcala

Tomás BAÑOS

  · jueves 26 de enero de 2017

Doña Lucía Angulo trabaja 18 horas diarias, pero lo que gana en la producción de leche, no le alcanza para alimentar a su familia de cuatro personas, el forraje para dos vacas, un becerro y un burro, y además, comprar combustible. / Tomás BAÑOS

Ante el gasolinazo, cientos de familias de la zona rural queviven en Tlaxcala, han dejado de utilizar gas Licuado de Petróleo(LP) y regresaron al uso de leña, chinamite (residuo de la cañade maíz) y carbón para coser sus alimentos.

En Tlaxcala, cientos de familias que viven cercanas al ParqueNacional Malinche (PNM), en Tlaxco, Terrenate, Nanacamilpa yCalpulalpan, salen por la mañana en busca de leña para coser susalimentos.

La Reforma Energética que trajo como consecuencia el incrementode los combustibles desde el uno de enero, afirmaron las jefas delhogar, es un duro golpe contra este sector de la población que velacerada su economía. Doña Lucía Angulo trabaja 18 horasdiarias, pero lo que gana en la producción de leche, no le alcanzapara alimentar a su familia de cuatro personas, el forraje para dosvacas, un becerro y un burro, y además, comprarcombustible. Originaria de Santa Isabel Tetlatlahuca, alsur de Tlaxcala, donde se detectan cinturones de pobreza, refirióque hace poco, el cilindro de LP de 20 kilos estaba en 250 pesos ycasi alcanzaba para 30 días. "Ahora cuesta 300 pesos, la pipavende mínimo de 100 kilos y tarda siete días, pero los deProtección Civil dicen qué hay riesgos cuando llenan el tanque ymultan a los repartidores", expresó. Dijo que a la semana obtieneentre 90 y 100 litros de leche de los que percibe 450 pesos, soloque invierte la mitad en forraje para alimentarla a susvacunos.

Manifestó que el subsidio que recibe de Prospera, mil 200 pesoscada dos meses, es con lo que subsiste para mantener a seispersonas. La jefa del hogar, quien vive en calle “La Amargura”y esquina con carretera federal de esa población, mencionó quepara sustituir el gas, "estamos utilizando carbón, leña ychinamite que traemos del campo, el gas está muy caro y se acabapronto". En la parte trasera de su deteriorada vivienda, la señoraLucía -de 52 años de edad- colocó un anafre en el que preparasus alimentos, esta vez sopa de pasta y papas con rajas. "El señorde la verdura nos deja la papa en cuatro pesos el kilo, pero lablanca cuesta 20, no nos alcanza, de carne tampoco, una vez a laquincena mató un pato o gallinita que voy engordando", expuso aeste Diario. La afligida mujer comentó que su esposo se empleacomo peón en la pizca cuando hay trabajo y gana el mínimo, por loque no cuentan con un ingreso estable.

Mencionó que su yerno es ayudante de mecánico y lo que percibea la semana es para el alimento de sus dos hijos. “Damos graciasa Dios, que solo son gripas, él siempre nos protege y ampara, peroaquí hay que trabajar más que antes para que la sopa y laspapitas no falten, pues hasta los frijoles están caros y tardanmucho en cocer".