/ domingo 28 de agosto de 2016

Son ancianos… Y desde su encierro solo se conforman con amanecer

“Señor sáquenos de aquí, nuestros hijos nos trajeron yse olvidaron, no queremos vivir en este maldito infierno”,expresan

“Aquí en el asilo, nosotros no festejamos nada, lo quepedimos es que nos saquen de este lugar donde nos tienenolvidados”, expresan entre llanto ancianos de 65 años y más,albergados desde hace 5, 10 y 15 años, viven en Españita, dondese encuentra el Asilo de Ancianos “San Judas Tadeo”.

En la víspera del Día del Abuelo -se conmemora hoy 28 deagosto- los 67 longevos que habitan en la exhacienda Tepalca, pasansus últimos años de vida enfermos, abandonados por susfamiliares, entre la pobreza y sin esperanza.

Para los que todavía no han perdido sus facultades mentales, ladistracción es la televisión y los juegos de mesa; algunos sesuman a las actividades en el hogar.

Ellos duermen, se levantan, se alimentan, les administranmedicamentos, oran, ríen y lloran al final solo se conforman conel nuevo amanecer.

Postrados en el viejo sillón de cien años de antigüedad,cinco senectos provenientes de diferentes entidades del paísrememoran sus hazañas, sus vivencias y anécdotas que repiten adiario.

Entre los pasillos del inmueble -construido en 1592 pues formabaparte de la hacienda La Blanca y después fue adquirida por lafamilia Viveros-, ancianas y ancianos se exponen al sol, aquí todoes abandono, soledad y silencio.

Stella Edna Osterrot Durán, es originaria del estado de Puebla,el pasado 27 de julio cumplió 64 años y fue ingresada el 20 deoctubre de 2015.

Ella refiere que desde que la dejaron en el albergue no la hanvisitado sus familiares.

“Soy señorita, nunca me casé, mi papá tenía un caráctermuy fuerte y se enojaba si teníamos novio, muchas veces me pegó,tengo mucho miedo, pero ya no me vienen a ver, por eso le pido austed señor que me saque de este infierno maldito”, expresaentre lágrimas al representante de este Diario.

Ednita, como le dicen sus compañeros, enfrenta un problema enla pierna izquierda que le impide caminar sin el apoyo de laandadera que le regalaron, eso sí, recuerda la fecha de sucumpleaños y el nombre de sus padres.

“Ya no puedo caminar, ellos me regañan seguido, cuando losllamo con otro nombre, me dicen que me quite del pasillo… ya mecuesta ir a desayunar, estoy solita y abandonada”, comenta.

Alfonsina Justo Hernández, tiene 94 años, originaria deCuapiaxtla, sus hijos la abandonaron en el Sistema Municipal parael Desarrollo Integral de la Familia, es asistida en todas susactividades, incluso, la sujetan de la silla de ruedas para que nosufra un accidente.

Mientras toma alimentos y escucha música, está tranquila, perocuando tiene frío y el personal la deja por unos minutos, comienzaa llorar.

Ella fue ingresada el cinco de julio de 2011 y dice que sufamilia ya murió “pues ya no vienen, ahora le agradezco alSeñor cada nuevo amanecer, quiero que me lleven a mi casa”.

El albergue

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/ASÍ.gif

El Asilo de Ancianos “San Judas Tadeo” se localiza en elkilómetro 10 de la carretera federal Ixtacuixtla-Españita en elmunicipio de Españita, sobre una desviación de terracería a laderecha.

En la exhacienda Tepalcatepec, habitan 23 mujeres y 34 hombres,así como seis menores de edad.

El acceso principal está cerrado con una cadena de acero ycandado, no hay forma alguna de que los habitantes escapen, dehecho, la comunidad más cercana se encuentra a unos cuatrokilómetros del albergue.

Por si fuera poco, durante la noche, el viejo portón de maderaque da acceso al patio permanece cerrado.

El Asilo es atendido por 14 personas entre cocineras,recamareras, bañeras, enfermeras y un médico.

El inmueble cuenta con una planta de dos pisos, algunos vivenarriba, pero la mayoría que utiliza silla de ruedas -unas 25personas- vive en la parte baja, entre el pasillo principal.

En el acceso se encuentra un amplio estacionamiento con áreasverdes, al ingresar a la derecha está un consultorio médico yárea de enfermería, la dirección, cocina y sala de televisión,un lugar para orar y bodegas. En la planta trasera, el edificiomilenario de altos, se encuentra en ruinas.

El Asilo fue abierto en el año 2000, inicialmente para personasde 65 años y más, pero actualmente, las políticas de ladirectora Rita Cruz Hernández es que acepten a personas concapacidades diferentes y menores de edad.

 

Dos enfermeras se encargan de 40 pacientes

Ante la ausencia de la directora del Asilo de Ancianos, es laenfermera en turno la que se encarga de proporcionar información aquien lo solicita, aunque de entrada advierte que está prohibidotomar fotografías a los habitantes.

Explica que 40 de los 73 huéspedes, al tiempo que ingierenalimentos, se les suministra de medicamentos durante las 24 horasporque son parte de sus necesidades.

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/ATENCIÓN.gif

“Trabajamos 24 por 24 horas, siempre hay una enfermera enauxilio de un anciano, cuando la vida de uno de ellos está enriesgo hablamos al 066 para que una ambulancia traslade al pacientea un hospital a Tlaxcala”, explica la enfermera AltagraciaMéndez.

De los 73, 40 presentan alguna enfermedad crónica comodiabetes, alzheimer, demencia senil, esquizofrenia y convulsión-epilepsia, que son atendidas por una enfermera a cambio de mil 600pesos quincenales.

Solo un 10% de habitantes recibe visita

Martha Sánchez quien acaba de ingresar al turno que lecorresponde, refiere que el albergue requiere de muchasnecesidades.

Aclara que apenas un 10% de los ancianos es visitado por susfamiliares, “los demás de plano ya se olvidaron, los dejaronabandonados y nadie paga por ellos, por eso las necesidades setriplican”.

Dice que las reglas para estas personas de la edad de oro, esque se deben bañar diario, sin embargo, admite que el gas no essuficiente para los 73 habitantes, así que lo hacen terciado.

Comenta que como los familiares han abandonado a sus seresqueridos, el ingreso en recursos económicos al Asilo disminuye enforma considerable, por lo que dependen de acciones de personasaltruistas.

 

Rehabilitan dormitorios con redondeo

Los dormitorios que estaban en pésimas condiciones desde elaño 2000 cuando el Asilo abrió sus puertas, fueron rehabilitadoscon recursos del redondeo a través de las tiendas Oxxo en losmeses de abril, mayo, junio y julio de 2015.

Sin embargo, ellos requieren de apoyos como medicinas,complementos alimenticios, despensas de la canasta básica,alimentos enlatados, agua purificada, amaranto, azúcar, leche ypañales.

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/UN-MISMO.gif

Hasta en el Asilo abusan los hijos

José Cabral es una persona jubilada, originaria de La Joya,municipio de Tlaxcala, pero que al igual que sus vecinos de cuarto,está internado.

De unos 75 años, este varón por las tardes y mañanas camina alas afueras de la exhacienda con otra mujer.

- ¿Ustedes son esposos? Pregunta Maricarmen Juárez Luna, quienese día visita el albergue para donar ropa

- “No, nosotros somos amigos, pero nos queremos mucho, andamosjuntos”, contesta el hombre de pelo cano.

Entre la plática, comenta que cada mes uno de sus hijos va porél para que cobre la pensión, solo que “ya no me estáconviniendo, porque me deja sin dinero, aunque se la paso porqueregala un día de su tiempo en la ciudad”.

“Señor sáquenos de aquí, nuestros hijos nos trajeron yse olvidaron, no queremos vivir en este maldito infierno”,expresan

“Aquí en el asilo, nosotros no festejamos nada, lo quepedimos es que nos saquen de este lugar donde nos tienenolvidados”, expresan entre llanto ancianos de 65 años y más,albergados desde hace 5, 10 y 15 años, viven en Españita, dondese encuentra el Asilo de Ancianos “San Judas Tadeo”.

En la víspera del Día del Abuelo -se conmemora hoy 28 deagosto- los 67 longevos que habitan en la exhacienda Tepalca, pasansus últimos años de vida enfermos, abandonados por susfamiliares, entre la pobreza y sin esperanza.

Para los que todavía no han perdido sus facultades mentales, ladistracción es la televisión y los juegos de mesa; algunos sesuman a las actividades en el hogar.

Ellos duermen, se levantan, se alimentan, les administranmedicamentos, oran, ríen y lloran al final solo se conforman conel nuevo amanecer.

Postrados en el viejo sillón de cien años de antigüedad,cinco senectos provenientes de diferentes entidades del paísrememoran sus hazañas, sus vivencias y anécdotas que repiten adiario.

Entre los pasillos del inmueble -construido en 1592 pues formabaparte de la hacienda La Blanca y después fue adquirida por lafamilia Viveros-, ancianas y ancianos se exponen al sol, aquí todoes abandono, soledad y silencio.

Stella Edna Osterrot Durán, es originaria del estado de Puebla,el pasado 27 de julio cumplió 64 años y fue ingresada el 20 deoctubre de 2015.

Ella refiere que desde que la dejaron en el albergue no la hanvisitado sus familiares.

“Soy señorita, nunca me casé, mi papá tenía un caráctermuy fuerte y se enojaba si teníamos novio, muchas veces me pegó,tengo mucho miedo, pero ya no me vienen a ver, por eso le pido austed señor que me saque de este infierno maldito”, expresaentre lágrimas al representante de este Diario.

Ednita, como le dicen sus compañeros, enfrenta un problema enla pierna izquierda que le impide caminar sin el apoyo de laandadera que le regalaron, eso sí, recuerda la fecha de sucumpleaños y el nombre de sus padres.

“Ya no puedo caminar, ellos me regañan seguido, cuando losllamo con otro nombre, me dicen que me quite del pasillo… ya mecuesta ir a desayunar, estoy solita y abandonada”, comenta.

Alfonsina Justo Hernández, tiene 94 años, originaria deCuapiaxtla, sus hijos la abandonaron en el Sistema Municipal parael Desarrollo Integral de la Familia, es asistida en todas susactividades, incluso, la sujetan de la silla de ruedas para que nosufra un accidente.

Mientras toma alimentos y escucha música, está tranquila, perocuando tiene frío y el personal la deja por unos minutos, comienzaa llorar.

Ella fue ingresada el cinco de julio de 2011 y dice que sufamilia ya murió “pues ya no vienen, ahora le agradezco alSeñor cada nuevo amanecer, quiero que me lleven a mi casa”.

El albergue

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/ASÍ.gif

El Asilo de Ancianos “San Judas Tadeo” se localiza en elkilómetro 10 de la carretera federal Ixtacuixtla-Españita en elmunicipio de Españita, sobre una desviación de terracería a laderecha.

En la exhacienda Tepalcatepec, habitan 23 mujeres y 34 hombres,así como seis menores de edad.

El acceso principal está cerrado con una cadena de acero ycandado, no hay forma alguna de que los habitantes escapen, dehecho, la comunidad más cercana se encuentra a unos cuatrokilómetros del albergue.

Por si fuera poco, durante la noche, el viejo portón de maderaque da acceso al patio permanece cerrado.

El Asilo es atendido por 14 personas entre cocineras,recamareras, bañeras, enfermeras y un médico.

El inmueble cuenta con una planta de dos pisos, algunos vivenarriba, pero la mayoría que utiliza silla de ruedas -unas 25personas- vive en la parte baja, entre el pasillo principal.

En el acceso se encuentra un amplio estacionamiento con áreasverdes, al ingresar a la derecha está un consultorio médico yárea de enfermería, la dirección, cocina y sala de televisión,un lugar para orar y bodegas. En la planta trasera, el edificiomilenario de altos, se encuentra en ruinas.

El Asilo fue abierto en el año 2000, inicialmente para personasde 65 años y más, pero actualmente, las políticas de ladirectora Rita Cruz Hernández es que acepten a personas concapacidades diferentes y menores de edad.

 

Dos enfermeras se encargan de 40 pacientes

Ante la ausencia de la directora del Asilo de Ancianos, es laenfermera en turno la que se encarga de proporcionar información aquien lo solicita, aunque de entrada advierte que está prohibidotomar fotografías a los habitantes.

Explica que 40 de los 73 huéspedes, al tiempo que ingierenalimentos, se les suministra de medicamentos durante las 24 horasporque son parte de sus necesidades.

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/ATENCIÓN.gif

“Trabajamos 24 por 24 horas, siempre hay una enfermera enauxilio de un anciano, cuando la vida de uno de ellos está enriesgo hablamos al 066 para que una ambulancia traslade al pacientea un hospital a Tlaxcala”, explica la enfermera AltagraciaMéndez.

De los 73, 40 presentan alguna enfermedad crónica comodiabetes, alzheimer, demencia senil, esquizofrenia y convulsión-epilepsia, que son atendidas por una enfermera a cambio de mil 600pesos quincenales.

Solo un 10% de habitantes recibe visita

Martha Sánchez quien acaba de ingresar al turno que lecorresponde, refiere que el albergue requiere de muchasnecesidades.

Aclara que apenas un 10% de los ancianos es visitado por susfamiliares, “los demás de plano ya se olvidaron, los dejaronabandonados y nadie paga por ellos, por eso las necesidades setriplican”.

Dice que las reglas para estas personas de la edad de oro, esque se deben bañar diario, sin embargo, admite que el gas no essuficiente para los 73 habitantes, así que lo hacen terciado.

Comenta que como los familiares han abandonado a sus seresqueridos, el ingreso en recursos económicos al Asilo disminuye enforma considerable, por lo que dependen de acciones de personasaltruistas.

 

Rehabilitan dormitorios con redondeo

Los dormitorios que estaban en pésimas condiciones desde elaño 2000 cuando el Asilo abrió sus puertas, fueron rehabilitadoscon recursos del redondeo a través de las tiendas Oxxo en losmeses de abril, mayo, junio y julio de 2015.

Sin embargo, ellos requieren de apoyos como medicinas,complementos alimenticios, despensas de la canasta básica,alimentos enlatados, agua purificada, amaranto, azúcar, leche ypañales.

https://storage.googleapis.com/oem-elsoldetlaxcala/2016/08/UN-MISMO.gif

Hasta en el Asilo abusan los hijos

José Cabral es una persona jubilada, originaria de La Joya,municipio de Tlaxcala, pero que al igual que sus vecinos de cuarto,está internado.

De unos 75 años, este varón por las tardes y mañanas camina alas afueras de la exhacienda con otra mujer.

- ¿Ustedes son esposos? Pregunta Maricarmen Juárez Luna, quienese día visita el albergue para donar ropa

- “No, nosotros somos amigos, pero nos queremos mucho, andamosjuntos”, contesta el hombre de pelo cano.

Entre la plática, comenta que cada mes uno de sus hijos va porél para que cobre la pensión, solo que “ya no me estáconviniendo, porque me deja sin dinero, aunque se la paso porqueregala un día de su tiempo en la ciudad”.

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