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♻️Ciudad de México sin basura: Operará planta con rigor europeo

Cuando a Margaret Bates se le cuestiona sobre el riesgo que supone para el medio ambiente un centro de termovalorización, ella contundentemente afirma que prefiere vivir al lado de una planta como ésta que junto a una carretera donde miles de vehículos transitan y contaminan a diario.

Bates no es empleada de alguna empresa del ramo ni tampoco es ajena al tema. Ella es presidenta del Instituto de Gestión de Residuos del Reino Unido y la segunda persona más influyente en el tratamiento de basura en el mundo, según la revista especializada Resource Magazine.

Las termovalorizadoras que operan en Europa cumplen con las normas ambientales más estrictas y pese a que procesan miles de toneladas de basura todos los días, no se perciben en los alrededores olores fétidos, ruido o humo en el aire.

El complejo que se construirá en la Ciudad de México contará con los mismos estándares de calidad medioambiental, dice Paolo Rossi, director de operaciones de Veolia, empresa ganadora de la licitación en la capital del país, durante un recorrido con expertos y autoridades capitalinas por la planta de Newhaven, en Reino Unido.

Los datos de emisiones generadas en estas instalaciones ofrecen una muestra de lo poco contaminante que resulta esta tecnología que transforma la basura en electricidad.

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Solo por poner un ejemplo, la Norma Oficial Mexicana NOM-098-SEMARNAT-2002 establece que una planta de incineración de residuos puede liberar a la atmósfera un máximo de 0.2 ng/m3 de dioxinas y furanos, dos de los compuestos químicos con mayor potencial tóxico para el ambiente y la salud humana.

La norma europea (IED 2010/75), que es más estricta, impone un límite máximo de 0.1 ng/m3 mientras que el centro de Newhaven solo genera 0.007 ng/m3, es decir, un 93% por debajo de lo establecido en la directiva europea.

Lo mismo sucede con las emisiones de partículas, cloruro de hidrógeno, dióxido de azufre, óxido de nitrógeno, mercurio, monóxido de carbono y metales pesados.

Y es que en este proceso, los gases que resultan de la descomposición térmica de los residuos son sometidos a un procedimiento muy estricto de depuración y limpieza antes de ser liberados a la atmósfera.

Las bases de licitación del contrato otorgado por el gobierno de la Ciudad de México al consorcio francés contemplan el cumplimiento de la norma europea.

Impactos al mínimo

El mes pasado, organizaciones ambientalistas como Greenpeace exigieron al gobierno de la Ciudad de México echar atrás el contrato para construir la nueva planta de termovalorización alegando que ésta pondría en riesgo el medio ambiente y la salud de la población.

En un comunicado señalaron que las autoridades capitalinas “hoy quieren imponer la incineración pese a ser una tecnología que genera contaminantes altamente tóxicos, cancerígenos y perturbadores endocrinos”.

Pero el especialista en derecho ambiental Gabriel Real pide no confundir el proceso de termovalorización con la incineración tradicional.

“¿La termovalorización es incineración? Sí, pero para hablar de termovalorización se tienen que dar dos condiciones: que haya una eficiencia en la recuperación energética por encima de ciertos estándares y que las emisiones estén rigurosamente controladas”, indica el experto.

Ferrer además sostiene que las emisiones generadas por una instalación de esta clase “son infinitamente menores” comparadas con las que se producen en los rellenos sanitarios.

Carlos Álvarez Flores, especialista en gestión de residuos, coincide en que el riesgo de generar impactos ambientales es mínimo.

“Sabemos que hay voces que están en contra, pero no tienen sustento. Ellos están hablando de aquella vieja incineración en la que yo también estoy en contra”, indica el también activista y consultor ambiental.

Para Margaret Bates, “un espectáculo de pirotecnia contamina más que una planta termovalorizadora”.

La experta británica presentó además estudios del Instituto de Medicina Preventiva de la Universidad de Lisboa y del Comité de Carcinogenicidad del Reino Unido que demuestran que no hay evidencia científica de que esta tecnología cause daños a la salud.

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Plantas transparentes

En lo que sí coinciden los expertos es que el complejo a construirse en la CdMx debe ser monitoreado continuamente para asegurar que siempre cumpla con las normas ambientales.

“Vamos a proponer un sistema para vigilar esto, que haya un supervisor social; yo creo que el gobierno de la ciudad debe aceptar que haya un grupo de académicos y técnicos que conformen una instancia de supervisión social para que estemos vigilando el proceso”, señaló Álvarez Flores.

En Inglaterra existe una agencia ambiental que puede inspeccionar las plantas a cualquier hora de cualquier día y sin previo aviso. Pese a eso, Doug Parlow director técnico del Manejo de Basura de Veolia en Gran Bretaña, presume que ellos nunca han tenido un problema con sus emisiones de contaminantes.

La operación del complejo de Newhaven es tan transparente que las emisiones diarias son reportadas en su sitio web y corroboradas por la autoridad en la materia. En las instalaciones de Lille, Francia, incluso existe un tablero electrónico a la entrada de la planta que muestra en tiempo real la información.

En el mundo existen más de 2 mil plantas de termovalorización distribuidas en Europa, Asia y Norteamérica. La planta mexicana será la más grande del planeta y la primera en América Latina. Se espera que inicie operaciones en 2019 y tenga capacidad para procesar un millón 679 mil toneladas de basura al año.