/ jueves 14 de mayo de 2020

Insabi paga 4,272 mdp por el Plan DN-III

El Instituto pagará 4 mil 272 millones de pesos a las Fuerzas Armadas para atender la crisis del Covid-19

En la conferencia presidencial del 24 de marzo de 2020, el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval González, anunció los preparativos del Plan DN-III-E para apoyar con sus médicos y hospitales la atención de pacientes con Covid-19.

Ese día, Juan Antonio Ferrer Aguilar, director general del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), firmó un convenio de colaboración en el que pagó cuatro mil 272 millones de pesos al Ejército mexicano para aplicar el Plan. De esta forma, el Insabi terminó por financiar el apoyo militar ante la emergencia sanitaria.

“Derivado de la evolución de la pandemia del Covid-19 se tiene la necesidad apremiante de incrementar la infraestructura hospitalaria y de terapia intensiva, para la atención de personas afectadas por este virus, por lo que se requiere el apoyo de la Sedena para hacer frente a dicha contingencia”, suscribe Ferrer en el convenio.

El Plan DN-III-E es un instrumento operativo militar creado en los años sesenta para establecer el orden público y auxiliar a la población en caso de desastres naturales y humanos.

En representación del Ejército firmaron los generales Agustín Radilla Suástegui, oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); Arturo Coronel Flores, director General de Administración y Ramón Arturo Valdés Espinosa, director General de Sanidad de la institución militar. El instrumento jurídico, en poder de El Sol de México, establece que el convenio es para que la Sedena “apoye en la realización de las acciones orientadas a complementar las capacidades del Sistema Nacional de Salud para la atención de la emergencia de salud pública originada por la epidemia del Covid-19, a través de la aplicación del Plan DN-III-E en todo el territorio nacional, empeñando los recursos humanos y materiales de que dispone”.

SALUD EN MANOS MILITARES

El acuerdo también autoriza a las Fuerzas Armadas a comprar material médico, contratar doctores y enfermeras, aumentar la capacidad hospitalaria y trazar un plan de entrega y reparto del instrumento y material médico a cada una de las regiones que se conviertan en un foco rojo por la pandemia de Covid-19.

La Sedena se comprometió además a contratar temporalmente personal médico, de enfermería, administrativo y todo aquel que fuera necesario para enfrentar la epidemia.

Asimismo se responsabilizó de efectuar la distribución de equipos e insumos médicos mediante la implementación de un sistema logístico y, en coordinación con el Insabi, determinar la ubicación y manera de implementar hospitales provisionales, se lee en el documento.

El acuerdo permite a las Fuerzas Armadas “llevar a cabo la activación, empleo y administración de las instalaciones hospitalarias, unidades operativas adaptadas y hospitales provisionales y aquellos pertenecientes al sector salud, por fases; así como en aquellos en la que la Sedena asuma la administración absoluta”.

Una vez superada la contingencia sanitaria, las instalaciones hospitalarias en las que el Ejército hubiese asumido la administración absoluta, serán devueltas al Insabi, indica el acuerdo.

SE ACTIVA EL PLAN

Aunque el Plan DN-III-E comenzó a prepararse desde marzo, fue el lunes 4 de mayo que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dio el banderazo para su aplicación junto con el Plan Marina de la Armada de México.

“Tenemos infraestructura, hay hospitales, camas, ventiladores, especialistas, médicos, enfermeras suficientes en lo que tiene que ver con el sector salud”, dijo el mandatario, quien fue respaldado por Sandoval González.

En la conferencia de ese día, el secretario de Defensa indicó que la institución a su cargo cuenta con 117 instalaciones en todo el país, entre hospitales de especialización, hospitales militares de zona y unidades médicas de consulta externa.

“En lo que ya hemos desarrollado, tenemos la seguridad de los almacenes del IMSS desde marzo, con 38 almacenes y empleando casi mil elementos; tenemos también medidas sanitarias en cinco aeropuertos”, dijo el General. Destacó la contratación de cuatro mil 225 profesionales de la salud, adicionales a su personal médico en todo el esquema de sanidad militar, para combatir la epidemia.


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En la conferencia presidencial del 24 de marzo de 2020, el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval González, anunció los preparativos del Plan DN-III-E para apoyar con sus médicos y hospitales la atención de pacientes con Covid-19.

Ese día, Juan Antonio Ferrer Aguilar, director general del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), firmó un convenio de colaboración en el que pagó cuatro mil 272 millones de pesos al Ejército mexicano para aplicar el Plan. De esta forma, el Insabi terminó por financiar el apoyo militar ante la emergencia sanitaria.

“Derivado de la evolución de la pandemia del Covid-19 se tiene la necesidad apremiante de incrementar la infraestructura hospitalaria y de terapia intensiva, para la atención de personas afectadas por este virus, por lo que se requiere el apoyo de la Sedena para hacer frente a dicha contingencia”, suscribe Ferrer en el convenio.

El Plan DN-III-E es un instrumento operativo militar creado en los años sesenta para establecer el orden público y auxiliar a la población en caso de desastres naturales y humanos.

En representación del Ejército firmaron los generales Agustín Radilla Suástegui, oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); Arturo Coronel Flores, director General de Administración y Ramón Arturo Valdés Espinosa, director General de Sanidad de la institución militar. El instrumento jurídico, en poder de El Sol de México, establece que el convenio es para que la Sedena “apoye en la realización de las acciones orientadas a complementar las capacidades del Sistema Nacional de Salud para la atención de la emergencia de salud pública originada por la epidemia del Covid-19, a través de la aplicación del Plan DN-III-E en todo el territorio nacional, empeñando los recursos humanos y materiales de que dispone”.

SALUD EN MANOS MILITARES

El acuerdo también autoriza a las Fuerzas Armadas a comprar material médico, contratar doctores y enfermeras, aumentar la capacidad hospitalaria y trazar un plan de entrega y reparto del instrumento y material médico a cada una de las regiones que se conviertan en un foco rojo por la pandemia de Covid-19.

La Sedena se comprometió además a contratar temporalmente personal médico, de enfermería, administrativo y todo aquel que fuera necesario para enfrentar la epidemia.

Asimismo se responsabilizó de efectuar la distribución de equipos e insumos médicos mediante la implementación de un sistema logístico y, en coordinación con el Insabi, determinar la ubicación y manera de implementar hospitales provisionales, se lee en el documento.

El acuerdo permite a las Fuerzas Armadas “llevar a cabo la activación, empleo y administración de las instalaciones hospitalarias, unidades operativas adaptadas y hospitales provisionales y aquellos pertenecientes al sector salud, por fases; así como en aquellos en la que la Sedena asuma la administración absoluta”.

Una vez superada la contingencia sanitaria, las instalaciones hospitalarias en las que el Ejército hubiese asumido la administración absoluta, serán devueltas al Insabi, indica el acuerdo.

SE ACTIVA EL PLAN

Aunque el Plan DN-III-E comenzó a prepararse desde marzo, fue el lunes 4 de mayo que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dio el banderazo para su aplicación junto con el Plan Marina de la Armada de México.

“Tenemos infraestructura, hay hospitales, camas, ventiladores, especialistas, médicos, enfermeras suficientes en lo que tiene que ver con el sector salud”, dijo el mandatario, quien fue respaldado por Sandoval González.

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