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Papa pide a líderes pensar en los excluidos

Apremiante, enérgico y ambicioso llamado del papa Francisco a los 20 “Grandes” del planeta reunidos en Hamburgo, Alemania, en medio de evidentes divisiones sobre las recetas para resolver los graves problemas que aquejan al mundo y privilegiando en cambio los intereses políticos nacionales.

El mensaje del Pontífice argentino, dirigido a la anfitriona del evento, Angela Merkel, insta al mundo de manera casi dramática, a “poner fin a todas las actuales e inútiles masacres” y a pensar en cambio “en los pobres, los prófugos, los últimos y los excluidos”.

Bergoglio lanzó su enésimo grito de alarma, evocando la carta que en agosto de 1917 el papa Benedicto XV envió “a los jefes de los pueblos beligerantes”, pidiendo, inútilmente, el fin de la Primera Guerra Mundial, definiéndola una “inútil masacre”. Cien años después, el primer Papa latinoamericano hace el mismo pedido. La historia parece repetirse.

“Es una trágica contradicción e incoherencia la aparente unidad en foros comunes con fines económicos o sociales, y la aceptada persistencia de enfrentamientos bélicos”, se lee en el mensaje de Francisco.

Es así que Francisco subraya que para modificar esta tendencia, es necesario cambiar “el corazón y las consciencias de los gobernantes”, que deben aplicar medidas de absoluta prioridad a los pobres, a los prófugos, a los desplazados y a los excluidos, sin distinción de nación, raza, religión o cultura, y rechazar los conflictos armados”.

En este contexto, dirige “un apremiante llamado” al G20 para aliviar la trágica situación en Sudan del Sur, en la cuenca del lago Chad, en el Cuerno de África y en Yemen, donde hay 30 millones de personas que no tienen alimentos y agua para sobrevivir”.

No podía faltar en el mensaje, la dura crítica al manejo de la economía mundial. “Las trágicas ideologías” de la primera mitad del siglo pasado, afirmÓ Bergoglio refiriéndose al fascismo y al comunismo, “fueron sustituidas por las nuevas ideologías de la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera, con dolorosas consecuencias –subrayó con tono dramático- de exclusión y de descarte…y también de muerte”.