Trump y Abe escenifican su unidad frente a Corea del Norte

Contemplan todas las vías contra Pyongyang y dan por terminada la “paciencia estratégica”

Por EFE y AFP

  · martes 7 de noviembre de 2017

La imagen de Trump tirando de una sola vez una gran cantidad de comida a los peces, como si tuviera ganas de ir rápido, fue objeto de burla. Trump y Abe usaban cucharitas para echar pequeñas cantidades de comida, pero de pronto el magnate vació toda al estanque, bajo la mirada divertida de su secretario de Estado, Rex Tillerson / Foto: Reuters

TOKIO Japón. Los líderes de Japón, Shinzo Abe, y Estados Unidos, Donald Trump, escenificaron ayer su unidad total frente a Corea del Norte, y subrayaron que contemplan todas las vías de acción para lidiar con Pyongyang tras dar por terminada “la paciencia estratégica”.

Abe y Trump se mostraron plenamente de acuerdo en aplicar una “máxima presión” sobre Corea del Norte para forzarle a abandonar sus programas nuclear y de misiles, e hicieron gala de una amistad sin precedentes entre mandatarios de estos países aliados, después de celebrar una cumbre en Tokio.

“La era de la paciencia estratégica se ha acabado”, afirmó Trump en una rueda de prensa conjunta para insistir en el cambio de rumbo emprendido por su Administración respecto a las anteriores, lo que incluye contemplar todas las opciones de acción posibles, entre ellas la militar.

El problema norcoreano fue el asunto central en la agenda de la cumbre celebrada ayer en el palacio tokiota de Akasaka.

El primer ministro japonés, por su parte, aseguró que está “al cien por cien” con Washington en su postura de que “todas las opciones están sobre la mesa” y de ejercer la “máxima presión” sobre el régimen de Kim Jong-un.

“Hemos intentando el diálogo durante décadas y siempre lo han roto. No tiene sentido dialogar”, aseguró Abe, quien pidió una vez más China a que ejerza su influencia sobre Corea del Norte para empujarle a poner fin a sus programas armamentísticos.

Ambos mandatarios, que se encontraron en Tokio por quinta vez desde que el magnate neoyorquino ganara las presidenciales estadounidenses el pasado noviembre, presumieron de mantener unas relaciones cuya cercanía y fluidez no tiene parangón entre sus predecesores.

Trump asistió a una reunión con familiares de japoneses secuestrados por el régimen norcoreano entre 1977 y 1983 y se comprometió a trabajar “estrechamente” con el Ejecutivo japonés para tratar de lograr su retorno.

En el apartado económico, los dos líderes trataron la posibilidad de negociar un acuerdo bilateral en el futuro, tras la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP) del que ambas naciones formaban parte.

Trump apostó por un nuevo marco con Japón tras “muchas décadas” de “gigantesco déficit comercial”, que alcanzó los 68 mil 800 millones de dólares en 2016, y afirmó que los intercambios entre ambas partes “no son justos, ni abiertos ni recíprocos”.

El magnate sigue su maratón por Asia y aterrizaría hoy en Corea del Sur, uno de sus aliados claves para frenar el programa nuclear de Pyongyang, pero al mismo tiempo un país que mira con reservas la estrategia del presidente estadounidense para abordar la crisis