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Moda que se vuelve tendencia

  • El Sol de Tlaxcala
  • en Sociedad

Iliana CERVANTES

Son muchas las puntadas que conforman los trajes mexicanos actuales; por un lado, la herencia de los grupos indígenas; por otro, la influencia de los españoles. Antes de la Colonia, la vestimenta femenina se componía de un huipil, una faja o falda de pretina, pero a la llegada de los españoles a América además trajo las blusas, las faldas y los rebozos.

El huipil es un traje utilizado por los pueblos indígenas de varias regiones mexicanas, como los estados de Chiapas, Puebla y Jalisco. Su nombre proviene del náhuatl huipilli que significa blusa o vestido adornado, y por lo general consta de uno o más lienzos de tela unidos, que dan lugar a una tela rectangular cosida a los lados y con una abertura para introducir la cabeza.

Esos trajes suelen ser llevados por mujeres, pero también se incluyen en la vestimenta masculina. Algunos cumplen con un importante uso ritual y religioso, como los huipiles mazatecos. Estos constan de tres piezas de tela de lino blanca que se adornan con dibujos llenos de simbolismo: el águila de dos cabezas y la xicalcoliuhqui (serpiente escalonada) son motivos prehispánicos.

Ahora todo este arte es portado por muchas mujeres en sus prendas, generalmente se venden en tiendas de artesanías y hasta en casas de moda de alto prestigio, pues este tipo de atuendos han sido de los predilectos de algunas primeras damas de este país, que siempre han tratado de llevar ese toque de distinción mexicano, como el reboso de seda.