/ miércoles 24 de agosto de 2022

Algo viejo, algo nuevo y algo de Tlaxcala: tradiciones de las bodas en nuestro estado

Los chiquigüites de fruta en la pedida de mano, el banquete de mole, el baile del guajolote y la música de salterio son costumbres que perduran aún con el paso del tiempo

El matrimonio comenzó con los modos en que las culturas antiguas celebraban y formalizaban la unión de sus reyes y nobles, explica el portal lingüístico de Conceptos. Gracias a la separación de Estado y religión ocurrida en Occidente, desde finales del Medioevo el matrimonio se fue convirtiendo más en una figura legal que en un nexo religioso indisoluble.

Lo que no podemos negar es que antes y ahora existen tradiciones que dejan huella y perduran entre generaciones. México tiene vastas costumbres ancestrales y, de ellas, Tlaxcala tiene sus variantes.

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En el artículo “Danza, música y folclor en una boda” de Cecilia Torres para Tlaxcala Cultural, se detalla que el folclore tlaxcalteca se basa en los ritos, mitos y creencias donde se emplean motivos y símbolos propios de la superstición y devoción de los pobladores.

En la localidad de San Pedro Tlalcuapan, municipio de Chiautempan, el maestro Jaime Castro, realizó en el año de 1990 una investigación que remata en los rituales asociados con la unión de las parejas.

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Cuenta que en el pasado los noviazgos sucedían comúnmente en encuentros casuales mientras la mujer iba en busca de agua, durando así hasta ser descubierta por el padre o la madre, los cuales recogían del varón una prenda (sombrero o gabán), misma que era devuelta hasta que el joven fijaba la fecha para el pedimento de la mujer.

Para el pedimento, el muchacho iba acompañado del Mayor de la fiscalía, el sacerdote y su familia a la casa de la futura esposa. Llevaba consigo un sahumador y una cera que se encendía al momento que los padres de la novia aceptaban el matrimonio.

Continúa leyendo:➡️El amor es universal, la boda no

LOS RITUALES

Una de las ceremonias especiales era la llamada Tlaseseuil que metafóricamente toma el sentido de resignación para los padres de la novia y se efectuaba en la madrugada del día de la boda religiosa; el acto consistía en obsequiar a los consuegros un chiquigüite y una canasta con frutas y pan de la región.

En municipios del centro de Tlaxcala también se tiene esa costumbre que permanece vigente en ciertas localidades, pero a la inversa: los regalos (donde se agregan botellas de bebidas alcohólicas, animales y dulces) son ofrecidos a los padres de la novia al momento de la petición.

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Terminando la ceremonia civil en Santa Ana Chiautempan, todos los asistentes buscaban una sombra de árbol en el campo para consumir pulque y algún aperitivo que los papás del novio ofrecían. Más adelante, los novios iban a confesarse en la parroquia y acompañados de sus padres y padrinos pedían la bendición y la presencia al acto religioso a sus familiares, este momento se conocía como Tlateochiulistli.

Ya en la ceremonia, los novios se toman del brazo y entran al templo, aquí predominan hasta nuestros días los ritos propios de la religión católica cristiana, con algunas variantes de acuerdo con la región o costumbres de los creyentes.

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Actualmente, algunas de estas actividades se retoman en bodas tlaxcaltecas con su respectiva modernización. Cortesía | Pexels

Finalmente, la pareja es acompañada a la casa de la novia por sus invitados. Ahí, el nuevo matrimonio es recibido con coronas y una cruz, mientras se reparten milpas frescas a todos los asistentes (adornadas con flores blancas naturales). Entre los mariachis y salterios, los asistentes disfrutan del banquete donde resaltan el mole de guajolote, las tortillas de maíz elaboradas a mano y los tamales. La cruz de palo adornada con flores blancas es entregada a los novios (de aquí deviene la costumbre de colocar una cruz de madera con flores en la puerta de la casa de la novia para anunciar al vecindario del compromiso. Costumbre que hasta la fecha se ve en varios estados de la república.

Después de esto van a hacer la entrega de la novia a la casa del novio, donde todos entran bailando al son del Mauisotl y los padres del novio salen a recibirlos con el sahumador ardiendo y envolviéndolos con el humo del incienso mientras recorren toda la casa para alejar malas energías. Más adelante, ambos permanecen hincados más de una hora recibiendo consejos y bendiciones frente a un pequeño altar improvisado, donde todos les regalan objetos que les servirán para su futura vida de esposos.

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En algunos estados del sur, como Oaxaca, las personas también acostumbran regalar muebles a la pareja, incluso realizan la “Danza de los muebles”, donde burós, mesas y sillones nuevos se mueven al ritmo de la música hasta la casa que ocupará la nueva pareja.

Los músicos tocan el “Mauisotl” (La entrada de la cruz) y el papá de la novia comienza a bailar el Metate, mismo que obsequia a la desposada como gran herencia de los antepasados; mientras, todos entonan el canto correspondiente y ella muestra su conocimiento sobre el dominio del metate y su simbolismo. Continúa el festejo bailando el guajolote, haciendo el honor el papá de la novia, quien recibió de sus consuegros tal distinción y como parte importante de la tradición tlaxcalteca, corresponde ser bailado el cuero del pulque, bebida sagrada que no podía faltar, el que imprime mayor alboroto entre los participantes.

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Actualmente, algunas de estas actividades se retoman en bodas tlaxcaltecas con su respectiva modernización. Aunque es difícil encontrarse a una pareja bailando “El guajolote”, si es muy común seguir disfrutando del mole, por ejemplo.

La víbora de la mar, los padrinos de todo, la marcha fúnebre o el juego de la liga siguen siendo números imperdibles de estas celebraciones; sin embargo, la globalización también ha hecho que tradiciones ajenas se impregnen a la mexicana como los “votos de compromiso” de Estados Unidos o el lanzamiento de arroz, proveniente de España.

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Sin duda alguna, como lo escribe Bodas Mx, la exquisita mezcla de tradiciones que caracteriza a México es el toque mágico de las bodas celebradas en el país. ¿Cuántas conocen?.

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Lo que no podemos negar es que antes y ahora existen tradiciones que dejan huella y perduran entre generaciones. México tiene vastas costumbres ancestrales y, de ellas, Tlaxcala tiene sus variantes.

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Para el pedimento, el muchacho iba acompañado del Mayor de la fiscalía, el sacerdote y su familia a la casa de la futura esposa. Llevaba consigo un sahumador y una cera que se encendía al momento que los padres de la novia aceptaban el matrimonio.

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Después de esto van a hacer la entrega de la novia a la casa del novio, donde todos entran bailando al son del Mauisotl y los padres del novio salen a recibirlos con el sahumador ardiendo y envolviéndolos con el humo del incienso mientras recorren toda la casa para alejar malas energías. Más adelante, ambos permanecen hincados más de una hora recibiendo consejos y bendiciones frente a un pequeño altar improvisado, donde todos les regalan objetos que les servirán para su futura vida de esposos.

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Los músicos tocan el “Mauisotl” (La entrada de la cruz) y el papá de la novia comienza a bailar el Metate, mismo que obsequia a la desposada como gran herencia de los antepasados; mientras, todos entonan el canto correspondiente y ella muestra su conocimiento sobre el dominio del metate y su simbolismo. Continúa el festejo bailando el guajolote, haciendo el honor el papá de la novia, quien recibió de sus consuegros tal distinción y como parte importante de la tradición tlaxcalteca, corresponde ser bailado el cuero del pulque, bebida sagrada que no podía faltar, el que imprime mayor alboroto entre los participantes.

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La víbora de la mar, los padrinos de todo, la marcha fúnebre o el juego de la liga siguen siendo números imperdibles de estas celebraciones; sin embargo, la globalización también ha hecho que tradiciones ajenas se impregnen a la mexicana como los “votos de compromiso” de Estados Unidos o el lanzamiento de arroz, proveniente de España.

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